-LA CIUDAD DE BRONCE-

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— ¿estas segura de tener la energía para crear hechizos?— le preguntó Djinn dudoso, pero ella segura de su poder de inmediato creó dos esferas de poder y gritó el conjuro

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— ¿estas segura de tener la energía para crear hechizos?— le preguntó Djinn dudoso, pero ella segura de su poder de inmediato creó dos esferas de poder y gritó el conjuro.

— ¿estas segura de tener la energía para crear hechizos?— le preguntó Djinn dudoso, pero ella segura de su poder de inmediato creó dos esferas de poder y gritó el conjuro

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Concentrada dejó que su poder fluyera, lograba crear unos enormes escalones que llegaban por encima de la montaña hasta que llegaron a nivel del castillo.

—Ni siquiera yo misma puedo creer que haya hecho eso... después de todo si funcionaron las clases con Inés... ¿vamos? —preguntó visiblemente emocionada por su esfuerzo y el genio le indico que ella primero, de tras de ella Sebastian y Djinn caminaban expectantes para ayudarla en caso de algún peligro.

—Es normal que en estos momentos de tu embarazo te sientas poderosa, es la prueba más grande que tus bebés son seres sobrenaturales, posiblemente hechiceros o cambia formas, pero eso estoy seguro de que Merlín ya te lo dijo.

—Y yo que esperaba que mi hija fuera diseñadora de moda...—Comentó Rosael a punto de entrar al castillo y el genio la detuvo.

— ¡Espera!... calma... primero observa— Los tres se asomaron por encima del muro y Rosael llevó su mano a la boca impresionada por lo que veía, toda la gente de la ciudad de bronce se hallaba congelada, nadie se movía  y permanecían con facciones aterradoras, pero lo peor era que el suelo de toda la ciudad estaba llena de esqueletos de todos aquellos que habían intentado robar algo de ahí, era un tapiz de cadáveres. —Debes de pasar entre la gente, no toques a ninguno; si lo haces morirás al instante,  tenemos que ir a la torre más alta del castillo, ahí debe de estar la botella de Efreet, ahora sígueme...—Le ordenó serio y  pisaron con cuidado el piso de aquel lugar ya que era imposible no pisar todos los huesos sin poder resbalarse.

— ¿Qué fue exactamente lo que les ocasionó esto a estas personas?—le cuestionó a Djinn cuidando que su capa no tocara a ningún habitante.

—Hasta la fecha se desconoce lo que ocurrió aquí, lo más probable es que se trate de alguna maldición, muchos ladrones han venido aquí para llevarse cosas y bueno... ahora estamos pisando sus huesos...—se burló un poco y llegando al primer escalón le tendió la mano a Rosael, de tras de ellos Sebastian  caminaba seguro hasta que moviendo un poco tosco su cola tocó a una persona...

Engatozada: Rosael¡Lee esta historia GRATIS!