Epílogo

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Mi habitación en la organización no era tan grande como mi antigua habitación en la mansión. Era de hecho sosa. Dos camas (porque la compartiría con Nolan) una ventana a los alrededores protegidos por muros, un baño y un armario pequeño. Lo necesario para sobrevivir. Nada de lujos ni excesos.

Esa noche me senté un momento en la cama a pensar. Pasaría bastante tiempo ahí. No quería, pero el plan que habíamos armado la noche anterior en la mansión lo requería.

La idea me había llegado de repente mientras estaba en la ducha con Ax, al pronunciar las palabras: "esta es la realidad". Luego nos habíamos reunido con Vyd y la chica en mi habitación para hablarlo todo.

—¿Es decir que vas a ayudarnos? —había preguntado Vyd al enterarse, entusiasmado.

—Sí —asentí, nerviosa y asustada, pero también decidida—. Estoy de su lado. Nolan y yo.

—¡Fantástico! —exclamó Vyd en un salto con puño. Después miró a Ax—: Oye, tu novia es genial, cabrón. Deberían casarse, siempre he querido ir a una boda.

Ax se había enojado mucho, pero había logrado calmarlo y le había explicado que a pesar de que no sabía qué hacer, jamás pensaría en entregarlo. ¿Cómo? Lo amaba. Nolan y él eran lo único que tenía ahora.

—¿Cuál es tu idea entonces? —me preguntó la chica número dos.

Ella en realidad no estaba ahí. Estaba dormida en la camioneta de Nolan, herida pero a salvo. Lo que veíamos era la proyección que ella creaba, parada en una parte de la habitación.

—Tú puedes modificar y replicar la realidad a la perfección, ¿no? —le dije a ella—. Y esa realidad puede tocarse, palparse como si no fuese una ilusión, ¿no? Dime, ¿también eres capaz de crear una copia de ustedes tres?

Ella asintió de manera automática, aunque curiosa.

—Pues se me ocurrió que podríamos usar esas copias para hacerle creer a la organización que ustedes están con ellos —propuse, alternando la vista entre todos—. Es obvio que la organización le hará llegar la noticia a Mantis y Mantis creerá que están fuera del país y fuera de su alcance. Mientras tanto, ustedes estarán aquí trasladándose hacia la cueva para encontrar lo que falta y recuperar todo su poder.

—Es una idea interesante —apoyó Vyd, considerándolo.

Ax no se vio muy convencido.

—Fuerza —mencionó él, mirando a la chica número dos—. Se necesita mucha fuerza para lograrlo.

En esa parte no sabía mucho, pero tenía esperanzas.

Ella pensó un momento.

—Puedo —dijo al cabo de un momento—. Hay una forma.

Los tres compartieron una mirada que no entendí, como si jamás hubiesen considerado eso por razones obvias para ellos.

—Por favor, no me excluyan —decidí decir. Era mejor no callarme.

—Si él me controla y me lo ordena usaría su fuerza en vez de la mía —explicó la chica.

—Pero eso significa que deberá entrar en el estado oscuro —dijo Vyd, algo preocupado— y allí no tiene mucha consciencia. Ya lo viste.

Sí, Ax matando a diestra y siniestra de formas repugnantes y crueles en el patio de mi casa. Imágenes que no olvidaría jamás, menos al ir a dormir.

—Bueno, es peligroso, lo sé —suspiré— pero en verdad creo que es la mejor opción que tenemos. Hay que hacerles creer a ambos lados que los tienen controlados, de lo contrario no podrán llegar a la cueva. Van a perseguirlos.

Nos quedamos callados por un momento. Por la ventana no entraba ni una brisa. La noche era sombría todavía. Tenía en mi cuerpo la reconfortante sensación de haber estado con Ax unos momentos atrás, y sentía que protegerlo y ayudarlo era lo único que debía hacer. Sabía que Nolan estaría de acuerdo conmigo. A él también debíamos cuidarlo de los intereses de Mantis porque tarde o temprano descubrirían que era valioso.

