-EL PUENTE Y TU-

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Para cuando Rosael recobró la conciencia se encontraba acostada y atada de pies y manos en la parte trasera de una camioneta, o por lo menos eso pensó al sentir que esta andaba, la cabeza le daba vueltas, tenía ganas de vomitar por la fuerte migra...

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Para cuando Rosael recobró la conciencia se encontraba acostada y atada de pies y manos en la parte trasera de una camioneta, o por lo menos eso pensó al sentir que esta andaba, la cabeza le daba vueltas, tenía ganas de vomitar por la fuerte migraña que comenzaba a tener, entonces la camioneta se detuvo. Su respiración comenzó a acelerarse al oír los pasos de dos hombres, abrieron la puerta trasera y ambos la sacaron tomándola de los brazos.

—Vaya... ya despertó la dulce princesa. —Escuchó decir a la primera voz y después la segunda le hizo coro.

—Voy a bajar su bolsa también, debe de tener cosas de valor...— Unos minutos después escuchó dos puertas cerrarse, era un lugar muy silencioso, no había animales, ni niños; solo estaban los dos sujetos quienes la guiaron hasta sentarla en una silla atándola a ella. Rosael guardó la calma, si se desesperaba todo podría empeorar, además que con las manos atadas no podría hacer ninguno de los hechizos que Doreen le había enseñado, escuchó que uno de los sujetos dejó su bolsa en una mesa que estaba en la misma habitación, lo supo ya que escuchó el sonido de sus ruidosas llaves.

— ¿Sabes que tu noviecito Antwan nos pagó muy bien para divertirnos contigo preciosa?— Reveló la voz justó en su oído y acarició sin pena su muslo...

—No tienen idea de con quien se metieron... Si no me sueltan ahora me encargaré de hacerles la vida un maldito infierno, y si me vuelven a tocar no descansaré hasta verlos pudriéndose. —Las dos voces comenzaron a reír despiadadas...

—Eso no podrá ocurrir si nunca sales de aquí dulzura...—El sujeto le dio un beso y salió con el otro sujeto murmurando cosas que pensaron Rosael no escucharía jamás—Vamos, tenemos que confirmar al cliente que está hecho... —Cuando Rosa escuchó que la puerta se cerró, aguantó una leve fracción de segundos para oír que ellos no regresaran , y cuando se sintió completamente segura se deformó en un rayo de luz y se convirtió en gata, algo fácil para deshacerse de las horribles ataduras.

Y aunque la habitación en donde se encontraba estaba completamente a oscuras sus ojos podían ver perfectamente, buscó un lugar a los alrededores para salir y encontró un pequeño túnel de ventilación, un poco insegura entró guiándose por las corrientes de aire, al salir cayó en un charco de lodo,  sacudiendo sus patitas miró a su alrededor, se alejó un poco más de la casa antes de que los secuestradores notarán que ella se había ido y de repente se encontró completamente sola, no podía transformarse en humana y andar desnuda,  con su cuerpo húmedo por el lodo comenzó a sentir frío, atenta miraba que no hubiera perros y agravar la situación,  el secuestro era la gota que había derramado el vaso, ¿Qué había hecho de malo para pasar por todo aquello? Se sentía harta de los reflectores, la fama comenzaba a hacerse tediosa, el dinero no la llevaba a un lugar maravilloso, después de tenerlo toda su vida ya no tenía ganas de seguir buscándolo.

Después de caminar en la oscuridad de la noche llegó a una carretera poco iluminada y cansada de tanto caminar se sentó en un  puente con vista a un canal de mal olor, ahora era una simple gata, sucia, triste y sola... muy sola, con la cabeza agachada comenzó lagrimear.

Engatozada: Rosael¡Lee esta historia GRATIS!