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Un in-evitable final

MACK

Los recuerdos de la chica número dos se desvanecieron a mi alrededor, y todo volvió a ser solo el vestíbulo semi oscuro y cubierto por las ramificaciones descontroladas del poder de Ax.

Yo estaba paralizada por el peso de todo lo que acababa de presenciar. Mis labios, entreabiertos; mis ojos lagrimosos por haber olvidado parpadear entre todo el impacto de las escenas. También me latía el corazón muy rápido, destrozado, y me temblaban las manos como si estuviera a punto de perder el control de mi propio cuerpo, de mi propia cordura.

Hasta sentí que me desmoronaría, que necesitaba apoyarme de algo porque el mundo se había desbalanceado a mi alrededor tras ese giro cruel.

Aunque, como no tenía una pared muy cerca, terminé descendiendo lento hasta que quedé sobre mis propias rodillas.

Era tanto que no sabía qué procesar primero. Sobre qué reaccionar. Mis pensamientos tampoco eran claros.

La realidad se sentía... demencial. Irreal. Llena de mentiras.

—Jael nunca estuvo equivocado, ¿no te... parece? —habló la chica número dos. Apenas podía pronunciar bien las palabras, porque hasta su garganta había quedado afectada—. Cuando vuelves a pensar en la conversación que tuviste con él... entiendes sus razones.

La busqué con la mirada que me era difícil de enfocar. Ella seguía tirada en el suelo, demasiado herida como para poder levantarse. El pecho le subía y bajaba con notoriedad por la respiración dificultosa. Tal vez hasta tenía fracturas debido a tantos golpes que la niña proyectada le había propinado.

Pero varias lágrimas también salían de sus ojos que parecían rendijas.

Había visto toda la proyección de recuerdos al igual que yo. Y, sobre todo, me había visto descubrir finalmente la gran verdad.

—¿La verdadera razón por la que Jael modificó a Jaden fue para que pudiera matarlos y evitar que abran la caja? —Mi voz fue un aliento de estupor.

—Él tenía razón sobre que nosotros... somos los malos —afirmó ella con dificultad—. Siempre lo fuimos.

—Por eso me preguntó si iba a sacrificar al mundo por Ax —solté, uniendo los hilos con estupefacción. Solo que el pronunciarlo en voz alta lo hizo tan real que nada más pude llevarme la mano a la boca, incapaz de contener un inestable sollozo de horror—. P-pero... ¿y si MANTIS nunca existió, quienes eran esos soldados que vinieron hace meses a la mansión e intentaron atraparnos...? ¿Contra quienes luchamos?

—Eran soldados de Jael —completó ella para mi sorpresa, quizás porque ya no había nada que ocultar—. Nunca viste un logo en sus uniformes porque no pertenecían... a MANTIS...

Otro impacto. Era cierto. Recordaba solo los uniformes negros, pero ninguna insignia. Nunca había visto ningún sello, nada.

—Yo n-no pude convencerlo de que te protegiera, pero tu madre sí lo hizo durante esa llamada... —agregó la chica.

La llamada que había descubierto en las grabaciones del estudio de mi madre, esa entre Jael y ella. Ella le había dicho que iba a convencerme de entregar a Ax si él prometía protegernos.

Por esa razón había querido que la acompañara. Nunca íbamos a ir con MANTIS, íbamos a ir con el ex gran amigo de mi padre. Ella sí lo había convencido para salvarme en caso de que se abriera la caja.

Ese era el suceso que Godric había advertido. Él se lo había dicho en su lecho de muerte. Mi madre siempre lo supo.

Me dolió en el alma el haber creído que ella tenía otra intención, pero estaba llena de dudas como torbellinos en mi mente.

S T R A N G E © [Parte 1 y Parte 2]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora