-ROSABELL-

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Todo había pasado, después de la horrorosa tormenta llegó una perfecta paz que se podía saborear, Rosael y Catriel se quedaron algunos días más en el bosque perdido en aquella pequeña pero acogedora tienda, los cuatro genios  los consentían tras h...

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Todo había pasado, después de la horrorosa tormenta llegó una perfecta paz que se podía saborear, Rosael y Catriel se quedaron algunos días más en el bosque perdido en aquella pequeña pero acogedora tienda, los cuatro genios  los consentían tras haber pasado los últimos problemas con ellos, era como sí se hubieran transformado en las cuatro hadas madrinas de los mellizos.

Sebastian logró ponerse en pie después de una gran alimentación y dieta a base de virutas, se encontraba emocionado y con el ego elevado pues había sido su primera batalla como pesadilla y tras conocer a Mercedes y Adrián quedó totalmente fascinado con su nueva vida de pesadilla niñera.

Por otro lado Rosael sentía cierta incomodidad al convivir con Marid, sentía que de alguna u otra forma le había roto el corazón y cada vez que cruzaba palabra con él lo veía un poco herido, así que recordó un fabuloso hechizo que Inés le había enseñado, uno que pensaba que tal vez nunca le serviría, así que se puso de acuerdo con Catriel y aun  poco adolorida se paró para caminar un poco, aunque tal vez era el pretexto perfecto para poder llevar a cabo su plan. Tenía que aprovechar ya que los genios regresarían a sus respectivas botellas y continuar con su naturaleza, pero de algo estaba completamente segura... Marid no estaría triste de nuevo.

— ¿Tienes la fotografía que te pedí Cat? Esa que me tomaron en la revista. —Preguntó hablando bajo escondidos en la tienda mientras Catriel cuidaba que Marid no se acercara.

—Sí, de hecho la saqué de internet después de nuestra primera noche de pasión, cada vez que veía tu foto mis noches de soledad estaban a tu nombre. —Rosael un poco sonrojada lo miró justo como aquella primera vez que él le salvó la vida.

—Eres incorregible...—Lo besó y se volvió a concentrar. —Bien... préstame tu celular.

— ¿Estas segura de tener la energía para ese hechizo cielo?

—Sí, Inés me dijo que era un hechizo simple, así que no me agotará. — Rosael colocó el celular de Catriel sobre la cama y miró su fotografía donde posaba con mucho estilo, cerró sus ojos y creó una esfera de energía liberándola como una burbuja que flotaba en dirección a la foto y dijo el conjuro...

 — Rosael colocó el celular de Catriel sobre la cama y miró su fotografía donde posaba con mucho estilo, cerró sus ojos y creó una esfera de energía liberándola como una burbuja que flotaba en dirección a la foto y dijo el conjuro

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Engatozada: Rosael¡Lee esta historia GRATIS!