Capítulo 27

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Lo bueno dura demasiado poco; pero no se ha acabado, ni se extinguirá jamás.



Me costó enormemente despertar una mañana y darme con que Edmund ya no estaba a mi lado. Por supuesto, debe encargarse de arreglar los asuntos en su trabajo; el cual obviamente será temporal porque yo ya he comenzado a pensar qué hacer en sus ausencia.



Anoche, antes de dormir estuvimos charlando y Edmund me dejó bastante en claro que no deseaba verme trabajar, debido a que no le agrada la idea de saber que vaya a "exponerme" demasiado. No respondí a eso, pero tampoco hice un juramento que realmente me compromete a hacer todo lo que él desea; además, creo que ya lo debe de estar esperando de mí...



El sofisticado conjunto que Anne me obsequió ya estaba completamente seco, por eso me vestí y arreglé de manera simple para salir a hacer un pequeño "recorrido" en la ciudad. Me enteré que aquí en Manchester hay una escuela secundaria que pertenece al mismo distrito que el Instituto al cual asistí cuando llegué por primera ves a Reino Unido antes de desaparecer, y mi plan es obtener todos mis de vuelta para lograr concluir mí secundario definitivamente, ya que de esa forma nada más podré encontrar un trabajo o continuar mis estudios siguiendo una carrera.



He estado pensando bien las cosas, y creo que en realidad Cambridge jamás fue para mí en realidad. Me apasiona la literatura junto con todo lo demás, pero creo que ahora mismo estoy un tanto obsesionada con algo mucho más... "interesante"; voy a estudiar física. Aún no me decido por centrarme en una rama de la Física específicamente, por lo que he llegado a pensar en que podría dedicarme a estudiarlas a todas, tanto clásicas como modernas. Podría comenzar por Electricidad y Magnetismo o Termodinámica... aún que sí llegara a escoger la Termodinámica tendría que viajar demasiado por América y no podría estar demasiado tiempo con Edmund aquí en Europa... Bueno, luego veré con qué comenzar. Por él momento creo que podría ver algo para hacer en la biblioteca de la Universidad en la que Edmund estudia por las noches... Me agrada la idea.



Luego de haber dado un pequeño paseo para conocer una parte de la ciudad, visitar un par de lugares y tiendas de ropa, decidí que era tiempo de regresar a casa. Las personas me observaban al pasar debido a que les llamaba la atención mi aspecto. Al no tener maquillaje para mis cejas y pestañas parezco un muerto sin color ni gracia; mí cabello no importa, pero la falta de color en mi rostro es horrible.



Al volver al departamento, cuando estuve a punto de entrar me topé de golpe con Edmund, quien al parecer estaba a punto de salir y se veía bastante agitado. Yo simplemente le sonreí y entré a casa como sí no hubiese sucedido nada... creo yo.



- ¿Ya te vas? -quise saber, porque ya que estaba tan agitado llegué a pensar que estaba por llegar tarde a sus clases.



¿Cuánto tiempo estuve fuera? No puede ser de noche...



- ¡Estaba por salir a buscarte a ti! -exclamó casi desesperado y molesto a la vez. Cerró la puerta de casa detrás de mí y colocó ambas manos sobre su cintura como mi madre solía hacer; amenazante y disgustado.- ¿Dónde diablos has estado, Coraline? ¿Por qué no me dijiste por medio de una simple nota que saldrías? ¡O me hubieras esperado! Al llegar a casa y no encontrarte por ningún lugar me...



- Pir quí ni dijisti ini niti. - lo imité como la terrible burlista que soy y luego apreté sus mejillas para jugar con su rostro porque me causaba demasiada gracia y ternura su manera de actuar.- No seas dramático, amor. Ya estoy aquí, querida esposa mía; no te preocupes más. -volví a burlarme de él pero evidentemente no le agradó en lo más mínimo.



- No estoy riendo, Coraline. Este es un asunto bastante serio y sabes muy bien qué no estoy jugando. Te dije que volvería pronto y no quería que salieras de casa sin mí...

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