-MASCARADE-

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—Y por supuesto que tú eres Rosael Krentz— Le dijo sin rodeos llevándola sin que ella se diera cuenta en dirección a la pista de baile, girando con gracia manteniendo su cuerpo pegado al de él, Rosael se encontraba hipnotizada,  bailaban entre otr...

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—Y por supuesto que tú eres Rosael Krentz— Le dijo sin rodeos llevándola sin que ella se diera cuenta en dirección a la pista de baile, girando con gracia manteniendo su cuerpo pegado al de él, Rosael se encontraba hipnotizada, bailaban entre otras parejas y ella sentía que solo estaba con él.—¿No te sientes culpable? — preguntó dándole una vuelta y la abrazó mientras ella de daba la espalda sin parar de bailar.

— ¿Culpable por qué? ¿Por bailar contigo? —le cuestionó y él no pudo evitar sonreír mostrando una sonrisa hermosa, la giró de nuevo y volvieron a mirarse.

—Por venir a divertirte cuando tu gatita Rose está perdida en algún lugar de Secret Valley...—Y mientras sus cuerpos seguían el ritmo de la orquesta él se acercó a su oído y le dijo...— eres una mujer muy mala Rosael.

—Tú que sabes... tal vez ya la encontré y en este momento duerme tranquila sobre mi sofá.

—Ambos sabemos que eso no es cierto, lo sé porque aun que pude pasar poco tiempo con ella... sé que su lugar favorito para dormir es en mi cama. —Esto último se lo dijo un tono algo posesivo, entonces ella captó el mensaje, él de alguna forma ya sabía que ella era Rose, pero... no quería darlo por un hecho, tal vez solo lo imaginaba, tendría que seguir fingiendo que no sabía nada.

—Solo durmió ahí porque no tenía otra opción, estaba perdida; claro que iba a aprovechar la primera oportunidad para descansar en una cama, Rose es libre, por ello no me preocupo de que llegue a salvo cuando sale.

—Debes tener cuidado, si la sigues descuidando yo podría adueñarme de ella, ¿eso quieres?—Rosael no pudo aguantar más una sonrisa al sentirse casi atrapada, podría jurar que él sabría crear argumentos de doble sentido durante toda la noche.

—Rose no es tan fácil...

—Siempre hay formas de llamar la atención de una tierna gatita, un buen pedazo de jamón, una perfecta caricia— Dijo susurrando y subiendo su mano por detrás acarició atrevido desde la nuca pasando por su trasero hasta llegar a su pierna y subirla a su cadera, Rosael se encontraba perdida en sus palabras, terminaron tan cerca que podían sentir la respiración del otro, entonces ella reaccionó para no perder la cordura.

—Yo que usted no me fiaba de una simple gatita, los gatos siempre tienen secretos, de tras de su mirada hay muchas cosas que tu ignoras Catriel, tener a Rose no es solo tenerla y ya, es entender que es más que una simple gata.

—Eso lo comprendo perfectamente, cada criatura tiene su carisma y su esencia, pero había algo extraño en ella esa noche que la encontré, estaba triste sobre aquel puente, no parecía ser una gata feliz, — cuando la canción terminó ambos se quedaron unos segundos ahí abrazados en la pista, Rosael estaba siendo arrinconada por las palabras de Catriel, con ambas manos rodeó su cadera y la miró a los ojos más serio. —sin embargo después de que te bañé tu actitud cambió... ¿o debería decir... después de que nos bañamos?

Engatozada: Rosael¡Lee esta historia GRATIS!