Capítulo 7

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Zack y yo alquilamos un departamento por una semana en Hungría Budapest para familiarizarnos más cómodamente con la zona para "recolectar" a los nuevos aliados que teníamos anotados en las últimas paginas que nos quedaban de los registros que pudimos obtener de La Resistencia. Tenemos en mente intentar ayudar a 3 chicos muy especiales que últimamente han estado teniendo serios problemas en casa bastantes similares a los que yo tuve, con la leve diferencia de que sus padres no son consientes de ello (según el registro) y debemos llevarlos con nosotros lo antes posible.

Esta misión debe salir bien, perfecta mejor dicho, pues uno de esos chicos será nuestra salvación debido a que posee el poder de rastrear a otros portentos. Yo tengo el temor de que pueda sentirnos llegar y eso pueda asustarlo debido a que él también tuvo algún trato con La Resistencia durante un tiempo pero decidió salirse de ella por razones que el idiota que redactó sus registros no quiso redactar. Al haber perdido nuestro "espía" no podremos encontrar a nuevos reclutas rápidamente con facilidad, pero con la ayuda de este chico estoy totalmente segura de que podremos lograrlo...

— Tenemos que tener fe –murmuré por lo bajo hablando conmigo misma. Durante todo el día tuve un extraño presentimiento, una desconocida sensación que me inquieta pero no sabría expresar cómo es.

— Tranquila Cora, eress hermossa y genial –me animó Reptile quien se encontraba sentada en la parte trasera de la camioneta junto con Vixen, Magic y Dylan quienes nos acompañaban por protección. No es que ellos sean más fuertes que mi novio y yo (ambos poseemos poderes sorprendentemente fuertes), pero si los imbéciles de La Resistencia llegaran a aparecer, mientras más seamos, mejor.

— Tú y Zack lograrán convencer a ese imbécil fácilmente. Ahora vayan y traigan a ese tipo lo antes posible porque esta noche servirán atún en el comedor y quiero volver a nuestra cueva antes de que se acabe –comentó Vixen mientras limaba sus garras con una lima de acero. La noche cayó y es nuestro último día aquí en Budapest afortunadamente.

Zack detuvo la camioneta frente a la casa de este chico e inmediatamente sentí algo extrañamente horrible que me obligó a tomar con fuerza su mano.

— ¿Qué sucede? –me preguntó bastante sorprendido por mi manera de actuar. No sé porqué lo agarré en realidad pero puedo detectar un tipo de energía que creo haber sentido antes... No puedo decir si eso es bueno o malo porque a pesar de que me esfuerzo por intentar recordar cosas, no logro hacerlo.

Estoy desvariando. Todo está bien.

— Nada. Hagamos esto lo antes posible –dije y ambos bajamos de ella al mismo tiempo.

Durante todo el día estuve utilizando lentes oscuros para evitar que alguien pudiese reconocerme. Me siento estúpida con ellos puestos aún de noche pero no tengo más opción; no quiero que esos imbéciles me encuentren. No aún...

Ese desagradable presentimiento empeoraba cada ves más pero opté por ignorarlo, solo que cada ves es más intenso y se vuelve más difícil.

Llegamos a estar frente a la puerta y ni siquiera llegamos a tocar porque inmediatamente el chico abrió la puerta de entrada, como si nos hubiese estado esperando. Él era un chico joven, talvez más que yo pero con un Portento jamás se puede deducir su edad debido a que una de las pocas habilidades que todos tenemos en común es nuestro lento envejecimiento.

Él observó a Zack como si lo conociera de toda la vida, pero al verme a mí pareció un poco sorprendido.

— Pude sentir que había uno de ustedes cerca pero... Estoy viendo a dos –rió como divertido consigo mismo– Entren, los he estado esperando.

Ese comentario no me sonó demasiado confiable pero observé a Zack y él asintió levemente, dándome a entender que debía hacerlo y solamente por eso entré.

