Capítulo 29 (2a Parte)

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Al abrir la puerta me quedé paralizada y boquiabierta, con los ojos bien abiertos debido a la sorpresa de ver a...

- ¡Coraline! -exclamó ella al verme allí, porque seguramente tampoco esperaba encontrarme. A pesar de ser un tanto más grande y pesada que yo, dio un salto lanzándose sobre mí y afortunadamente pude atraparla; agradezca que soy mucho más fuerte de lo que cualquier podría imaginar...

- Oh, Leila. -gemí felizmente entusiasmada de verla otra vez. Cuando ella se bajó de mí, me tomó por los brazos y me examinó de arriba hacia abajo con la mirada.

- ¡Estás viva! Después de lo que sucedió y lo que Gemma nos contó, pensamos que Zack te había secuestrado y... quien sabe qué atrocidades más... ¡Buenas noticias, chicos! Descarten: Salvar a Coraline, de nuestra lista de problemas actuales. - al decir eso, Neels y Louis entraron al departamento.

- Que alivio. Un riesgo que seguramente pudo haber sido suicidio, descartado. -comentó Lou con su típico sarcasmo; pero de todas formas yo no pude evitar abrazarlo con fuerza, y él me correspondió de igual manera.

- ¿Lo abrazas a él antes que a mí? Wou, sí que duele. Y pensar que fui como un mentor para ti durante casi dos años... claro que obviamente eso no significó nada para ti porque de todas formas escogiste a Hudson. -Neels comenzó a quejarse como anciana berrinchuda, y yo lo tomé del brazo para acercarlo a mí y darle un abrazo aún más fuerte del que le di a Louis y Leila.

- Te extrañé tanto como tú a mí, idiota. - expresé casi sin habla y con mucho entusiasmo de volver a verlos.- ¿Cómo es que ustedes están aquí? ¿Dónde está el resto? ¿Cómo lograron salir de...

- Espera. -se apresuró a decir el rubio antes de que yo continuará bombardeándolos con preguntas, de igual manera que seguramente ellos también deseaban hacer conmigo.- Antes que nada, creo que lo mejor será entrar y cerrar la puerta antes de que alguien pueda vernos.

- Nosotros también tenemos muchas preguntas para ti, y... ¿Dónde está Edmund? Vinimos aquí buscándolo a él y acabo topándonos contigo. -quiso saber Louis, y antes de que yo pudiese responder o moverme para cerrar la puerta de entrada, Leila se aferró a mí como una garrapata.

- Dime que este es su nidito de amor y ambos hicieron polluelos. - dijo con voz demasiado estúpida y me apretó aún más contra ella como sí intentara exprimir la verdad de mí.

- Voy a fingir que no pude comprender en totalidad aquella alegoría, y los invitaré formalmente a tomar asiento mientras yo cierro la puerta de entrada y preparo café. - me libré de los brazos de L y rápidamente cerré la puerta del departamento.

- ¡Finalmente alguien que no da café en este país! -exclamaron Leila y Neels al mismo tiempo, y Louis simplemente se limitó a reír por lo bajo como si no hubiese oído realmente aquella expresión.

- Sí llego a cortarme las venas, en lugar se sangre seguramente saldrá té de hierbas con miel y leche, galletitas de limón o papas con vinagre y sopa de pepino. ¿Qué carajos tienen aquí con el jodido té?- comentó Leila, por lo que yo no pude evitar reír con fuerza.

- ¿Por qué dices eso? -quise saber.

- Estuvimos ocultos durante unos días en Doncaster, con la familia de Louis. - dijo Neels quien observó a Leila con una sonrisa muy divertida.- Leila deseaba conocer a su suegra.

- ¿Por qué me miras así? No me molestó en lo absoluto. - Se encogió de hombros.- Creo que le caí bien... Bueno, supongo que si tú suegra te ve por primera vez y dice: "De todas, esta es la única decente y parece ser mejor también" significa que tienes toda su aprobación. ¿Cierto? -preguntó a Lou, y este fingió no haber oído ni una palabra de ella.

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