-CUENTOS DE NOCHES BUENAS-

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Para cuando la noche llegó ya se habían instalado en la cabaña privada, tal vez había más de diez habitaciones disponibles pero

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Para cuando la noche llegó ya se habían instalado en la cabaña privada, tal vez había más de diez habitaciones disponibles pero... como era noche de chicas todas se robaron un cochón de cada habitación y los acomodaron todos juntos en la sala, lo divertido era pasar el tiempo juntas.

Mientras que Eleonor y Victory conectaban el equipo de sonido Regina y Camerón comenzaron a cocinar panquecitos con crema rosa,  a Regina le había costado mucho trabajo convencer a Camerón de que le enseñara la receta.

Y cuando Inés, Rosael, Ángela y Doreen bajaban las maletas Victory corrió emocionada junto a ellas.

— ¡Esperen! ¡Yo traje algo para alegrar el ambiente!— le quitó a Ángela una maleta y la colocó encima de uno de los colchones. —pueden considerarlo como un regalo disculpa por los sustos que les llegué a dar... y no sé tal vez por los sustos que aún no llegan. —Todas se acercaron a Victory y esperaron lo que la emocionaba tanto. — ¡Pijamas de peluches!— completamente feliz sacó la primera que parecía el disfraz de un dinosaurio gigante— ¡este sin duda es para Inés... el dragón Covenage!—Inés tomó la pijama sonriente por su presentación y Victory continuó.

— ¡Esta maravilloso Tory! Siempre quise una de estas...— agachándose le dio un abrazo y un fugaz beso en la mejilla, sus hermanas pensaban que Victory se pondría un tanto violenta después de ese gesto, pero les sorprendió que ella disfrutó del abrazo de Inés, desesperada  sacó el siguiente  y era una pijama completa con forma de gato negro.

— ¿Pueden adivinar para quien es esta?— La sacudió en el aire y las demás fingieron pensar con dificultad.

— ¡Para Eleonor!— gritaron todas juntas y Eleonor pasó por su mameluco gigante.

—Muy bien muchachonas... este me costó mucho trabajo conseguirlo pero quería que fuera único...— Lo desdobló con cuidado y al extenderlo era una pijama mameluco muy colorida...—creo que en México le dicen alebrije ¿si es así Regina?

— ¡No inventes Tory! ¿Es para mí?— preguntó Regina emocionada y lo tomó en sus manos apreciándolo, un mameluco parecido al de Inés pero de colores, justo como un alebrije.

—A menos que haya otra mexicana entre nosotros Gina...— Victory la abrazó sin esperar a que Regina lo pensara y le sonrió contenta, para sus hermanas era una escena muy linda, Victory intentaba redimirse, no era fácil para ella ni para nadie pero la intención estaba contando muchísimo. — ¡Muy bien... un mameluco completo para Rose!—Rosael se acercó sonriente y Victory ocultó la pijama de tras de ella. —Una pijama de.... ¡Lobo!— de repente la sonrisa de Rosael se borró y Victory lo notó...— ¿no te gustó?— preguntó con voz de niña ofendida y Rosael reaccionó.

— ¿Bromeas Tory? Es justo lo que necesito...<<mientras mi lobo está lejos me conformo con este>>, pensó sonriente y tomando la pijama la abrazó como si fuera un gran tesoro. — Gracias Tory, en verdad es lo más tierno que me han regalado.

Engatozada: Rosael¡Lee esta historia GRATIS!