Capítulo 25 (2a Parte)

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- Edmund, yo...

- Vete ahora mismo de aquí, Coraline. - gruñó disgustado sin darme la oportunidad de decir nada antes.

- Solo déjame entrar y te lo explicaré todo. -supliqué al ver que él estaba a punto de cerrarme la puerta en la cara. ¿Qué pensará de mí? ¿Qué es lo que ese maldito bastardo le ha hecho ver?

- No quiero que me expliques nada. No quiero oír ni una palabra que provenga de ti. - intentó dar un portazo nuevamente para dejarme afuera sin siquiera tener una mínima intención de tan sólo averiguar por mera curiosidad lo que tengo que decir; pero afortunadamente fui más rápida que él y me deslicé para poder entrar a su departamento sin su consentimiento. No estaba nada mal, era un mí y bonito departamento y muy bien ordenado.

- No me voy a ir de aquí hasta que me escuches, Hudson. -agravé mi tono de voz con la intención de demostrarle que yo no estoy aquí para burlarme de él ni arrastrarme como un gusano para implorar misericordia. Vamos a hablar, y él me escuchará quiera o no...

- Te he dicho que ya no quiero oír ni una palabra más de ti, Coraline. -exclamó ya completamente transformado, como cada ves que se molesta de verdad.- No quiero saber cuál demonios fue tu plan desde un principio o si solamente estuviste haciendo todo esto para destruir La Central. No me importa nada de lo que tengas que decir ¿Entendiste? Vete ahora mismo antes de que yo mismo me atreva a sacarte de aquí.

- ¿Quién eres tú? - lo miré sorprendida y totalmente decepcionada de oírlo hablar. Se comporta como si yo fuera su principal enemigo.- Tú no tienes idea de lo que tuve que hacer para llegar aquí, idiota. ¡Tú no tienes ni la más jodido idea de lo que he tenido que pasar durante todos estos días después de lo sucedido allá en Mónaco! -comencé a alterarme.

- Hhmmm déjame pensarlo. -miró al techo durante un instante.- Seguramente tramando junto con tu verdadero novio cómo burlarse de mí otra ves, porque eso es lo que les complace a ambos hacer. No me quieras tomar como un estúpido, Coraline.

- Te estás comportando como un estúpido. ¿A qué te refieres con "verdadero novio"?  Tú eres mi novio, Edmund.

- ¡No pareció ser así cuando ese maldito idiota te atrevió a besarte frente a mí y tú no te negaste! ¡No pareció ser así cuando yo y los demás te necesitamos, y tú nos diste la espalda para irte con él! Por tu culpa, otra ves, he vuelto a caer en el mismo maldito juego de ese bastardo... No ¿Sabes qué? Es por tu culpa que mí vida se ha convertido en un maldito desastre. - escupió sus palabras en mi rostro de tal manera que mis ojos comenzaron a arder, amenazando con liberar unas lágrimas de dolor.

- Voy a mantenerme firme como si no hubiese oído ni una palabra salir de tus labios, porque nada de lo que dices es verdad. Yo jamás te he dado la espalda, y tampoco te he engañado con él; yo solamente...

- ¿Con qué cara te atreves a negarlo ante mí de esta manera? No quiero oírte más, Coraline. - se acercó a la puerta rápidamente y la abrió para mí.- Vete ahora mismo de aquí, si no quieres que yo te saque de aquí a la fuerza.

- Sí eres capaz de ponerme una mano encima, entonces hazlo. Intenta obligarme a salir de aquí, pero yo no me voy a ir hasta que hayamos arreglado esto. Ven y oblígame a salir de aquí a la fuerza, si tienes los pantalones para hacerlo. - me atreví a retarlo con total firmeza, a pesar que en mis adentro robaba a Dios que no debamos llegar hasta esos extremos.

Él me observó ardiente de cólera y con su mandíbula bien apretada. Se negaba a mirarme a los ojos, como si una lucha interna se hubiese desatado en su interior, y yo aproveché ese momento para acercarme y cerrar la puerta sin salir de allí; lo tomé  del brazo y lo atraje a mí para obligarlo a mirarme directo a los ojos. Su cuerpo está demasiado tenso y energía emana desde su interior. Realmente está luchando contra sí mismo para evitar prestar atención a mis palabras.

