Capítulo 4 A.

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Desperté medio adormecida así que mojar mi rostro para despabilarme. Recogí mi cabello y me vestí para comenzar mi rutina de todas las mañanas, pero al llegar al gimnasio me topé con una pequeña sorpresa.

Zack debió haberse levantado muy temprano o tal vez ni siquiera durmió ya que se encontraba haciendo ejercicio excesivamente como si lo hiciera con odio y rabia. No sé qué s lo que le sucede pero me gusta verlo así...

¿Qué dije?.

— No dormiste –deduje y él mermó la velocidad, dejando de correr. Estoy segura de que esa cinta estaba a punto de gastarse y echar humo.

— No –gruñó de mala gana acercándose a las pesas donde había dejado su toalla. Estaba demasiado sudado y a pesar de ser delgado, estaba muy bien marcado. Me sentiría tentada por él de no ser por el sudor que goteaba de su rostro, eso me daba asco.

— ¿Qué sucede? –le pregunté pero él no me respondió de inmediato, se tomó su tiempo al secarse y de normalizar su respiración.

— Nada –gruñó– Recuerda que debes hacer pesas extra –fue lo único que dijo y se retiró.

Ni siquiera me preguntó u obligó a desayunar, él seguramente no lo hizo y yo no quise... Esto es extraño. El Zack que conocí, a pesar de haber sido hace solo unos meses, sé que no me habría permitido entrar aquí antes de haber desayunado, incluso me habría regañado muy ferozmente. Ya lo hizo una vez.

Comencé a correr esforzándome por ignorar lo que acaba de suceder, intentaba auto convencerme de que no era para tanto y no debía darle demasiada importancia pero es inevitable... Ahora que lo recuerdo, él jamás me contó cual es su poder. Es una desgracia que seguramente si se lo pregunto no me lo dirá.

Creo que sí debí desayunar, normalmente no dependo de las comidas para tener energía, todo lo que me rodea es una fuente de energía para mí, pero al parecer el día de hoy no estoy absorbiéndola sino eliminándola. Me tiré al suelo una ves que acabé de hacer mis ejercicios y cubrí mi rostro con ambas manos, pienso que seguramente me encuentro tan agotada por el intenso esfuerzo mental que he tenido durante toda esta semana. Todos los libros que leí y estudié en meses tuve que repasarlos en 5 días. ¡Una biblioteca completa en 5 días! Y no son libros divertidos con mitos, relatos interesantes o novelas, pura física, química y biología... He comenzado a odiar a Newton.

— ¿Qué estás haciendo allí? –me preguntó Zack al entrar al gimnasio y verme tirada de espaldas sobre la colchoneta para luchar. Evidentemente él se había dado una larga ducha porque su cabello aún luce húmedo...

— Quería darle un beso –respondí antes de besar mi mano y tocar la colchoneta con la misma.

— Dúchate y vístete ahora mismo Coraline, hoy me acompañaras a un lugar –dijo y yo me puse de pie de inmediato.

— ¿Qué fue lo que dijiste?.

— ¿Acaso ya lo olvidaste? Acordamos que si lograbas demostrarme que estabas lista esta semana yo finalmente te permitiría salir. Ve y prepárate ahora mismo antes de que me arrepienta –gruñó con un humor de perros pero ya no me importa, lo ignoré por completo porque ahora me siento muy emocionada, tanto que por un instante se me cruzó por la cabeza besarlo pero seguramente no me lo iba a permitir ya que estoy algo "brillante" (no sudo) y él parece haber salido de la ducha hace un instante.

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