-PALABRAS ATÓMICAS-

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Por segundos Rosael se quedó pasmada, ¿Cómo era posible que aún no la escucharan? Cecilia quien fue la que la vio primero se detuvo como si tuviera en frente al peor de los fantasmas, y bueno; Antwan se extrañó de su actitud para después seguir su...

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Por segundos Rosael se quedó pasmada, ¿Cómo era posible que aún no la escucharan? Cecilia quien fue la que la vio primero se detuvo como si tuviera en frente al peor de los fantasmas, y bueno; Antwan se extrañó de su actitud para después seguir su mirada y notar que su única esperanza de ser rico se encontraba mirándolo desde el arco de la puerta.

— ¡Amore mio esto no es lo que crees!— gritó tapándose cínico con las sabanas que ella le había escogido por ser de la mejor calidad, Cecilia de inmediato se paró y tomando su ropa quiso salir como si nada pasara, pero no era todo... no aun, tenía que lograr pasar por donde estaba el gato furioso, y al intentar pasar por un costado Rosael le cerró el paso tomando su brazo con tanta fuerza y con las ganas totales de hacerlo añicos.

—Es que aún ni comienzo contigo... ¿y ya te quieres ir...Ceci? — preguntó Rosael sintiendo una parte de Victory aflorarse mientras que la "pobre" Ceci se encontraba pálida y la arrojó hasta el otro lado de la cama para después continuar mirando a Antwan sin exaltarse demás, sabía controlarse, siempre lo hacía. — ¿Qué no es lo que yo creo? Entonces... ¿quieres decir Antwan que Cecilia caminaba de la oficina de regreso a su casa y en el camino se perdió y casualmente encontró tu departamento, tú la ayudaste y accidentalmente cayeron en la cama juntando sus partes?— Antwan bajó la mirada sin saber que más decir.

—Jefa le juro que jamás volverá a ocurrir...— dijo sin pensar Cecilia y la miró suplicante, pero esta vez Rosael la aniquiló con la mirada, cerró su puño y hasta tenía ganas de practicar uno de los hechizos de magia que Doreen y Dorian le habían enseñado, pero no era momento de ser la bruja de la historia.

— ¡Pero claro que no volverá a ocurrir! Considérate despedida sin derecho a nada, y permanentemente desempleada en el negocio de la moda, porque yo me encargaré de que nadie te contrate ni en revistas, ni en pasarelas u otro negocio que tenga que ver con el ramo y si te paras o intentas irte o hablar de nuevo te decapito y tu cabeza saldrá volando por el balcón.

—Rosael el culpable fui yo, no le puedes hacer eso, necesita trabajar...

—Y a partir de ahora tú también necesitarás trabajar Antwan, por que no habrá boda, ni más regalos de mi parte, tienes...— agitó su muñeca para ver la hora en su pequeño reloj de oro y regresó su mirada— tienes diez horas para desalojar este departamento, si no lo haces mandaré a seguridad para que te echen. —Rosa se dio la vuelta para irse pero la voz de Antwan quien quería continuar la detuvo.

— ¡Eres una maldita perra!— gritó desesperado y la venda que Rosael tenía en los ojos se cayó— Yo he estado ahí para ti siempre Rosael, ¿y ahora por un error mío decides terminar todo?

— ¡¿Qué soy una perra?! A ver ¿qué parte me perdí de "nuestra historia"? ¡Porque esta perra te ha pagado todo Antwan! ¡Maldito mal agradecido de mierda! ¿No te da pena en frente de tu amante? ¡No haces nada por ti mismo y solo buscas que las personas paguen todo! ¡Te he comprado toda la ropa que tienes! Este maldito departamento yo lo compré por tu cumpleaños... ¡Yo te saqué de la mierda de vida que llevabas! ¡Hoy era nuestro aniversario, llegó y te encuentro con alguien en la cama que también yo te compré! ¡¿Y SOY UNA PERRA?! —Antwan caminó enojado hasta ella sujetando la sabana para cubrirse, se encontraba con el Ego por los suelos y totalmente ofendido y la miró sin poder contenerse más.

— ¿Creías que estaría toda la vida contigo Rosael? ¿Sabes por qué me fijé en Cecilia?— Rosa mantuvo la mirada fría y la cabeza alta hasta que...—Porque por lo menos ella no es estéril.

La seguridad que Rosael mantenía y la fuerza que aparentaba tener se desbordó y su piel comenzó a dolerle, se sintió con el corazón perforado, hasta Cecilia se ofendió por aquellas palabras y miró a Antwan con desprecio. Rosa pasó saliva con dificultad respiró hondo y conteniendo las lágrimas se mantuvo firme.

— ¿Crees que no puedo acabarte por que no estoy en tu ramo? Me voy a encargar de que tu vida sea una maldita mierda Krentz, recuerda mis palabras.

— ¿Cómo la tuya? No lo creo... tienes diez horas, y si no te callas tendrás cinco —dijo irónica con sus últimas fuerzas y se dio la vuelta mirando a Cecilia con la mirada llena de culpa. — Gracias por abrirme los ojos Cecilia, ahora sí; ¡Es todo tuyo! Y perdón por la interrupción.

Salió del departamento y caminó rápido por los pasillos hasta llegar a su auto, lo prendió y arrancó, se encontraba bloqueada, no sabía qué hacer, seguía intentando ser la mujer fuerte que todos conocían, cuando de repente las lágrimas comenzaron a nublarle la vista y por poco se estrella con un camión, se detuvo de golpe y se estacionó en un lugar seguro, sin poder más se dejó caer en su asiento y lloró sin poder detenerse, se arrepentía una y otra vez de haberle contado sobre su condición, intentó no hacer su llanto tan largo y limpiando sus lágrimas volvió a arrancar el automóvil, como pudo llegó a su casa, tan grande y... sola. << ¿Cómo fue que se me ocurrió que podía comprar mi vida con alguien?>>, pensó quitándose los tacones y se puso la pijama más depresiva que encontró, tomó su teléfono y llamó a la única que podría ayudarle en ese preciso momento.

— ¿Sí? Aquí Cameron... Hola Rose...— Al oír la voz de su hermana no aguantó las ganas y comenzó a sollozar, Camerón sin dudarlo sabía que su hermana la necesitaba. —No te muevas, voy para tu casa; te veré en unos minutos. —colgó y Rosa no tuvo que esperar tanto, el timbre sonó y al abrir Cameron la miró compasiva con tristeza, Rosael no aguantó otro segundo más y se arrojó a sus brazos llorando cual niña pequeña. A pesar de que ella fuera más grande que Camerón, su actitud era la de una hermana mayor y más responsable, por un minuto la abrazó y entraron para que ningún paparazzi quisiera sacar ventaja de la situación. Rosa le contó con todo lujo de detalle lo que había pasado, y hasta aquello que más le dolía... el hecho que no pudiera tener miniños nunca.

— ¿Soy la única que sabe esto Rose? ¿Devlin lo sabe? ¿Has hablado con él? — preguntó mientras la mantenía en sus brazos en su cómodo sofá.

—No, he sido muy cobarde, ni siquiera quería decirle que me quería casar; al final fue lo mejor porque nunca pasó, por favor Camerón; no quiero que ninguno de nuestros hermanos sepa esto, sé que Dev debería saberlo pero... sé que el movería mar y tierra para arreglar la situación, y ni se diga de Victory... ¡me siento pisoteada! Y yo tuve la culpa de todo.

—oye... no digas tonterías Rosael, solo cometiste un error, fijarte en ese tipo; lo demás fue por culpa de Maxwell, sé que es duro pero no dejes que esto te defina, eres un ejemplo de mujer, y además te adoro igual que todos nuestros hermanos, no estás sola; y créeme jamás lo estarás cariño.

 no digas tonterías Rosael, solo cometiste un error, fijarte en ese tipo; lo demás fue por culpa de Maxwell, sé que es duro pero no dejes que esto te defina, eres un ejemplo de mujer, y además te adoro igual que todos nuestros hermanos, no estás s...

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Engatozada: Rosael¡Lee esta historia GRATIS!