Ya no se trataba solo de salvar a Ax, Vyd y la chica. Había que salvar a Nolan porque su padre lo mantendría con la organización a toda costa.

—Pero, ¿y si notan que son copias? —preguntó Vyd, pensándolo—. Las copias no se pueden tocar.

Puse cara de frustración porque eso no lo había pensado bien, aunque para mi sorpresa, la chica dijo algo:

—Sobrepondré las realidades y cuando vayan a tocarlos no serán copias. —Me miró a mí por un momento—. Ya lo hacía cuando trasladaba a Ax a tu habitación para que jugaran. Realmente estaremos ahí, pero solo puede ser en algunos momentos.

Pues estaba dicho. Miré a Ax a la espera de alguna confirmación. Él estaba recostado de la pared junto a la puerta que daba al baño, con los brazos cruzados y la mirada pensativa y fija en el suelo. Recordé que la primera vez que vi su sombra me había parecido muy extraña. Por supuesto, podría decirse que él era el señor de la oscuridad, que él era la oscuridad misma. Debían temerle. En verdad debían. Tal vez yo también, pero no podía. En ese instante, nada pareció más indicado que él.

¿Qué diría? Después de todo, era el líder.

Él sería el líder.

Tras un momento, dio la palabra final:

—Hagámoslo.

Vyd se frotó las manos con entusiasmo.

—Estos planes sí me gustan —celebró con algo nuevo en él: malicia.

También había algo nuevo en Ax: odio.

Y algo nuevo en mí: adrenalina.

Suspiré en lo que se fue el recuerdo de mi mente. Ahora, siendo el día siguiente y estando fuera del país, el plan ya estaba en marcha. Las copias de Ax, Vyd y la chica estaban dentro de la organización y cada vez que alguien fuera a tocarlos para algo como hacerles algún examen, ella lo sabría y los sustituiría, aunque la idea era evitar cualquier contacto lo más posible. Mientras, podíamos hablarnos mentalmente los cuatro y también con Nolan. Dan jamás podía saberlo, por supuesto. Nos había ayudado, pero había que ser en exceso cuidadosos.

Era muy arriesgado y peligroso, aunque... tenía su lado bueno.

—¿Sabes qué es lo mejor de esto? —le pregunté mentalmente a Vyd mientras yo estaba en mi habitación.

—¿Qué, guapa? —me contestó al cabo de un instante.

Ellos ya debían de estar camino a la cueva. Vyd conduciendo y Ax en el asiento del copiloto en su estado oscuro, atado al asiento con cadenas por precaucion. Les había dado dinero y explicaciones sobre cómo viajar. Usarían distintos autos y distintos nombres. Lo intentarían y después irían a liberar al resto de los de STRANGE.

—Su toxicidad no puede afectarme —le sonreí. Era lo que más me gustaba del plan:

Cuando quisiera podría verlo, y sobre todo, tocarlo, ya que en ciertos momentos él tendría que salir de ese estado para descansar. En esos momentos nos encontraríamos. En algún lugar a solas. Para nosotros. Para hacer lo que quisiéramos.

Me dejé caer en la cama y sonreí más, ansiosa, preparada, arriesgada. Ya no tenía familia. Bueno, Nolan era como mi hermano, pero sin mis padres no me quedaba nada más que intentar cualquier cosa. En esa batalla, yo estaría del lado de ellos.

Mi madre siempre había querido que yo escogiera algo que hacer en la vida. Pues ya lo sabía. En ese punto, ya estaba segura. Dentro de la organización, con la ayuda del padre de Nolan, empezaría a estudiar lo mismo que había estudiado Godric. Me iría por la rama científica.

Porque al menos por ahora había una forma de que Ax y yo estuviéramos juntos.

Pero yo estaba decidida a encontrar la cura permanente. 

S T R A N G E © [Parte 1 y Parte 2]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora