-DESDE LAS SOMBRAS-

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Devlin había comprobado que Rosael no había tomado una elección tan mala como él pensaba, a pesar de la guerra con la que tenían que lidiar, podía notar que las palabras de Catriel eran muy francas, aun podía recordar que de ese mismo modo hablaba de Eleonor a su padre, antes de que este le prohibiera tener contacto con ella.

Por otro lado después de aquella tarde, Devlin había localizado a Dorian y él sin dudarlo aceptó a escucharlo, por ello Rosael había citado a Catriel en su casa a una hora específica, él por supuesto que no podía faltar, sin embargo no dejaba de estar emocionado, desde tiempos atrás buscaba al mítico Merlín y ahora lo veía por fin.

— ¿Seguro que estas bien? ¿No te desmayaras ni nada por el estilo?— se burló Rosael al verlo un poco nervioso.

—No esperé tanto tiempo para verlo y desmayarme Rose, ¿y qué tal es?

—Es bueno que preguntes eso porque no es tan hablador que digamos, Dorian tiene un daño severo en la garganta así que no lo escucharás hablar muy bien, en el mejor de los casos va a susurrar, fuera de eso es el hombre más inteligente y tierno que te puedas imaginar, pero... cuando se trata de la magia se vuelve completamente serio, por algo es Merlín.

— ¿él les enseñó magia?

—Sí básicamente, pero la que es nuestra profesora casi la mayoría del tiempo es Inés, ella es la reencarnación de Bastet, la hechicera maestra... —cuando iba a continuar tocaron la puerta, Catriel de inmediato se puso de pie casi al mismo tiempo que Rosael y ella sonrió tomándolo por los hombros. —debes relajarte... todo estará bien Cat. — le dio un beso rápido y caminó hasta la entrada.

Por la mente de Catriel pasaba la loca idea de que Merlín entraría con una increíble capa y trucos presumiendo su poder pero... las cosas le sorprendieron al ver que no era exactamente así. Cuando Rosael abrió la puerta entró primero Inés sonriendo con dos pañaleras y de tras de ella Dorian recibiendo un abrazo de Rosael mientras cargaba dos sillas con sus miniños en ellas, era una escena enternecedora... un poco extraña para Catriel pero al fin de cuentas tenía que acostumbrarse a las nuevas situaciones.

—Linda capa Rosael...—Bromeó Inés y Rosael sonrió.

—Ya me las pagarás Covenage.

Cuando ambos entraron miraron desde donde estaban a Catriel, ellos también estaban ilusionados, era la primera vez que conocían a un hombre lobo, así que Catriel no era el único nervioso.

—Inés, Dorian... les presento a Catriel... mi novio. — Les soltó Rosael y Dorian un poco emocionado se acercó a paso seguro y estiró su mano para saludarlo, para cuando Catriel la tomó temblando de emoción Dorian lo jaló y lo abrazó.

—Esto... es una locura. —Logró decir Catriel mientras que Dorian le daba un golpe en la espalda amistoso.

—Es una locura...—susurró Dorian mirándolo de arriba abajo, intentaba imaginar cómo podría ser cuando se transformara en hombre lobo.

Engatozada: Rosael¡Lee esta historia GRATIS!