-SEBASTIAN-

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En la lejanía del bosque perdido se encontraba la primera pesadilla liberada, corriendo por los confines de los mas recónditos lugares mágicos, por ordenes de Rosael fue que ahora se dedicaría a guiar a las personas que necesitaran su ayuda, y por...

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En la lejanía del bosque perdido se encontraba la primera pesadilla liberada, corriendo por los confines de los mas recónditos lugares mágicos, por ordenes de Rosael fue que ahora se dedicaría a guiar a las personas que necesitaran su ayuda, y por un deseo cumplido de Dao ahora tendría virutas ilimitadas.  

Mientras disfrutaba  de aquellas pequeñas delicias un movimiento extraño entre arbustos lo alerto, <<¿tal vez un protector de la realidad? >>, pensó sin dejar de avanzar,  y tras acercarse quedó maravillado, frente a él había una hermosa bebé gateando, su hermosa tez blanca y ojos verdes la hacían ver como la bebé más adorable del mundo, miró al rededor pero no había rastro de sus padres, así que volviéndose humano  se acercó a ella y la cargó.

—¿donde están tus padres linda?— era más que obvio que la pequeña bebé no contestaría pero ella sonrió como si se hubiera encontrado con un mismísimo ángel. Caminó intentando seguir el rastro de alguien cercano y había un olor femenino un tanto familiar. 

—¡Naoki! —gritó una mujer cercana a Sebastian y se detuvo cuando la mujer ahora estaba frente a ellos, su tez pálida resaltaba mucho más con ese cabello teñido de verde y ropa un tanto gótica.—¡Suelta a mi bebé criatura! —gritó enfadada y Sebastian dio un paso atrás.

—¿que clase de madre pierde a su hija en el bosque perdido?

—La clase de madre que es hechicera que envía a su hija a un lugar más seguro mientras es atacada por protectores de la realidad, y que puede romperle la cara a un imbécil si no le dan a su hija.

—¡¿la encontraste?!—gritó otra voz masculina y se unió con la mujer, miró a Sebastian y sonrió.—¡Sebastian! ¡hace años que no te veía!

—¿conoces al secuestrador de nuestra hija?

—Sekmet calmate, Sebastian es un viejo amigo, una pesadilla muy amable de hecho.—Morgan se acercó a Sebastian y se abrazaron.

—¡No tenía idea de que era tu hija, la encontré gateando sola y busqué de quien era pero el rastro del Gen minino me hizo pensar que era de otra persona, aquí la tienes!—le tendió a la linda pequeña y sonrió.

—Entonces... gracias por cuidarla en nuestra ausencia, no es nuestra única hija, tiene a su mellizo, ella es Naoki y él Nyo.— Sekmet le mostró la silla donde dormía tranquilo el pequeño Nyo y sintió un poco de nostalgia al recordar a Rosael. 

—¿por que no vienes al refugio? el mismo Merlín estará dando platicas sobre como protegerse de los protectores de la realidad, podría servirte y así no estarás solo. —le propuso Morgan y Sebastian sonrió, después de todo podría seguir ayudando a las personas desde el refugio de Dorian, y quien sabe... tal vez en un futuro podría volver a ver a Rosael.

—Me encantaría... 

—Sek abre el portal linda,  tenemos un invitado; se que Dorian se emocionará cuando lo conozca.— Sekmet sonrió y con un simple movimiento de manos abrió el portal que llevaba al refugio de Dorian, tras dos ataques de protectores de la realidad Morgan y Dorian habían decidido juntar sus refugios y unir fuerzas y sin duda se habían vuelto grandes amigos. 

Cruzando el portal Sebastian quedó totalmente impresionado, había muchísimos estudiantes de magia y no solo hechiceros, había otras pesadillas y otras tantas criaturas sobrenaturales, caminó por instinto y se sintió por primera vez en casa. 

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Engatozada: Rosael¡Lee esta historia GRATIS!