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La decisión 

El padre de Nolan (Teodorus), Dan, Madelein (la mujer de la organización) y el equipo de agentes de la misma me estaban esperando fuera del hospital.

Había varios vehículos y un camión especial de transporte. El cielo era un remolino de grises muy triste, como si quisiera llorar una despedida. Todos estaban a la expectativa por mi decisión. ¿Me negaría a ir con ellos o aceptaría? ¿Llevaría a Ax? ¿Lo entregaría? ¿O lo protegería? Era el momento decisivo.

La respuesta fue clara cuando llegué en la camioneta de Nolan. Bajé de ella, y de la parte trasera bajaron Vyd y Ax. La chica número dos permaneció en el asiento porque estaba débil y necesitaba ayuda. Ahí estábamos. Listo. Ninguno de los agentes les apuntó o mostró hostilidad, solo se les quedaron mirando. Disimularon, pero era muy obvio que sus aspectos sorprendían a cualquiera.

Avancé yo primero. Me acerqué a Teodorus, a Madeleine y a Dan.

—Iremos con ustedes —les informé, neutral. No estaba feliz ni molesta por mi decisión.

Teodorus asintió con cierto alivio y Dan también, pero yo me fijé más en la cara de Madelein. Estaba quieta y calmada sin expresión alguna más que la de agente profesional, pero pude leer el brillo en sus ojos, que estaban fijos en Ax y Vyd. Pude porque ahora que sabía que su lado también era malo, detectar otras cosas era más fácil, como que los miraba de la misma forma que un competidor ansioso. Un premio, ellos eran un premio.

—No se arrepentirán, Mack—me dijo Teodorus—. Es lo mejor justo ahora.

Les hice un gesto con la mano a Ax y a Vyd para que se acercaran. Ellos avanzaron con seguridad, Ax más adelante que Vyd, cauteloso, con los dedos moviéndose en su mano derecha como listos para hacer algo si lo atacaban. No confiaba. Yo sabía que no confiaba.

Cuando se detuvieron junto a mí, Madelein misma se presentó:

—Con nosotros tendrán toda la protección necesaria. —Su voz en verdad invitó a creer eso—. Nuestra intención es hacerles sentir seguros, esperamos recibir lo mismo a cambio. ¿Tienen alguna duda que quisieran resolver antes de irnos de forma definitiva? Es el momento ideal.

Ax permaneció en silencio, inexpresivo, mirándola. Su cara era verdaderamente intimidante. Vyd, por el contrario...

—¿Es cierto que tendremos un lugar propio para vivir? —preguntó, curioso.

—Sí —asintió Madelein. Tenía las manos juntas por delante.

—Pero no como una celda, ¿no? —preguntó Vyd también, suspicaz.

—No como una celda.

—¿Puedo tener Netflix? —solicitó de forma inesperada para todos.

Dan pestañeó, asombrado. Teodorus solo sonrió cálidamente. Yo ni siquiera me asombré. Por favor, Era Vyd.

—Sí —aceptó Madelein.

—¿Disney +? —solicitó también, el doble de inesperado.

—Sí.

—Todo bien —asintió entonces Vyd, mostrando el pulgar en gesto positivo.

Pautadas las solicitudes de parte de Vyd, Madelein pasó a mirar a Ax. Él seguía indescifrable. Se había puesto unos zapatos y un jean de Nolan. ¿Camisa? Por supuesto que no. Necesitaba sutura en esas heridas de los hombros y tenía nuevos moretones y rasguños por todo el torso y el rostro. Recordar la conversación que habíamos tenido luego de que dijera que quería matar a todos me puso nerviosa.

S T R A N G E © [Parte 1 y Parte 2]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora