Capítulo 16

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Creo que algo de el agotamiento que llevo acumulado ha comenzado a rendirme cuentas desde la tarde, y yo me esforcé por resistirlo, pero resultó imposible.

Mi sueño... fue bastante curioso y extremadamente interesante. Era ese tipo de sueños que sabes que no deberías tener, pero sin embargo te encanta aún que te resulte un tanto penoso.

Mi sueño parecía ser una situación real y, por supuesto, Edmund estaba allí, solo que no de igual forma que ahora. Él se veía un par de años más joven (por lo que pude distinguir), y llevaba un extraño estilo de cabello y ropa, muy diferente al que lleva hoy en día; su cabello era largo y ondulado, con bucles naturales en las puntas igual que el mío; usaba chaqueta de cuero, jeans ajustados y gastados, y botas marrones. Su estilo era diferente y extraño, totalmente lo contrario al look actual sexy pero sofisticado; lo único que tenía exactamente igual que ahora, era su preciosa sonrisa blanca y esos bonitos ojos verdes, porque incluso sus facciones eran menos rectas y duras. En fin; él se encontraba frente a mí y parecía estar diciéndome algo muy importante, pero yo no lo podía oír. Era como estar en medio de una película muda. También habían otras personas, otros rostros que yo no podía reconocer y, aún así, me parecían muy familiares, como sí los concita de hace mucho tiempo.

La situación era interesante en un principio. Me sentía realmente feliz porque todos me demostraban verdadero aprecio, no temor ni respeto; me sentía como si... como si estuviese con mi familiar. Luego, de un momento al otro saltando en escenas, la situación cambió por completo. Una oleada de placer invadió mi cuerpo y podía sentir mi corazón latir con fuerza, al igual que todos mis sentidos de cabeza. Él me besaba y sus duras manos recorrían mí espalda, ambos nos encontrábamos en una gran habitación a oscuras y no pude evitar sentirme avergonzada de sólo suponer que todo era obra de mí imaginación. ¿Realmente estoy tan loca y desesperada? Mi mente me está jugando una mala broma; una broma que ha despertado a ese lado oscuro y peligroso parte de mí, y él sí la está disfrutando...

Él no era torpe conmigo, y lo mejor de todo es que yo sí disfrutaba estar con él. Disfrutaba su tacto, sus caricias y más que nada, el sabor de sus labios; era delicioso. Sus manos subían y bajaban acariciando mi espalda con delicadeza, hasta que de solo estar sentí que se estaba entusiasmando y que sus manos pasaron a acariciar mis muslos hasta mí trasero.

- ¡Hey! -exclamé yo rompiendo el ritmo de nuestro beso apasionado, y por ello él decidió atacar mi cuello. Tuve que morder con fuerza mí labio inferior y cerré mis ojos nuevamente, para así poder disfrutar del momento.- Hudson... -gemí.

No me importaba que las cosas estuviesen tomando un rumbo tan elevado y peligroso. Evidentemente no me importaba nada, porque él continuaba devorándome y yo no lo rechazaba.

- Te quiero, Reina. -murmuró, logrando que se me erizara la piel. Podía sentir su ardiente respiración, la calidez de su voz dentro de mí oído. Luego se acomodó sobre mí y me miró a los ojos detenidamente durante unos minutos que seguramente fueron bastante largos, pero su belleza me sustrajo tanto que parecieron simples segundos.- Tú lo sabes. ¿Cierto? - me preguntó, buscando algo en mi rostro que no parecía encontrar. Creo que en realidad está esperando mi respuesta, solamente que por alguna razón yo no se la he dado aún.

《VAMOS CORALINE, DILE》 me dije a mí misma, aún que estoy segura de que no puedo intervenir en la situación.

¡Ha! No puedo dominar mi propio sueño.

- Claro que lo sé, de no ser así no estarías conmigo aquí ahora mismo. -le dije, y a pesar de que esa no era la respuesta que él esperaba, de todas formas sonrió ampliamente para mí.

- Así... Desearía que está noche fuese eterna. -murmuró, cerrando sus ojos antes de volverme a besar.- Pero tú y yo debemos irnos de aquí en pocas horas...

En ese instante él no acabó de decir nada porque alguien me despertó de golpe. Estuve a punto de golear a quien sea que se haya metido a mí habitación, pero me calmé inmediatamente al ver que no era ni más ni menos que el protagonista masculino principal se mis dibujos y sueños.

- ¿Hudson? -gemí sintiéndome aún exaltada y nerviosa. Detesto que me despierten así.- Qué es lo qué...

- Te lo explicaré luego. - me interrumpió antes de que dijera nada. Se veía agitado y un tanto nervioso, pero principalmente (por una extraña razón) muy bien arreglo.- Levántate y vístete rápido. Te traje tus cosas. -se apresuró a decir, haciéndome ver que en sus manos tenía mi ropa, mi verdadera ropa. El atuendo con el cual llegué aquí.

- Qué es lo que... Tú... ¿Porqué? - lo miré sintiéndome bastante perdida y extrañada. Literalmente esto es demasiado confuso para mí y no logró comprender qué...

