-DEL CUENTO A LA REALIDAD-

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Máximo no dejó pasar más tiempo y llevó a Rosael hasta su auto, Rosa le dio las llaves y él la llevó exactamente a su casa, al parecer también era del pueblo y estaba enterado de que ella era nueva, con cuidado le ayudó a bajar y sin decir nada en...

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Máximo no dejó pasar más tiempo y llevó a Rosael hasta su auto, Rosa le dio las llaves y él la llevó exactamente a su casa, al parecer también era del pueblo y estaba enterado de que ella era nueva, con cuidado le ayudó a bajar y sin decir nada entró a su casa,  cuando iba a cerrar la puerta Máximo puso un pie y la detuvo.

—Pasaré la noche en tu casa...—Rosael frunció el ceño y lo observó atónita.

— ¿Disculpa? —Máximo entró sin que ella se lo pidiera y le explicó dando vueltas alrededor viendo las ventanas.

—Es peligroso, te metiste en la cabezota de mi amigo unas noches antes de la luna llena... ¿sabes qué significa?—Rosael negó y lo siguió escuchando. —Si hubieras llegado a conocerlo en días normales hubiera sido normal, habrían tenido una cita normal, y no pasaría nada, pero no fue así; llegaste justo en los días que pierde el control, significa que te volverás su obsesión, y mientras sea un hombre lobo será mil veces peor, él nunca pierde tanto el control, se va días anticipados al bosque, por lo mismo. —Máximo se aseguró que las ventanas y cortinas estuvieran muy bien cerradas y tomando una cinta adhesiva que tenía Rosael comenzó a sellar las ventanas.

—Eso jamás contendría a un licántropo.

—No queremos que lo contenga, queremos que no te huela... que no te siga el rastro, aunque en estos momentos ya debe estar impregnado de ti, por eso me quedo; si él regresa el único que puede contenerlo soy yo.—Mientras seguía sellando las ventanas Rosael observaba que era un poco parecido a él, su cabello era rubio y su estatura era casi la misma, la piel blanca de sus brazos presumía un hermoso tatuaje de un lobo, lo que le hizo suponer que él también lo era... y si era así... ¿Por qué le dejaría quedarse?

—Tú también eres un lobo, ¿cierto?

—Sí...

—Tú también deberías irte entonces ¿no lo crees?—Máximo sonrió y negó.

—No, yo soy un Lycan Omega; mi madre era humana, ella pudo controlar mi lado feroz desde que era un niño, gracias a ella adquirí la habilidad de transformarme cuando quiero, a comparación de Catriel él siendo un Lycan Beta sus padres le enseñan a ser todo lo contrario, su propósito es que no se pierdan las tradiciones de los Lycans Originales, no soy tan fuerte como él pero... en vez de transformarme puedo adquirir una increíble fuerza aun manteniendo mi forma humana.

— ¿Qué es lo peor que podría ocurrir si él me encontrara? Necesito la verdad.

— ¿Sabes por qué los lobos aúllan a la luna llena? Lo hacen para llamar a su pareja, y con esto no me refiero que él vaya a llamar a su ex esposa, eso ni siendo lobo pasaría, es más con quien tiene un vínculo, y créeme... después de verlo así contigo, sin duda puedo decir que tú eres su vínculo.

—No quiero rodeos Máximo, ¿Qué es lo peor que pasaría? — dijo exasperada.

—Tranquila... tranquila... hacía allá voy, cuando Catriel esté en forma de lobo por lo regular solo protege a la manada de intrusos, como siempre pero habiendo un vínculo, o sea... tu, solo buscará estar contigo, es más un sentimiento de protección, tenerte vigilada y así evitar que otros machos se te acerquen, lo peor que podría pasar es que se pase de tosco contigo, ya sabes, que te rompa el cuello sin querer o algo por el estilo,  si eres su vínculo no te desconocerá, de hecho; hasta podrías tener el poder de ayudarlo a volver ser humano cuando esté en fase de lobo, lo mejor en estos momentos es que esperes a que pase la luna llena, tres días y uno más para que él se calme, y así podrás disfrutar de tu lobito todo el mes.— dijo en forma juguetona y Rosael no pudo contener una carcajada, lo que enorgulleció a Máximo. 

Engatozada: Rosael¡Lee esta historia GRATIS!