Por dentro la casa no era nada aproximado a lo que me imaginé al ver el exterior. Estaba... Vacía, completamente. Lo único que había era un sofá doble y un Puff azul frente a este.

— Tomen asiento, queridos amigos –nos indicó el sofá mientras él se lanzaba cómodamente sobre aquel Puff.

He visto muchas cosas extrañas durante estos últimos meses pero... Esto me desconcierta un poco más de lo normal.

Cuando pasé junto a él me apresuré en mirarlo porque el muy imbécil pareció haber estado viendo mi trasero (el cual milagrosamente llegué a tener solamente por los excesivos ejercicios de Zack), y quise golpearlo por eso pero no puedo darme ese lujo; no hasta que decida ser definitivamente de los nuestros.

— ¿Sabías que vendríamos? –pregunté al sentarme e intenté poner buena cara frente al pervertido.

— Por supuesto. Tengo mis contactos y los rumores corren muy rápido cuando eres uno de los nuestros –me guiñó un ojo e inmediatamente observé a mi pareja, esperado que reaccionara ofendido de alguna forma o que demostrara cierto disgusto por su comportamiento ante mí pero el imbécil solamente mantenía su mirada pensativa fija en él– Sentí que más de 2 de los suyos llegó a la ciudad e inmediatamente asumí que tarde o temprano tocarían mi puerta; excepto a ti bonita, tú realmente una sorpresa para mí. ¿Posees algún poder o simplemente eres su novia común?.

"Humana tus nalgas".

— Mi querida Coraline es un caso especial, inmune todo y a todos; por eso ella es la cabeza principal de esta causa así que ten un poco más de respeto por ella –finalmenté el idiota de mi novio dijo algo en mi defensa.

"Gracias".

— Oh... Una mujer bastante ruda dispuesta a muchas cosas evidentemente –comentó sin parar de observarnos a ambos– He oído que ustedes estuvieron reclutando Portentos para revelarse ante La Resistencia, y algo me dice que me necesitan más de lo que creo para lograr vuestro cometido.

— Tenemos un fin en mente, y lo tenemos bastante claro. La Resistencia no es nuestro único blanco a atacar –dijo Zack, inclinándose un poco hacia adelante sin quitarle sus intimidantes ojos de miel de el pelirrojo.

En todo el tiempo que llegamos a estar juntos pude llegar a aprender a identificar sus miradas y algunos de sus significados. Sé que está haciendo algo con la mente de aquel chico pero no sabría decir con exactitud "Qué", pero estoy segura de que ya es nuestro.

— Estoy dentro; no hace falta que me den vuestro usual discurso –dijo él sonriendo ampliamente amable y yo no supe como reaccionar ante aquella decisión.

— Buena elección –aceptó Zack y se puso de pie inmediatamente.

¿Así de fácil? Otras veces tuvimos que intentar durante horas convencer a otros, y ahora con el que yo pensé que posiblemente pudiese ser el más difícil, resultó ser el más sencillo.

"Son tus nervios Co, admite que eso era lo que te inquietaba en realidad".

— Pero tengo un par de condiciones –se apresuró a decir el pelirrojo una ves que todos nos encontrábamos de pie enfrentados en la habitación– Quiero ser muy bien recomenzado. Los miembros de El Cuerpo jamás aceptaron que yo quisiera algo a cambio por mi trabajo y por eso me salí de ese lugar, pero algo me dice que ustedes no son iguales a ellos y estarán dispuestos a lo que sea por obtenerme. ¿Les he comentado que no puedo detectar poderes solamente sino también clasificarlos según su categoría?. No puedo sentirte frente a mí, jefa –me dijo– Pero eso me hace pensar que eres de máxima categoría.

— No hace falta que intentes chantajearnos. Obtendrás lo que quieras una ves que hayamos logrado nuestro cometido –respondió Zack, colocándose frente a mí para evitar que continuara observándonos.

— Oh, lo siento. Es solo que quería aclarar antes de que se atrevan a llamar al ejercito de sus amigos que trajeron aquí para secuestrarme –rió y yo volví a observarlo extrañada.