- Tú y yo vamos a salir de aquí por una noche. -me dijo con una deslumbrante sonrisa en su rostro y sus ojos brillantes de emoción.- Es momento de que respires algo de aire fresco fuera de esta prisión. ¡Vamos! Apresúrate, porque no tenemos demasiado tiempo que perder.

Literalmente pensé que podría lanzarme sobre el y besarlo en agradecimiento; pero juzgando por su desesperación e intranquilidad, creo que será mejor dejarlo para después.

- Está bien. -asentí totalmente de acuerdo, tomé mis cosas y me encerré en el cuarto de baño para arreglarme.

Jamás he sido de esas chicas que tardan demasiado en arreglarse. ¿En qué podría tardar? Me quité la ropa y vestí en pocos minutos, me coloqué mis botas y acomodé mí cabello utilizando solamente mis manos; luego, con un lápiz marrón oscuro pinté mis cejas para que se pudieran notar y utilicé máscara de pestañas color negra para que también se pudieran notar. El haber perdido la pigmentación que le da color a mí cabello y bellos faciales, fue la peor cosa que me pudo haber sucedido. Ahora dependo de él maquillaje para recuperar mis naturales cejas gruesa y mis largas y oscuras pestañas naturales.

Al salir del cuarto de baño, él me observó con una sonrisa me dio embobada y bastante aliviada a la ves...

- ¿Cómo es eso de que saldremos de aquí? ¿Lograste hacer que me permitieran salir? -deseé saber, aún que todo esto me hace pensar que acabo de hacer un par se preguntas demasiado estúpidas.

- Voy a romper las reglas por ti y te voy a sacar de aquí por esta noche. Alberto no se encuentra en la Central, y pensé en aprovechar la oportunidad. ¿Vendrás conmigo? -me ofreció su mano y obviamente yo no pude negarme a aceptarlo completamente dispuesta a hacer todo lo que me diga con tal de salir de esta maldita jaula por unas horas.

- Llévame a donde sea contigo, mientras sea lejos de este lugar.

- En 5 minutos tendremos que salir de la habitación y, una ves fuera, tendremos solamente 20 minutos para salir de aquí. ¿Okey? Tendremos que apresurarnos y tener mucho cuidado.

- Bien. -volví a asentir de acuerdo con su él.

Al parecer lo tiene todo perfectamente calculado porque no quitaba sus ojos del reloj que llevaba puesto en su muñeca, y eso me agrada. Me ofrece cierto grado de confianza.

- Nos quedan 10 segundos. -pronunció con voz nerviosa y tomó mi mano, acercándome a la entrada de la habitación para estar cerca de ella y así no perder ni un segundo más de la cuenta al salir.- 5...4...3...- se quedó callado, y luego de dos segundos más salimos rápidamente de la habitación dirigiéndonos hacía el elevador, la única salida de este pasillo para "criminales peligrosos".

Una ves dentro del elevador, no podíamos manipular demasiado el tiempo. Cuando se detuvo, fue cuando debimos comenzar a correr lo más rápido pero silenciosamente posible. Maldecí mis zapatos. Llegamos a un gran lugar repleto de vehículos grandes y útiles, al igual que motocicletas interesantes mucho más modernas de lo jamás vi, y Edmund apuntó a hurtar una de ellas; el único inconveniente era que evidentemente él no sabía manejar.

- Tú sabes manejar una motocicleta... ¿Cierto? -le pregunté al ve que observaba el vehículo como sí fuese un complejo enigma, y eso me ponía nerviosa. Él me ponía nerviosa.

- Eeeh. -balbuceó observando su reloj nuevamente y eso me puso los pelos de punta.

Jamás he conducido una motocicleta realmente, pero tengo una idea de cómo hacerlo, lo cual seguramente es mucho más de lo que él sabe. Es un punto a mí favor.

- Déjame a mí. - me apresuré a decir, colocándome el casco en la cabeza y subí sobre la motocicleta para conducir. En estos momentos con la alarma de aviso advirtiendo a todo los guardias de nuestro escape, tengo coraje para todo.- Sujétate, pero no te abuses. - le advertí cuando él subió detrás de mí. No quiero que me toque, y mucho menos que me apriete demasiado.

¿Qué? El haber tenido ese sueño no significa que le voy a poner mi trasero disponible para él cada ves que tenga la oportunidad. Ni que fuera perra...

Teniendo una pequeña idea de cómo encender la motocicleta y como dominar la velocidad, ni siquiera lo pensé dos veces y la encendí. Como si fuese un don natural, pude maniobrar y salimos de allí por un amplio túnel que seguramente no llevará fuera de aquí. Aceleré aún con más fuerza de sólo pensar que al final podría haber algo que puede impedirnos salir, y por ello Edd se aferró a mí como una garrapata. Seguramente si no tuviese puesto el casco, me habría clavado sus dientes sobre mí hombro.

Cada ves me sentía más ansiosa de salir de aquí, y, por ende, aceleré aún más. Ya podía sentir el cambio de temperatura y el fresco aroma de la libertad...

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