-PESADILLA EN EL BOSQUE PERDIDO-

1.3K 311 47


Después de casi una hora y media caminando Rosael ya se encontraba muy cansada, exhausta se dejó caer al pasto tomando aire y sobando su barriga

¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.

Después de casi una hora y media caminando Rosael ya se encontraba muy cansada, exhausta se dejó caer al pasto tomando aire y sobando su barriga.

—Solo dame unos minutos Djinn... me duelen mis piernas y la espalda... ni se diga.

—No te preocupes Rosael... entiendo que las mujeres embarazadas tienen que descansar—Djinn le dijo con calma y al oír un extraño sonido a los alrededores subió la cabeza buscando de dónde provenía dicho ruido.

— ¿Qué fue eso?—Preguntó Rosael tomando aire. 

—Parecía ser un caballo...  ¡pero que sorpresa! ¡Mira Rosael! Más allá de aquellos matorrales... ¿la ves?—Rose se giró buscando a lo que el genio se refería y a lo lejos observó a un ser idéntico a un caballo, solo que la gran diferencia era que este tenía piel negra con grietas de fuego al igual que sus ojos y su boca, era grande y parecía no haberlos visto.

— ¿Qué cosa es esa Djinn?

—Es una pesadilla.

— ¿esto es una pesadilla?

—No Rosael, esto es real, la criatura es una pesadilla, así se llama, si logramos atraerlo podríamos convencerlo para que lo montes y no te canses hasta llegar a Efreet.

—Pero esa pesadilla se ve completamente salvaje... ¿Cómo planeas hacer que me deje montarla?

—Yo no... tú la convencerás... —dijo riendo con tranquilidad. —Las Pesadillas son criaturas muy inteligentes, aun que pueden ser malvados pueden dejarse montar a cambio de algo en específico.

— ¿De qué?— preguntó Rosa y ambos se encontraban de tras de un arbusto observando a la pesadilla, ella ya los había visto ya que no eran muy discretos.

—A cambio de esto...—Djinn creó un pequeño remolino en la palma de su mano y con su magia creo una viruta de platino. —Las pesadillas son adictas a estas virutas, si se la das... él va a aceptar, ve... negocia con él.

— ¿Estás seguro de que no me va a arrancar la cabeza Djinn?

—Sí, muy seguro... los hechiceros no son sus aperitivos favoritos. —Le entregó la viruta a Rosael y ella acomodando la capa roja se puso de pie.

—Bien, ya regreso.

Mientras Djinn se quedaba de tras del arbusto observando lo que Rosael hacía, ella caminó un poco insegura ¿Qué tan diferentes pueden ser las pesadillas de los caballos? La pesadilla miró a Rosael y no se movió ni un solo milímetro, esas criaturas ya estaban acostumbradas a que los moradores del bosque perdido les pidieran favores, algo que no sabía Rosael.

—Hola bonito... bonito... bonito...— Le llamó tiernamente para atraer su atención  lanzando pequeños besitos, la pesadilla levantó su cabeza hasta Rosael un poco extrañado por sus extrañas formas de llamarlo.

Engatozada: Rosael¡Lee esta historia GRATIS!