Capítulo 8

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Abrí mis ojos de golpe y lo primero que pude divisar fue un patrón como el de una colmena en blanco y gris sobre mí.

Desperté tan exaltada y nerviosa que, ignorando el punzante dolor de cabeza y las nauseas que padecía, me quise poner de pie para poder observar donde estaba. Jamás me di cuenta que mis manos y pies se encontraban atadas con fuertes precintos que no deben de ser en nada parecidos a los ordinarios, pues estos eran muy fuertes y, sin importar cuento luchara por librarme de ellos; comencé a desesperarme tanto que intenté destruirlos con mis dientes, pero era completamente inútil.

Mi respiración se volvió agitada y tuve que cerrar mis ojos para evitar que la maldita claridad de la pequeña habitación en la que me encontraba, me cegara por completo. Quiero vomitar.

No sé qué diablos sucedió con Zack pero estoy segura de que él no fue atrapado. Hasta cierto grado eso me disgusta demasiado porque yo pensé que él me protegería, pero me ha abandonado.

No tengo tiempo para especular estupideces. Debo centrarme en pensar cómo sobrevivir en este lugar y evitar que ellos intenten obtener algo de mí hasta que Zack encuentre una forma de rescatarme por segunda ves... O por lo menos, espero que sea así.

— Veo que ya has despertado –oí una voz profunda que se dirigía a mí.

Instintivamente me giré sobre mi cuerpo para ponerme de rodillas y así poder estar frente a frente con quien sea quien sea el hombre que estaba frente a mí. Era un chico alto de buen físico; demasiado musculoso para mi gusto, debo decir. Por su vestimenta informal puedo deducir que no es ningún doctor y es demasiado joven como para ser un miembro de El Cuerpo, así que quiero suponer que es una clase de guardia que viene por mí.

Yo no pronuncié ni una palabra o sonido ante él, y tampoco pienso hacerlo. Tengo miedo de cuales sean las intenciones de todos estos enfermos para conmigo esta ves, y por ello no pienso demostrarles que poseen cierto grado de poder sobre mí.

Le sostuve una profunda mirada oscura, a la cual él aparentemente no reaccionó de ninguna forma, pero estoy segura de que me considera capaz de reaccionar de cualquier forma inesperada y está atento a cualquiera de mis movimientos. Yo haría eso.

— Tranquila, solamente vine para advertirte  que Damien Hudson desea hablar contigo y unos guardias vendrán por ti para escoltarte –dijo, y se inclinó levemente ante mí de tal forma que yo reaccioné retrocediendo unos cuantos centímetros y alejando mi rostro aún más– No intentes hacer nada si no quieres tener problemas. Es un consejo.

No soy estúpida. Obviamente no pienso comportarme mal... Hasta que esté frente a frente con aquel hombre.

Sé quién es Damien Hudson, y me complace mucho saber que él desea "hablar" conmigo. Él es uno de los miembros de El Cuerpo, el segundo más destacado según Zack, y voy a aprovechar muy bien la oportunidad para demostrarle tanto a él como al resto de esos ancianos imbéciles que ya no soy la misma de antes, y que tampoco me encuentro dispuesta a revelar lo que ellos pretenden averiguar.

"Una verdadera líder es fuerte y no muestra debilidad en ningún momento, Coraline. No bajes la mirada".

— Los estaré esperando –respondí utilizando una voz que no es mía e incliné mi cabeza levemente hacia la derecha antes de obsequiarle una pequeña sonrisa; una sonrisa que puede decir muchas cosas como por ejemplo, "Cuídate de mí" y "Soy inocente".

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