-NO SE PUEDE COMPARAR-

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Al final del día Dorian e Inés se marcharon dejando la promesa de buscar la forma de ayudar a los Lycans, Dorian le prometió no decir nada a la familia de su embarazo, si alguien tenía que dar la noticia definitivamente era ella

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Al final del día Dorian e Inés se marcharon dejando la promesa de buscar la forma de ayudar a los Lycans, Dorian le prometió no decir nada a la familia de su embarazo, si alguien tenía que dar la noticia definitivamente era ella. Catriel tenía que regresar a su casa pero después de la buena nueva no se había querido despegar de Rosael ni un segundo, si ella iba al baño... él de tras de ella, si ella iba a la cocina él no dejaba de fijarse que llegara con bien, era algo demasiado milagroso para ambos, algo sagrado que ahora los uniría más.

—Esto lo cambia todo Rose... no puedo irme a mi casa y dejarte sola.

—Pero estoy bien, ¡Mucho mejor que bien! ¡Estupenda! —respondió con una gran sonrisa mientras ambos permanecían abrazados en el sofá.

—Pero sabes perfectamente que podrían llegar para agredirte de nuevo cariño, mi padre aún no sabe que tú y tu familia están de nuestro lado, ni mucho menos que tu llevas dentro a su nuevo nieto o nietos... ¿sabes lo que significa?

— ¿Qué debemos tener más cuidado?...—intentó adivinar.

—sí, pero a lo que me refiero es que es mejor que tu vivas conmigo Rose, necesito cuidarte... observar que estés bien en todo momento. —Rosael lo observó minuciosamente... cada palabra que salía de su boca salía con demasiado amor, él de verdad estaba preocupado por ella, a pesar de acabarse de enterar él actuaba de una forma muy madura.

— ¿Estás seguro de ello? ¿Estás listo para dar ese paso?

—Rose ninguno de los dos estaba seguro de dar el paso de ser padres, ni siquiera podíamos considerarlo porque pensábamos que no se podía, y ahora sabemos que estas embarazada, tendremos una familia, no sé si sea uno o dos... pero de lo que estoy seguro es de que quiero darles a ellos y a ti lo mejor. — << ¡es el hombre perfecto!>>, gritó Rose a sus adentros y suspiró.

—Entonces si estas tan seguro... acepto... ¿pero que pasara...?—empezó a preguntar y Catriel la frenó.

—oye... oye... basta de hacerte tantas preguntas, todo estará bien cariño... lo que pase lo afrontaremos como sea, pero lo haremos, mientras ve y haz una maleta con lo indispensable, después haremos una mudanza más formal, prefiero dormir tranquilo pensando que tú y mis bebés están a mi lado que lejos de mí.

—Que lobo feroz tan responsable. —mencionó haciéndolo sonreír.

—Lo soy porque tengo a la novia más increíble del mundo, y sé que mis hijos heredarán su inteligencia, aceleraré el divorcio con mi ex para que todo esté bien, ahora... ve por tus maletas... ¡anda!—la apresuró dándole una nalgada y ella se fue sonriendo.

Con muy poca nostalgia apagó las luces de su casa provisional y cerró la puerta para dirigirse a la camioneta de Catriel, todo el tiempo se agarraba el vientre intentando sentir un mínimo movimiento, y aun que era obvio que no sentiría nada aun, su emoción le hacía perder la paciencia, de repente todo lo que había dado por perdido ya lo tenía, un novio guapo que la adoraba, su familia apoyándola y sobre todo... un embarazo, casi nada.

Engatozada: Rosael¡Lee esta historia GRATIS!