-EL CASTILLO NEGRO-

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— ¿Qué es lo que sigue entonces? ¿Dónde está el Liche?—preguntó Rosael más tranquila de saber que ya no habría más genios que buscar

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— ¿Qué es lo que sigue entonces? ¿Dónde está el Liche?—preguntó Rosael más tranquila de saber que ya no habría más genios que buscar.

—Voy a abrir un portal que nos lleve al lado oscuro del bosque, solo que esta vez no podrá venir con nosotros tu novio.—Comentó Marid mirando a Catriel y Rosael sintió un poco de tención en el aire.

—A no ser que no quieras que vaya para dejarte solo con mi mujer. —dijo Catriel un poco molesto y tomó la mano de Rose.

— ¿Qué está pasando?—preguntó ella pero ambos la ignoraron.

—Créeme licántropo, si quisiera estar a solas con "tu mujer" ni siquiera te avisaría y aun que no es una mala idea solamente será para que el Liche tome en cuenta el hechizo que quiere, tienes que recordar que la misión es de Rosael, por ello iremos los cuatro genios y ella, si tú vas solo estorbarás. —Respondió Marid tranquilo sin perder la calma. —Si gustas puedes esperarnos aquí o puedes regresar a tu casa... no sabemos cuánto tiempo nos lleve. —Catriel lo miró desafiante y Rosael apretó su mano para llamar su atención, entonces él suavizó la mirada como cada vez que la miraba.

—Esto es importante Cat, sé que debo darme prisa y créeme todo estará bien, de cualquier manera terminando todo esto haré un portal que me lleve a casa, sabes que te amo de sobre manera y quiero que estemos tranquilos, ve con mis hermanos y diles que los adoro y que pronto nacerán los bebés ¿bien? —Tomó la cara de Catriel entre sus manos y lo observó pensando que pronto toda esa pesadilla acabaría. —preséntales a Sebastian.

—Con gusto puedo esperarte Rosael. —dijo Sebastian haciendo una reverencia.

—Lo mejor es que vallas con Catriel, los veré después.

—Si algo le pasa a Rosael mientras está con ustedes los voy a desmembrar, no lo duden.

Los genios se observaron un poco serios tras las últimas palabras de Catriel y él y Rosael soltaron sus manos, ella sonreía a pesar de no saber si las cosas saldrían bien y esa era la clave de la fe. Marid abrió un portal y del otro lado había un cambio total de ambiente, ahí era de noche y parecían volar deshechos por remolinos en el cielo, los cuervos volaban por todos lados y justo en medio había un enorme castillo negro con largas torres.

Sin mirar de nuevo a Catriel entró junto con los genios, intentó respirar profundo pero es que hasta el aire olía a carne descompuesta, por instinto tapó su nariz con la capa y avanzó pero los ascos le ganaron y vomitó en un lugar cercano.

— ¿Te encuentras bien Rosael?—preguntó Djinn acercándose a ella y le ayudó a ponerse de pie.

—Que genio tan burdo... las mujeres embarazadas tienen ascos, el olor le afecta. —Le dijo burlón Efreet y Dao rio moviendo su panza.

—Ya lo sé, se lo pregunté cómo acto de caballerosidad, no soy tan imbécil como ustedes que son capaces de dejarla ahí vomitando en el suelo, tienen cabeza de camarón. —respondió defendiéndose y sostuvo a Rosa del brazo en lo que se recuperaba.

Engatozada: Rosael¡Lee esta historia GRATIS!