Capítulo 21 (2a Parte)

795 102 7

Al entrar en la oficina me encontré con el maldito idiota totalmente tranquilo sentado detrás de su jodido escritorio de anciano estúpido, y al darse cuenta de mí presencia puso la típica cara de imbécil embobado. Estoy molesta con él porque presiento que el muy maldito me hizo venir hasta aquí sin razón alguna; ya lo conozco.

Un par de guardias estuvieron a punto de llamarme la atención cuando estaba de camino hasta aquí, por suerte pude convencerlos de que simplemente venía para buscar un par de registros que Damien me había encargado buscar, y lo idiotas me cayeron. Me he salvado por un pelo...

- Espero que sea algo importante, Hudson. - gruñí disgustada antes de quitarme la maldita bata y lanzarla sobre su escritorio.

Él se puso de pie, y en un abrir y cerrar de ojos, ya se encontraba frente a mí devorando mis labios y acariciando mí rostro, de tal manera que en menos de un segundo llegué a olvidar completamente la razón por la cual me sentía irritada al llegar.

- ¿Necesito una verdadera excusa para ver a mi novia? -murmuró al separarse de mí y yo rodee su cuello con mis brazos para que no se alejara demasiado de mí.

Maldito, siempre logra salirse con la suya...

- Hmmm te he dicho muchas veces ya, que no deseo buscar más problemas con Alberto. - dije.- Ese bastardo está esperando la oportunidad para llamarme la atención nuevamente y encerrarme igual que antes. No quiero que nos obliguen a separarnos.

- Me vale un demonio; y que haga lo que quiera. Él me necesita más a mí, que yo a él, y sabe que si se atreve a separarnos de alguna forma yo no dudaré en revelarme. No he padecido durante dos años para que un imbécil que se considera un Dios me venga a separar de ti...

- Eres increíble. - le si un pequeño y corto beso más para compensar los riesgos que tomé a venir aquí, y me alejé de él para sentarme sobre el sofá detrás de su escritorio.- ¿Nuevas noticias, Hudson?

- Nada importante por el momento. En este instante no existe nada más importante que nosotros y nuestra relación. -se acercó e inclinó ante mí para besar la punta de mi nariz, y yo hice una mueca un tanto disgustada con él por eso.- Quiero hablar contigo, Reina.

- ¿Acaso no estamos hablando?

- No sobre nosotros...

Carajo.

- Hmmm eso es aburrido. Mejor cuéntame de ti y sobre todas las zorras con las que te anduviste coqueteando en mi ausencia. Leila me señaló a muchas tontas que te estuvieron echando el ojo desde que desaparecí, y todas son mucho más bonitas que yo. Me sorprende que solamente hayas estado con una chica durante todo este tiempo...

intenté evadir el tema. No me agrada cuando las conversaciones comienzan con un "tenemos que hablar de nosotros", porque siento que, en nuestra relación, lo único que no hemos discutido aún son temas demasiado delicados que pertenecen a otro nivel al cual no hemos llegado aún.

Creo que constantemente siento cierto grado de temor siempre y cuando se trate de asumir una responsabilidad en una relación amorosa. Tengo miedo a tomar decisiones, y no sé por qué. Creo que si Edmund me dijera algún día "¿Has pensado en tener hijos?", me va a dar un infarto. Diferente sería el caso si me propusiera vivir juntos, irnos de este jodido lugar para no volver a tener relación nunca más, la cosa ya es diferente. Gustosamente haría mis maletas y me iría con él sin dudar ni un segundo.

- Coraline.... - advirtió con voz profunda y severa. No le agrada que saque el tema de su "ex novia", debido a que le recuerde la conciencia cada ves que lo hago.

¿Acaso yo tengo la culpa de que él haya sido tan imbécil de tener una relación nada más por estar con alguien para olvidarme? No, por lo que tengo todo el derecho de burlarme cada ves que se me pegué en gana.

Offenbarung 3Donde viven las historias. Descúbrelo ahora