¿Qué carajos sucede con él? ¿Realmente pudo caer en la trampa de Zack? ¿Realmente cree que todo lo que ese maldito bastardo haya sido más real que yo?

- No juegues con tu suerte; y si realmente hay algo bueno en ti y existe aún que sea una mínima pizca cariño en tu corazón hacia mí, vete y no me vuelvas a buscar. Me he llegado a agotar de ti, y no estoy dispuesto a seguir soportando más problemas de los que ya me has causado. Si realmente me quieres, me dejarás en paz de una ves por todas y te irás con ese maldito bastardo. -tomó mi mano para que lo soltara, y se alejó de mí.- Los dos se merecen uno al otro. Estoy seguro de que a su lado lograrás obtener lo que siempre has querido: dominar a los demás y manipular a todos.

Eso sí me dolió. Sus plantas fueron como un golpe en el estómago que me arrebata el aire, y a duras penas creo que me puedo recuperar de eso.

"Respira hondo, Coraline. Sé fuerte."

- ¿Eso es lo que tú quieres en realidad? ¿Estás convencido de todo lo que me acabas de decir? -exigí saber con voz quebrada.- Si realmente quieres que me vaya de aquí y no vuelva a estar en tu vida, entonces dímelo a la cara y mírame a los ojos al hablar. - me acerqué a él y tomé bruscamente su rostro para obligarlo a que me mirara directamente a los ojos. Estoy demasiado molesta, y siento que si este maldito imbécil vuelve a decir eso mismo otra ves, voy a enterrar mis uñas en su rostro por ser un maldito estúpido.- Mírame directamente a los ojos, Edmund, y dime que no me quieres. Dime cuán culpable soy de haber vuelto tu asquerosa vida una miseria, cuando en realidad tu y yo sabemos muy bien que en realidad fue una maldita miseria cuando yo aún no había entrado a ella. Dime ahora mismo sin desviar tu mirada de mí lo cruel que he sido por haberte perdonado, por haberme pasado noches sin dormir pensando en ti, por ser la única estúpida que siempre se negó a creer en todo lo malo que decían los demás. ¿Realmente estas tan convencido de que yo podría ser capaz de engañarte? Responde. Sabes que ese maldito imbécil te ha manipulado para ver lo que él quería ir vieras, ¿Y aún así piensas que yo soy la culpable de todo? -exigía nuevamente ya perdiendo la paciencia, y él se libró de mi agarré una ves más para alejarse nuevamente. Edmund bajó la mirada y cepilló su cabello con todos sus dedos. Continúa luchando consigo mismo y eso me desespera. ¡Quisiera abofetearlo una y otra ves hasta hacerlo recuperar la cordura!

Cuando finalmente se giró para dirigirme la mirada, pude ver que sus ojos estaban llorosos y una lágrima caía lentamente por su mejilla. Es la primera ves en mi vida que veo a Edmund Hudson llorar, y es la imagen más dolorosa y desesperante que jamás en mi vida desearía volver a ver. Siento que mi corazón se deshace y la ira se ha disipado completamente; incluso soy capaz de tirarme al suelo de rodillas para suplicarle entrar en razón una ves por todas... Carajo. ¿Yo dije eso?

- Yo... - dijo, pero no fue capaz de continuar. Simplemente me dio la espalda y negó con la cabeza gacha.

- Si me voy de aquí, Zack me encontrará y... - no pude resistir llorar al decirlo.- No quiero alejarme de ti.

Sin importarle que yo fuera un mar de lágrimas detrás de él, ni siquiera se atrevió a hacer una pequeña muestra de compasión. Lentamente me fui acercando a la puerta, y creo que cada paso que doy mi mundo se va derrumbado cada ves más; abrí la puerta muy despacio para que él la pudiera oír, y aún así no había respuesta de su parte.

- Coraline...

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