Capítulo 26

727 107 18

Wou...

Es lo único que puedo decir, porque no deseo entrar en detalles.

Al despertar por la "mañana", llegué a comprender el verdadero significado de la frase: El amor duele; y vaya que sí. Pero no puedo negar que fue la mejor noche que jamás he tenido en mi vida, porque finalmente Edmund y yo nos hemos llegado a conocernos definitivamente por completo; y al decir "Por completo", quiero referirme a que realmente he tenido la oportunidad de aprenderme de memoria cada centímetro de él... corrijo: aspecto.

Desperté un tanto agotada, pero de excelente humor. Al verlo aún descansar junto a mí, no pude evitar sonreír y mi cuerpo comenzó a liberar calor de solo recordar que bajo estas sábanas, el se encuentra completamente disponible para mí. Me aferré a su cuerpo en un abrazo, y hundí mí rostro en su cálido pecho suave y perfumado; su aroma es excitante y masculino. Me embriaga, y me encantaría morderlo con fuerza para obligarlo a despertar y comenzar una vez más... Me he vuelto golosa y malcriada por culpa de él.

Pensar que ahora mismo podría continuar encerrada en esa maldita casa bajo el control de ese maldito imbécil. Si no me hubiese arriesgado, ahora mismo no estaría aquí gozando de la segura y placentera comodidad que MI hombre me otorga.

Recuerdo que durante más de una ocasión Zack intentó sobrepasar los estemos conmigo, cuando yo no era consciente de la realidad. Afortunadamente siempre supe en mi interior que la única persona con la que podría llegar a disfrutar tener verdadera intimidad no era él, y no dude ni una ves en rechazarlo rotundamente.

Todos sabemos cuando tenemos a la verdadera persona escogida frente a nosotros con tan sólo mirarlo a los ojos. Antes pensaba que mis sentimientos hacia Edmund eran simplemente unos ridículos impulsos causados por un montón de hormonas adolescentes completamente alocadas; pero a estas alturas de los tiempos, ahora que he llegado a madurar tanto de manera física como emocionalmente, puedo afirmar de una ves y sin dudar ni un segundo que él es el hombre con quien realmente deseo pasar el resto de mi vida...

Wou, realmente tengo muy buen gusto.

- Coraline, muerdes fuerte. -gruñó un poco disgustado por tener que despertar con mi potente mordida, pero es que no puedo soportar verlo dormir tan plácidamente.

- No estoy mordiendo. -mentí con voz dulce, colocándome literalmente encima de él para poder apoyar mí cabeza sobre su pecho por debajo de su cuello. Él me correspondió a mí abrazo rodeando mi cintura con sus brazos y en un veloz movimiento se giró para intercambiar de lugares en la posición; y comenzó a besarme lenta y apasionadamente de la misma y exacta forma que hizo anoche mientras estábamos...

- Buen día, Reina. -ronroneó sexy sobre mis labios, y yo se los mordí para volver a traerlo a mí.

Últimamente he descubierto muchas cualidades de mí que no creí tener, o que antes jamás me hubiese llegado a imaginar que pudiese llegar a tener. Cuando era adolescente pensé que acabaría como una solterona amargada en un departamento privado junto con una pila de libros y gatos de distintas razas, virgen en todos los sentidos, y con una mente pura y sana; pero en realidad soy todo lo contrario. Mi mente ahora mismo no puede parar de imaginar toda clase de pensamientos terriblemente impuros; existen tantos pecados por realizar...

- No frotes tu nariz por detrás de mi oreja, idiota. -reí al sentir ese incómodo cosquilleo que me provoca cada ves que hace eso.- Ten cuidado con las manos...

- Mis manos son demasiado curiosas; y si realmente no deseas que ellas se determinen a explorar territorios delicados, creo que no tendrías que haberme despertado. -gruñó un tanto disgustado conmigo, y yo tomé su rostro entre mis manos para acariciar sus mejillas. Adoro esos preciosos hoyuelos que se forman en su rostro al sonreír, su mirada profunda, esa perfecta nariz recta, y su simétricamente perfecta mandíbula dura y recta. ¿Cómo no sentirse tentada a morderlo? Incluso podría llegar a hacerle un par de cosas más, pero es de día y él demonio que se encuentra en mí nada más se anima a salir por la noche.

- Son las 10, y tengo hambre. ¿Qué esperabas que hiciera? - dije y él abrió los ojos como platos maldiciendo terriblemente por lo bajo.- ¿Qué sucede?

- Debí estar en la fábrica hace ya más de 4 horas... - maldito molesto y yo me llegué a sentir bastante culpable por eso, hasta que la pequeña sonrisa traviesa que comenzó a aparecer en sus labios me desconcertó un poco.- Aún que... creo que podré manipular de alguna forma a mí jefe mañana para reparar el problema. - dijo y me miró terriblemente voraz, con sus ojos oscuros y ardientes de éxtasis sobre mí como si algún insecto mortalmente venenoso lo hubiese picado en ese instante. Pude sentir como sus suaves y peligrosas manos subían por mis muslos hasta mis caderas, donde escogieron permanecer y me alzaron de tal manera que llegamos a frotar piel con piel. Tuve que morderme con mucha fuerza para que no pudiese salir sonido de mí...- Me voy a tomar el día para poder estar contigo cada hora, minuto, segundo y milésima. Aún quedan muchas cosas que deseo probar de ti, y no tienes idea de lo ansioso que estoy por comenzar ahora mismo. -gruñó peligrosamente. Yo, a duras penas lograba formular una palabra completa de solo sentir sus cálidas manos aventurándose por ciertos territorios y su peligrosa lengua probando partes que nunca antes se había atrevido a degustar. ¿Dónde ha aprendido a ser así? ¿Cómo? Me está enloqueciendo...

✴✴✴

Offenbarung 3Donde viven las historias. Descúbrelo ahora