Capítulo 16 (2a Parte)

1K 113 18

Como si la luz de la luna me estuviese llamando, sentí la desesperada necesidad de sentir que esta me iluminara.

Una ves fuera del túnel pude sentir una gran oleada de energía natural que me rodea y sobrecarga de vitalidad. En tan solo un par de minutos fuera conduciendo por la carretera, pude sentir que mi corazón realmente volví a latir como debería y que todos mis sentidos se despejaban por completo. Siento que una amplia sonrisa se ha dibujado en mi rostro involuntariamente, y no puedo deshacerme de ella con facilidad.

- ¿Cuáles son tus planes, Hudson? -le pregunté mientras disminuía gradualmente la velocidad, porque al parecer Edmund no se sentía del todo bien...

- Hmmm... - Pensó por un instante.- Tú sigue conduciendo, yo te guiaré.

... Algo me dice que ni siquiera él sabe a donde ir; talvez, ni siquiera pensó que podríamos llegar tan lejos.

En fin; yo conduje siguiendo sus guías porque sé que él ya debe de conocer un poco este lugar y sabe a donde ir. Creo que en una sola noche no podremos hacer demasiado, así que espero que tenga algo muy bueno y entretenido en mente, o de lo contrario creo que habremos puesto las manos en el fuego en vano...

Al conducir por las lujosas e iluminadas calles de Monte Carlo, me sentí como una celebridad; y luego, al conducir por las calles que forman parte del circuito de las carreras de F1 y darme cuenta que estas estaban preparadas para una, un fuego ardió en mi pecho y por un instante sentí que mis ojos ardían de emoción. Mi sueño siempre fue ver una carrera de autos Fórmula de cerca. Sé que es tarde por la noche y no podré disfrutar de una en realidad; pero el simple hecho de estar conduciendo una motocicleta como esta en la pista preparada, me hace pensar que soy la persona más feliz del mundo. Suena un tanto extraño que yo lo diga teniendo en cuenta mi situación. Edmund ha logrado algo increíble hasta ahora, y tengo la leve sospecha de que lo que viene es aún mejor...

- Continúa conduciendo, Reina. Calcula un kilómetro más con exactitud. - me dijo, y yo quise girarme para mirarlo a la cara porque siento que el maldito posee una pícara sonrisa dibujada en su rostro.

Muero de ansias.

Conduje calculando con exactitud la distancia que me dijo y, mientras nos íbamos acercando, ya a lo lejos podía ver cuál era el lugar al que él quería llegar. Me detuve sin poder creerlo ante los semáforos de la calle que indicaban el comienzo de la carrera. Todo estaba preparado al rededor con gradas, propagandas, puestos de seguridad y demás. Detuve la motocicleta y me bajé sintiéndome completamente hipnotizada por el lugar. Observaba todo a mí alrededor y me parecía casi como un sueño; aún no lograba convencerme de que era la realidad.

- ¡No jodas! -exclamé sin poder creerlo. Quise comenzar a llorar, pero eso ya es demasiado. Debo controlarme frente a él.- Cómo... - lo miré, y el muy maldito me obsequió una sonrisa preciosa.

- Te ves muy emocionada. No me digas que te gustan las carreras de autos Fórmula. -dijo utilizando cierto tono de voz al hablar que me sonó como si me estuviese tomando el pelo.

- Tú lo sabías. -dije y él bajó un poco la mirada ante mí intentando ocultar la verdad. No soy tonta.

- ¿Yo? No, solamente adiviné. -dijo.- Supongo que tu novio Zack ya te ha llevado a muchas carreras. Él es tan atento...

¿Zack? ¿Atento? Sí, lo es; pero no en el sentido ni por la razón que debería.

¿Qué puede saber Zack sobre lo que a mí me gusta o me hace feliz? Y aún si lo supiera le daría igual.

- Continúas dudando de mí, y eso me ofende terriblemente. -me dijo por lo bajo y luego me tomó de la mano para llevarme al sector por el cual entraban los corredores, es decir Los Pix, y aún que se encontraba resguardado por algunos guardias, estos nunca se percataron de nuestra presencia. Era como sí no existiéramos. Algo me dice que Edmund también es el que está detrás de eso .- Tú ya sabes cuanto sé sobre ti y que no soy un simple embustero que planea burlarse de ti como él, pero continúas negándote a aceptarlo. Espero que esta experiencia te sirva como una lección...

Offenbarung 3Donde viven las historias. Descúbrelo ahora