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EL número uno y las hormonas

MACK.


—Hola, Mack.

Teodorus, el padre de Nolan, estaba parado al otro lado del cristal de la celda. Obviamente, también había dos guardias armados a su lado.

Sabía que quería que me levantara para que ellos no me sacaran a la fuerza, pero no lo hice. Solo me quedé recostada de lado en la camilla, entre adormilada y despierta. Débil, cansada, sin ningún tipo de energía, como un cuerpo vestido con una bata de paciente que no servía para mucho.

—Solo va a pasar lo mismo —le dije. Mi voz fue casi un susurro sin emociones porque también sabía lo que me esperaba. Me llevarían a la otra sala en donde tratarían de obtener algo de mi mente.

—Gesher quiere que lo siga intentando y él está por encima de mí —suspiró Teodorus con pesar—. ¿Has probado tratar de no resistirte?

—No me resisto a nada —negué, y aunque pude haberme enojado por el cuestionamiento, tampoco tenía energía para eso—. Está fuera de mi control y es doloroso cada vez que expulso esa descarga de energía. No sé ni cómo es posible...

Cada vez que me llevaban era igual: una imagen infantil de la chica número dos no permitía que avanzaran en ese recuerdo específico de mi padre en la mansión. La secuencia era la misma:

Yo espiando a mi padre.

Mi padre hablando con alguien cuyo rostro no veía y que tenía algo debajo del brazo.

Mi padre dándose cuenta de que yo estaba ahí.

Mi padre intentando acercarse a mí.

En ese punto, el recuerdo se repetía muchas veces hasta que la niña número dos expulsaba a los intrusos con una descarga de energía que salía de mí y lastimaba todo lo que había a mi alrededor. Por esa razón ya hasta habían colocado cristales contenderos en la sala para que la descarga no hiriera a nadie o destruyera la estructura.

—Supongo que recuerdas que los individuos de STRANGE no son completamente humanos, ¿no? —me preguntó Teodorus. Asentí apenas—. Lo que sabemos es que una criatura desconocida los engendró y que suelen controlar algún elemento en específico. En el caso de la chica número dos, su área es la mente, así que todo lo relacionado a ello es un campo que puede dominar de formas que no conocemos o no esperamos. Sé que debe tener un límite, pero su enorme habilidad de control mental y la facilidad con la que lo hace me ha hecho pensar que el cerebro humano está en un nivel muy bajo para ella.

—¿En un nivel muy bajo para ella? —Me confundí—. ¿O sea que...?

—De donde haya venido la criatura que creó a los individuos de STRANGE, podría ser el hábitat de una raza muy superior a nosotros —aclaró Teodorus—. Por eso tienen estas capacidades tan grandes y tan difíciles de comprender. Ahora, evidentemente, ese recuerdo que no podemos ver es importante, así que mi teoría es que tal vez tu padre le pidió a la chica número dos que creara una especie de bloqueo y protección para que ni siquiera tú pudieras acceder a lo que sucedió después. Esto confirma las sospechas de que sabes algo crucial y a su vez confirma que Godric supuso que en algún momento alguien trataría de entrar en tus memorias y quiso asegurarse de que no lo lograran.

Aunque entendí todo, algo me molestó. Me incorporé en la camilla. Fue medio lento porque me dolían los músculos y si hacía algún momento muy brusco, hasta me dolía la cabeza. Pero logré ponerme en pie. Pude sentir el frío de la celda debajo de mis pies descalzos, y los párpados me pesaban.

S T R A N G E © [Parte 1 y Parte 2]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora