Capítulo 26 (2a Parte)

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Me senté sobre la cama y con una mano me llevé la orilla de las sábanas hasta arriba para poder cubrirme, mientras que con él dedo pulgar de la mano disponible acariciaba suavemente mi labio inferior, como si aún pudiese sentir sus deliciosos besos... Necesito beber un litro de café totalmente amargo para poder recuperar mi cordura... bueno, lo que para mí es cordura. Debe ser totalmente amargo, porque a juzgar de cómo me siento ahora mismo gracias a él, apenas meta un dedo en la taza lo convertiré en almíbar. Estúpidamente sonreí para mí misma de sólo pensar que fui capaz de llegar a tales extremos. ¡Ya no moriré sola ni Virgen! Son 20 puntos para Coco... Okey, creo que debería calmarme.

H. está en la cocina preparando algo de té. Es la tarde y no hemos desayunado ni almorzado, así que seguramente debe de estar preparando 2 litros de té con 20 mini sándwiches de pepino y dos docenas de galletas; además, está tardando demasiado...

- Listo. - dijo él entrando en la habitación con una bandeja para comer en la cama. Esta tenía dos tazas grandes de café con té en su exterior, y dos platos grandes con sándwiches y galletas... demonios, si hubiese tenido a alguien con quién apostar hubiese ganado dinero. Edmund es demasiado predecible para mí.

- Has tardado tanto que por un momento pensé que recién ponías a secar las hiervas para el té. - dije y él dejó la bandeja a un lado sobre la cama para tomar mí rostro y besarme nuevamente.

- Me entretuve por un momento. -explicó y luego besó mi mejilla antes de acomodarse nuevamente bajo las sábanas junto a mí.- Olvidé que anoche, antes de que tu llegarás, estaba leyendo un libro que me entregaron para mí clase. Mientras esperaba que él té se hiciera, continué mi lectura breve pero sin pensarlo me dejé llevar. Lo siento, Reina.

- No quiero que se vuelva a repetir, Hudson. -lo amenacé intentando sonar firme y disgustada, pero mi leve sonrisa lo estropeó por completo. Asegurándome que las sábanas no se me cayeran, tomé la taza de té junto con una galleta para comer, y me acomodé apoyando mí espalda sobre su cuerpo.- ¿Sabes? Creo que no me agrada eso de que tu debas trabajar en una horrible fábrica desde la mañana hasta la tarde. Casi no te podré ver durante el día. Al llegar estarás agotado y luego tendrás que ir a la Universidad...

- Lo sé, pero el dinero que me dio mi madre es simplemente una ayuda temporal. No es suficiente para los dos. Tú necesitas demasiado y yo no deseo hacerte faltar nada. -confesó mientras acariciaba mi cabello y luego beso mí cabeza suavemente.- Las Reinas deben vivir con lo mejor, vestir lo mejor y lucir mejor que cualquier otra. Sé que no podremos pasar todo el tiempo juntos, no las 24 horas del día; pero es un empleo temporal. Talvez hasta que logre encontrar algo mucho más conveniente...

- ¡Yo podría trabajar mientras tú estudias! Se que no te agrada la idea, pero prefiero que tú puedas aprovechar el momento para finalmente poder hacer lo que deseas. Debes estar un 100% centrado en tus estudios para poder obtener el título lo más pronto posible. Estoy segura de que gracias a tu inteligencia, lograrás ser el mejor. Talvez luego, si tú llegaras a tener un trabajo en alguna universidad gracias a tus honores, ahí yo podría aprovechar para acabar lo que una ves empecé. Seguramente que Cambridge ya no está entre mis opciones pero... ¿Quién sabe? Puede que también pueda lograr algo en este mundo tan aburrido del cual estúpidamente escogí salir. -hice una mueca al recordar todo lo que he hecho.

Al abandonar a mi familia realmente pensé que podría llegar a hacer algo de utilidad. No planeaba ser "alguien" importante entre los que son como nosotros, pero sí esperaba poder tener algún buen logró por el cual sentirme orgullosa de mí misma el resto de mi vida. Ahora me siento como una vergüenza, una maldita plaga que lo único bueno que ha escogido hacer es desaparecer por completo...

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