-POR UN CUENTO MEJOR-

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— ¡Maldita sea! Ignora la capa, no fue a propósito

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— ¡Maldita sea! Ignora la capa, no fue a propósito... —Rosael se giró dándole la espalda a Catriel y él sonrió esperándola, por más que Rosael intentaba deshacer el nudo de la capa era imposible, era como si la capa se aferrara a ella.

— ¿Necesitas ayuda amor?— preguntó al verla un tanto desesperada y ella lo miró, aun le tenía un poco de miedo pero en ese momento él era el único que podría ayudarla para quitársela.

—Sí, pasa... parece que esta atorada o no sé. —Catriel la observó aun intentando deshacer el nudo y la detuvo.

—Haber... tranquila, tranquila; yo me encargo...—Rosael bajó las manos y lo observó concentrado en el nudo, ¡le parecía tan guapo! — qué extraño... es un nudo imposible, ¿Cómo la ataste?

—Solamente hice un nudo simple...

—Y querías darme una dulce sorpresa ¿no? — le preguntó haciendo arder sus mejillas y Rosael miró a otro lado.

— ¿Qué? ¡No! No es lo que crees, es una extraña coincidencia... —entonces Catriel la interrumpió.

— ¿coincidencia esto? ¿Yo el lobo y tu mi novia con una capa roja...? No... no lo creo Rose.

— ¿Tu novia? ¿Desde cuándo tan seguro?— le preguntó riendo nerviosa.

— ¡Muy seguro! Desde el momento en el que hicimos el amor por todo mi departamento, ¿recuerdas caperucita?— se acercó a ella y la rodeó entre sus brazos bromeando. —Empezamos por mi bañera, luego por mi sofá... terminamos en mi cama, pero ese solo fue el receso porque en la mañana volvimos a la bañera, después lo hicimos sobre la mesa de la cocina y cuando pensamos que ya había acabado todo lo hicimos en medio del pasillo justo cuando intentabas escapar de mí, así que si... estoy muy seguro de que eres mi novia Rosael. ¿Tienes algún inconveniente?

Le cuestionó observándola desde arriba y levantó una ceja irónico, estaban tan cerca uno del otro... podían sentir el ritmo de sus respiraciones, Rosael sabía que no podía hacerlo con él esa noche... No faltando una última luna llena, pero su vientre ardía de deseo, y es que todo parecía prestarse a la situación, la capa... el lobo... su ferocidad y ella dispuesta a entregarse si él seguía por ese camino.

—Depende... —logró decir en un susurro mientras él con avidez comenzó a besar su cuello desde el lóbulo de su oído pasando por su barbilla y terminando con un solo pero muy delicioso beso en sus labios.

— ¿Depende de qué? —se detuvo para "oírla mejor"

—De que no me convierta en la victima. — él alejó unos centímetros su boca de ella y con sus manos bajó la capucha de su cabeza para "verla mejor"...

—No puedes ser la victima Caperucita... no después de haber hecho el amor con el lobo feroz. —Esta vez perdió el control sobre su deseo y tomándola por las caderas la cargó hasta sentarla en un mueble que estaba junto a la puerta, Rosael sabía... pero su cuerpo solo pedía a Catriel a gritos, lo deseaba tanto que solo podía pensar en morir en sus brazos, tenía tanta fuerza que se mantenía entre sus piernas abrazándola para que esta vez no huyera. —Solamente vine por una razón...

Engatozada: Rosael¡Lee esta historia GRATIS!