-EN LOS LIMITES DEL BOSQUE-

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— ¿Qué hiciste que?— le preguntó Eleonor casi ahogándose con su saliva, abriendo las cobijas y metiéndose a su cama

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— ¿Qué hiciste que?— le preguntó Eleonor casi ahogándose con su saliva, abriendo las cobijas y metiéndose a su cama.

— ¡Es que no entendía! Estaba  tan aferrada con la idea de su lobo  que no me obedecía, ¿Qué se supone que debía hacer Eleonor?

—Apoyarla Dev, te conozco perfectamente; si la razón fuera esa ya habrías alejado a toda la familia de Dorian, en su mundo todos saben del Gen minino, y hay otras criaturas mágicas no solo hombres lobo, se perfectamente porque lo hiciste.

— ¿así? ¿Y por qué? — preguntó cerrando su laptop para prestarle atención.

—por qué estás celoso Dev. —Devlin bajó los hombros y resopló sin mirar a Eleonor quien había dado en el clavo. —Debiste ver la cara de Rose en la pijamada, ella se está enamorando Dev, ¿no crees que es ya justo?

—Es que no quiero que le hagan daño, te aseguro que si yo hubiera sabido de ese imbécil que la mando a secuestrar nada de eso hubiera pasado. —soltó con la furia entre dientes.

—Lo sé Dev, pero por un lado todo tenía que ocurrir para que ella lo conociera, es el destino; —Eleonor se giró hacia Dev y tomó su cara entre sus manos. —El destino me trajo a la mansión Dev, el destino le permitió encontrar a Dorian una mujer que la amaba, el destino hizo que Kilian cambiara para bien. Rosael tiene derecho a vivir, sí, es un hombre lobo ¿y qué? Yo me enamoré de un hombre gato y fue la mejor decisión que pude tomar. —Dev bajó la mirada un poco triste y arrepentido.

— ¿Qué es lo que hice gatita?

—Aun puedes arreglarlo amor.

—Me pasé de la raya, ella me dijo que había niños licántropos muriendo, ni siquiera le di tiempo de explicarme, soy un maldito.

—Oye no digas eso, estás celoso, es normal eres su hermano, pero si hablas con ella todo se arreglará, y si tiene problemas le ayudaremos a solucionarlos, para eso está la familia; somos los Krentz ¿no?

—Sí, tienes razón gatita, ¿Por qué siempre tienes la razón?

—Simple, porque soy Eleonor Read.

—No... eres Eleonor Krentz. —Se acostaron y Eleonor durmió en sus brazos profundamente.

Tres días después Rosael se encontraba acongojada, y aun que Catriel la había invitado a cenar varias veces se sentía con la culpa, una que no le correspondía. Su depresión era tanta que se había puesto a cocinar varios panquecitos, demasiados tal vez, en la tv solo pasaban películas románticas y eso la ponía peor, en una  charola puso varios y sirviéndose un vaso de leche se sentó en su sillón apagando la luz, para acabarla aun no podía quitarse la capa roja y lo peor era que ahora no podía llamar a Dorian o a Inés para preguntarles de donde se apagaba su extraño mecanismo mágico, ¡quería ver a Catriel! Pero una parte de ella se sentía mal, estaba llena de contradicciones, siempre apegada a su familia y ahora que aparecía alguien Dev no la dejaba. Apenas eran las cuatro de la tarde y el clima del día no parecía ayudar, una lluvia no tan fuerte cubría todo Secret Valley, sin prestarle atención a la película su mente divagó, aún tenía muchos panqués... <<tal vez si tuviera un novio podría regalárselos>>, pensó observándolos desde lejos.

Engatozada: Rosael¡Lee esta historia GRATIS!