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El número uno de STRANGE

NOLAN

Nolan Cox abrió súbitamente los ojos.

Y se encontró con que estaba de pie en el jardín de la mansión Cavalier, junto a la fuente de los deseos atrapados.

Medio aturdido y medio confundido, miró con rapidez a su alrededor. ¿Qué? ¿Qué demonios había pasado?

Lo último que recordaba era haber estado muriendo en esa celda subterránea debido a la seguridad química, esforzándose por llegar hasta la cápsula que posiblemente contenía al individuo número tres de STRANGE, ¿no? Al menos eso era lo que había en su mente.

Además, todo eso junto al bichito de metal, que por cierto, ¿en dónde estaba? No lo veía por ninguna parte.

Nolan dudó por un momento de que todo hubiera sido real hasta que comprobó y palpó su propio cuerpo. Así pudo ver que varias partes de su uniforme se habían roto y que en esos lugares tenía quemaduras muy irritadas, algunas abultadas, otras hundidas, y todas enrojecidas.

Pero ahora estaba parado entre la niebla, bajo la densa y fría oscuridad de un cielo sin estrellas. Vivo.

Aunque... un momento, algo estaba extraño.

O no, muchas cosas estaban extrañas.

Durante unos segundos no supo qué era lo que estaba desencajado en su percepción. La verdad, todo parecía igual: el suelo repleto de pasto, los árboles del jardín, el viento...

Justo ahí.

Espera, en realidad no había ningún viento. Tampoco se movían las hojas de los árboles ni un milímetro. Y el silencio era tan profundo como el de un vacío. Ni un grillo a lo lejos. Ni siquiera el zumbido propio de la soledad.

Era solo... nada, como si el mundo se hubiera vaciado por completo.

También, sus heridas. Todas estaban frescas, pero ninguna le dolía o ardía. No sentía dolor o incomodidad. Era como si a pesar de estar sobre su cuerpo, marcadas en su piel, no las tuviera en lo absoluto.

Ya sintiéndose todo demasiado raro, Nolan corrió con la intención de buscar a Mack y a Vyd para ver cuál era la situación actual, si habían encontrado la caja o no, si todo estaba peor o mejor.

Solo que nada más pudo dar unos pasos, porque de pronto sus botas tropezaron con algo que casi lo hizo caer de boca.

Al bajar la mirada, entre la espesa niebla, descubrió el cuerpo muerto de Gesher.

Nolan dio un salto hacia atrás, entre atónito y horrorizado, porque la imagen era espantosa ya que había sido desmembrado por completo:

Un brazo arrancado, la otra mano arrancada también, ambas piernas fracturadas y separadas de su cuerpo, y el cuello girado en un ángulo anormal, letal. También le faltaba la mandíbula, como si hubiera sido mordido por un animal hambriento.

Toda aquella carne humana visible, toda aquella sangre de rojo intenso, todos aquellos trozos de piel desperdigados y de un asqueroso color púrpura y grisáceo, le revolvieron el estómago a Nolan de inmediato.

Pudo haberse tomado el tiempo de inclinarse para vomitar, de no ser porque el hecho de ver a Gesher muerto (y de esa manera tan horrible) le indicó que la situación estaba muy mal, y que tanto Vyd como Mack podían estar en un peligro peor.

Echó a correr entonces, ya en modo miedo y urgencia activados.

Solo que tuvo que detenerse antes de llegar a la mansión, porque en medio de toda la niebla se encontró con un escenario espantoso:

S T R A N G E © [Parte 1 y Parte 2]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora