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"Las cosas que más amamos son las que nos destruyen", dijo cierto hombre en cierto libro distópico.


Cuando salimos del baño, ya Ax se había duchado en uno de los compartimientos y yo en el otro.

No sabía cómo manejar todo lo que estaba sintiendo por habernos besado y haberme enterado de que él había estado reprimiendo sus ganas solo porque no entendía lo que eran. Quería emocionarme como una adolescente, pero tuve que dejar eso para luego, porque ahora la realidad estaba de vuelta y solo importaban estas cosas: ¿cómo evitaríamos que la organización atrapara a Ax, a Vyd y a la chica? ¿y a dónde huiríamos de ser necesario?

Nos reunimos todos en la sala de espera del consultorio. Al menos ya Dan y Nolan habían terminado de discutir, aunque percibí cierto aire de niños molestos entre ellos.

Vyd habló primero porque tenía algo importante que decir.

—Tenemos dos problemas —empezó—. Primero, la idea de Nolan de que huyamos es muy buena y funcionaría de no ser por un obstáculo: el fallo. Aunque nos vayamos a Moscú o a España, va a seguirnos y va a encontrarnos, sobre todo a Ax que es su mellizo. Y si la sombra nos encuentra, la organización también porque él todavía tiene el rastreador. Así que antes de irnos hay que retomar el plan que había propuesto y matarlo.

De acuerdo, habíamos olvidado esa gran parte: la sombra que en realidad no era una sombra, sino que en algún momento había sido una persona, tal vez casi igual a Ax, todavía existía.

Ese asunto me hacía preguntarme, ¿por qué Ax tenía más conexión con la chica que con el individuo con el que había compartido útero? Sabíamos que esa cosa ya no tenía consciencia propia, no razonaba, solo buscaba matar, pero había un punto raro que ahora recordaba: ese fallo me había ayudado en la estación de policía a salir del incendio. ¿Por qué?

Al mismo tiempo, recordar la existencia del mellizo me hizo darme cuenta de algo importante. Algo que me dejó paralizada y confundida.

—Hay que hacerlo —decidió Ax en el grupo, refiriéndose a matar a su propio hermano.

Estaba recargado en una pared con los brazos cruzados, serio como siempre. Su cabello aún estaba húmedo y ese pantalón de la mochila de Nolan le quedaba más largo que el resto, por lo que sus talones pisaban los bordes.

—Eso me lleva al segundo problema —dijo Vyd, y se giró hacia Ax—. Perdiste mucha fuerza en el almacén, y lo sé porque si tú estás débil, yo también. No podemos atacar al fallo así, antes debes recuperar al menos un setenta por ciento o...

—¿La sombra podría matarlo? —completó Nolan, que se había sentado en una de las sillas.

La respuesta la dio Ax:

—Sí.

Una repentina preocupación surcó la cara de Nolan. Pensé que por algo bastante serio e importante, pero...

—Joder, te me morirías virgen —murmuró.

Quedé con cara de: ¿en serio? ¡¿en serio eso es relevante ahora?!

—¡Nolan! —intervine, mirándolo ceñuda.

Él me observó con incredulidad.

—¿Qué? —emitió en un resoplido de "no sabes nada, Mack"—. Es algo que él y yo ya hemos hablado.

¿Cuándo rayos lo habían hablado y en dónde había estado yo?

—Como sea, Ax debe hacer algo —intervino Vyd, dejando claro que ese punto era más importante—. Tal vez dormir, luego comer de la cocina del hombre doctor e incluso ver algo de televisión. Eso ayuda, aunque es un poco lento y necesitamos que recargue las energías rápido...

S T R A N G E © [Parte 1 y Parte 2]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora