-SUERTE DE GATO-

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Mientras Rose lamía sus patitas aun con el sabor del delicioso jamón, observaba al hombre que la había rescatado, él caminaba del baño a la cocina, luego de la cocina a la sala y de la sala a su habitación, cuando salió de esta última Rosael  se q...

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Mientras Rose lamía sus patitas aun con el sabor del delicioso jamón, observaba al hombre que la había rescatado, él caminaba del baño a la cocina, luego de la cocina a la sala y de la sala a su habitación, cuando salió de esta última Rosael se quedó inmóvil, él se había quitado la camisa y el chaleco y andaba semidesnudo con unos vaqueros ajustados, ¿Qué podría ser mejor? <<que bueno que no soy humana, sin duda me arrojaría a sus brazos>>, pensó mientras él se paraba a la mitad del camino al ver que ella lo miraba atenta, no había forma que pensara que ella estaba completamente loca por su imagen, él se agachó y comenzó a mover los dedos por el suelo para jugar con ella, Rose solo tenía ojos para él en ese momento pero... su instinto minino hizo que su mirada fuera a los dedos que se movían hipnotizándola, se arrojó a su mano y juguetonamente mordió su dedo índice.

— ¡Auch! Lo admito, yo me lo busqué Rose, eres algo salvaje pero lamento decepcionarte, yo lo soy el doble, la tina de baño está lista; ¿tú lo estás? —La cargó sobre su abdomen desnudo y la llevó cargando hasta la tina. —Tal vez te aterre el agua, pero créeme dormirás mejor, mi Layla siempre decía que un baño nocturno es parte del ritual para viajar a la ciudad de los sueños, era muy ocurrente, pero tiene razón; uno se relaja y es como si el agua se llevara las malas vibras, ¿lo intentas? —Rosael notó un poco de tristeza en su mirada al hablar de la tal Layla, así que para que sonriera fingió el maullido más tierno que pudo y él sonrió, Rose pensó que él solo la bañaría pero lo que comenzó a hacer fue lo más excitante que jamás había vivido.

El hombre la bajó por un momento y lentamente se quitó los pantalones, para después deshacerse del bóxer ajustado, todo esto Rose lo vio en cámara lenta; tenía unas ganas enormes de gritar y volverse humana, pero no... se controló muy bien y prefirió guardar silencio para disfrutar su increíble velada. El humano que tenía justo enfrente caminó descalzo alzándola de nuevo y acariciándola para "relajarla" antes de entrar al agua le dio un tierno beso.

—Te prometo que no es algo del otro mundo Rose, yo te cuido de los tiburones. —le dijo bromeando y por ultimo entró a la tina con mucha espuma, se sentó y dejó a Rose sobre su pecho, poco a poco mojaba su pelaje dando pequeños masajes por todo su ahora espumoso cuerpo, él comenzó a tararear una melodía que ella no conocía pero su voz un tanto ronca la hacía sonar muy perfecta, podría usarla para el soundtrack de su nueva aventura. La piel apiñonada clara del sujeto que tenía debajo de ella era perfecta, él ponía demasiada atención al pasar las manos sobre ella, sus ojos la miraban como si bañara al ser más hermoso de la tierra, si tan solo supiera que tenía entre sus brazos a una mujer deseosa por entregarse a él todo sería muy diferente.

Una vez estando acostados en su cama él no la había dejado de abrazar, Rosael sentía que él se encontraba necesitado de amor, aun que resultaba ser un hombre adorable y dulce podía distinguir cierta tristeza en su mirada, ¿Por qué un hombre así estaría tan solo? ¿Quién era Layla? ¿Quién era él? Podría hacerse mil preguntas y por el momento siendo gata jamás le respondería una sola.

Engatozada: Rosael¡Lee esta historia GRATIS!