— ¿Un ejercito? Apenas somos 6, a menos que Dylan...

— ¿Segura? Ahora mismo puedo sentir mucho más de 10 sorprendentes poderes totalmente diferentes... 11 para ser exactos –se encogió de hombros y yo miré a Zack de reojo. Comienzo a sospechar que mis malos presentimientos no se encontraban del todo errados...

— Evidentemente tendremos que irnos lo antes posible de aquí. Apresúrense –dijo Zack y rápidamente se dirigió a la salida, seguido por el pelirrojo y por mí.

Al salir, un extraño tipo de energía conocida me golpeó como una corriente de viento congelado que endurecía mis huesos. Inmediatamente un par de imágenes se cruzaron por mi mente, imágenes pertenecientes a recuerdos difusos.

Oh, no...

Zack me tomó bruscamente del brazo y me atrajo a él de tal manera que pude deducir al instante que él ya los había visto.

— Intentaremos perderlos con la camioneta. Mantén la calma y no te desesperes por nada, pase lo que pase –me dijo y yo asentí.

Subimos a la camioneta y Zack arrancó bruscamente apresurado. Habían dos vehículos grandes que estuvieron durante todo este tiempo estacionados esperándonos (creo), y al vernos salir nos siguieron rápidamente.

— ¡Wuuju! Tendremos acción este noche señores –celebró Dylan con entusiasmo al igual que los demás. Desgraciadamente yo no comparto aquel sentimiento de igual manera.

— Absorbe mis poderes y conduce, ocuparás mi lugar porque sé que aún posees tu toque para esto –me ordenó Zack– Yo llevaré a Enkel al refugio.

— Está bien –confirmé, y al instante él desapareció junto con el pelirrojo y yo ocupé su lugar frente al volante.

Zack me contó muchas veces que yo siempre tuve una gran habilidad para conducir pero hasta el momento no tuve la oportunidad de comprobarlo, pero creo que ahora lo estoy logrando...

— Deberíamos enfrentarlos. ¡Somos geniales! Podremos derrotarlos fácilmente. Hace mucho tiempo que he deseado golpear el trasero de un par de imbéciles seguidores de ese grupo de viejos estúpidos –gritó Dylan a mi oído.

Intentaba recordar bien para poder hacerme un pequeño plano mental de la ciudad; quería pensar una buena estrategia para perderlos pero los gritos y las discusiones que provenían por detrás de mí no me lo permitían. Todos discutían entre ellos porque Dylan, Reptile y Vixen deseaban enfrentarlos, pero tanto Magic como yo (los únicos con la mente bien desarrollada) nos negábamos a hacerlo.

De tanto discutir jamás me di cuenta de prestar atención a un pequeño pero importante detalle: ellos también poseen poderes y pueden atacarnos.

— ¡Cora! –gruñó Reptile y en ese presido instante observé por el retrovisor poder blanco y brillante que nos golpeó por detrás. La camioneta se congeló y perdí el control, tanto por dentro como por fuera y justo cuando estábamos a punto de cruzar el Puente Árpád volvamos, solo que ninguno de nosotros sintió ni el más mínimo golpe. En un abrir y cerrar de ojos aparecimos en medio de todos los arboles del Parque que se encontraba entre Buda y Pest, por Zack nos sacó de allí.

— ¿Estás bien? –se apresuró en preguntarme, inspeccionando cada detalle de mí pero yo lo alejé porque me asfixiaba de alguna forma.

Mis nervios aumentaban cada ves más y no me siento para nada bien. Quiero vomitar a pesar de no haber comido nada en mucho tiempo, pero es debido al temor de tener que soportar esta situación.

— Creo que sí.

— Oigan... ¿Donde esstá Vixen? –preguntó Reptile y todos observamos a nuestro alrededor; luego, oímos un rugido y gemidos de dolor que llamaron nuestra atención.

— El idiota tenía que revelarse. –gruñó Zack desesperado. Su mirada veloz iba de mí hacia la dirección de la cual provenían los gritos– Tendremos que enfrentarlos. A ti te llevaré de vuelta a casa. –me dijo– Nosotros nos encargaremos de ellos...

— No. –me apresuré a responder– Yo estaré aquí. Voy a mantenerme cerca para ayudar si hace falta.

— No. Ustedes prepárense –les ordenó a los demás chicos; y sin esperar a que yo dijera algo más, aparecimos en nuestra casa en Londres.– Quédate aquí. Volveré pronto.

— ¡Zack! –exclamé para detenerlos pero fue demasiado tarde. Él desapareció junto ante mi rostro y no pude evitar gruñir furiosa por eso.

"Estás a salvo y ellos volverán pronto, cálmate y no seas tonta" intentó calmarme mi cobardía; pero yo no quiero continuar ocultándome ni sentir mas temor. Puede esta noche, si logro enfrentar mis miedos, no solamente podré superarme a mí misma y demostrarle a los demás que soy una buena líder, sino que también servirá como amenaza ante esos malditos viejos imbéciles.

Nadie se burla de mí, y mucho menos de la nueva versión de mí.

Aún poseo el poder de Zack dentro de mí y recuerdo perfectamente el lugar donde estaban. Sin esfuerzo visualice mi destino y me teletrasporté al instante sin demora.

Me encontraba sola entre muchos árboles altos y frescos. El clima cambió de un momento al otro y una niebla espesa cubrió mis pies hasta mis rodillas; puedo oírlos pelear no muy a lo lejos y por ello decidí correr en dirección hacia ellos, o por lo menos... Eso quise hacer hasta que oí una voz que se apoderó de mi atención y mi cordura al instante.

— Aparece, cobarde –gruñó apareciendo de la nada buscando a alguien en particular. No puedo observarlo bien pero algunas de sus facciones llamaron mi atención.

Quise acercarme un poco para poder verlo bien pero un par de manos me tomaron por detrás sufriendo mi boca para que no emitiera sonido; y sentí su respiración en mi cuello...

— Te dije que te quedaras en casa. Manteen en silencio y no hagas nada a menos que yo te lo diga –era Zack. Asentí enérgicamente ye apresuré en seguirlo para ocultarme entre la niebla espesa.

—Zack... –gemí.

— No digas nada y quedare aquí –gruñó, desapareciendo ante mí.

— ¿Me estas buscando? –lo oí decir, utilizando un tono divertido y burlista al hablar con él.

Sé que él me advirtió de quedarme quieta y por un momento realmente quise obedecer, pero necesito ver el rostro de ese chico. Su energía me llama por alguna razón.

— ¿Realmente crees que puedas hacer algo contra mí, imbécil? Vamos Hudson, ya te he ganado demasiadas veces. Creí que eras inteligente. Deberías darte por vencido de una ves por todas –volvió a hablar Zack.

— Jamás me doy por vencido y mucho menos ahora –gruñó este y parecía realmente feroz.

No comprendo qué es lo que sucede entre ambos pero al parecer fue algo bastante complicado... Un momento. ¿Acaso Zack lo llamó "Hudson"?.

— Ah-ah, no des un paso mas. No quiero hacerte daño. Te lo advierto, no des un paso más.

— Cierra la boca, imbécil.

¡Ahora recuerdo su nombre! Él es el imbécil que me engañó, el culpable por el cual tuve que sufrir.

— ¡Maldición¡ Estoy temblando porque vas a atacarme con tus súper poderes.

— Te voy a...

No pude contenerme más. Salí de mi escondite y no le di tiempo ni siquiera a pensar en actuar o darle la oportunidad de verme. Liberé mi poder en su contra golpeándolo agresivamente. Mi corazón se ha acelerado y siento una ligera comenzó en mis manos que me enloquece; tengo los dientes bien apretados por el odio que siento de solo imaginar que por su maldita culpa mis noches son un martirio para mí, una tortura mental que consume mi cabeza y me perturba gradualmente de manera emocional.

Me detuve por un segundo para mostrarme ante él, y el muy imbécil me reconoció vagamente.

— ¿Coraline? –balbuceó estupefacto.

Las imágenes de él dándome la espalda durante aquel terrible momento volvieron a mi mente y por impotencia esta ves decidí dejar mi poder de lado por un momento al y lo tomé por su camisa para comenzar a golpearlo una y otra ves. Por él perdí a mi familia, por él dejé de ser quien soy y perdí la poca paz que alguna ves tuve, y no pienso dejarlo así. Me las va a pagar.

— Espera Hermosa –me dijo Zack, ayudándome a volver a la realidad. Debo controlarme un poco, así que lo dejé caer y me alejé; lo cual no quiere decir que no volveré a atacarlo...

— Tú... ¿Cómo?.

Evidentemente parecía no comprender nada. Supongo que le debe sorprender bastante el verme libre y con vida frente a él.

— Te lo advertí, Hudson –Zack se burló de él mientras este continuaba observándome como un circunspecto.

— ¿Qué fue lo que le hiciste? –gruñó horrorizado aún viéndome de arriba hacia abajo dudando de mi existencia y yo no pude evitar hacer una mueca extrañada. ¿Cómo que "qué fue lo que le hiciste"?. Zack jamás hozo algo malo; él sí se preocupa por mí y no planea entregarme.

— Sabía que te causaría mucho placer volver a verla. Te engañé ¿No es así? –Zack rió como nunca antes lo había oído hacerlo. Algo extraño le sucede en presencia de este chico porque de alguna manera luce una poco más... Lunático, entusiasmado y complacido.

¿Porqué?.

— Qué le hiciste a mi novia –exigió saber y al instante sus palabras me dejaron estupefacta.

¿Su novia?.

— Hmmm... ¿Acaso dijiste "Tú novia"?. Hermosa ¿Tú lo conoces? Creo que no. Ella es MÍA, Coraline es MI novia.

— Hijo de...

El maldito enfermo quiso atacar a Zack frente a mí pero se lo impedí. Presioné me zapato sobre su pecho para mantenerlo en el suelo y luego hice presión en su cuello.

Debo admitir que durante unos segundos quise atracarle la cabeza con el tacón de mis botas pero no, él no puede morir aún; merece sufrir todo lo que yo padecí; merece sentir la terrible agonía que yo soporté durante tanto tiempo por su maldita culpa.

— Dame ahora mismo una razón por la cual no deba hacerte pedazos aquí y ahora mismo –le dije sin molestarme por expresar mi total asco y desagrado hacia él.

— Coraline, ya basta –gruñó Zack, pero yo me negaba a obedecer esta ves. No quiero que esté consiente ante mí.

— No, él merece morir. ¡Es uno más de esos malditos bastardos de La Resistencia!.

Unos segundos más y perderá la conciencia por completo...

— ¡Coraline, dije que basta!. –gritó esta ves y maldije muy molesta porque no tuve más opción que soltarlo, pero creo que ese fue mi gran error.

Un dolor punzante comenzó a martillar mi cabeza por dentro, un síntoma similar al que padece una persona con derrame cerebral solamente que fue momentáneo. Vi a muchos hombres de La Resistencia aparecieron a nuestro alrededor y mi corazón latió tan fuerte que podía sentirlo en mi garganta.

No soy fuerte, soy una cobarde.

Aquellos hombres me atacaron pero por alguna razón yo no podía defenderme. El imbécil que se encontraba tirado en el suelo continuaba tosiendo e ignoraba todo, haciéndome pensar que fue él quien los llamó...

— ¡No, suéltame!. ¡Zack! –grité por su ayuda pero él ya no estaba. ¿Acaso se atrevió a abandonarme?

Nuevamente aquel dolor punzante en mi cabeza me atacó pero no pude soportarlo esta ves. Desgraciadamente perdí la conciencia, convirtiéndome una ves más en la presa de mis enemigos...

Offenbarung 3Donde viven las historias. Descúbrelo ahora