Capítulo 32

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Por dentro la casa no era de un estilo tan tradicional y conservador como parecía que iba a ser por fuera. Los muebles son modernos y él ambiente fresco debido a la gama de colores sobrios que predominan en todo el lugar, ya sea en los muebles o el piso y la pared. No me desagrada el lugar, pero creo que me esperaba algo muy diferente... Bueno, no tan así. Evidentemente él sí es un apasionado por el arte, ya que en cada pared se pueden apreciar algunos cuadros bastante agradables sin color que le otorgan un cómodo toque aburrido a las habitaciones. A mí me agrada porque creo que no soy de las personas a las que les complace mucho el color; me gustan los colores, pero no utilizarlos al pintar.

Dejé mi bolso en el suelo junto a mí al ver un dibujo en blanco y negro hecho con carbón, y decidí acercarme un poco para observarlo de cerca. Era... es mi dibujo.

- Ese dibujo es una de las pocas obras de arte que han logrado cautivarme por completo tan solo la primera ves que lo vi. - expresó Jacks, quien se acercó a mí, también observando mí dibujo colocado en la pared y adornado con un sobrio marco negro.

- No es perfecto, y desgraciadamente tampoco puedo ver lo llamativo de una imagen tan burda, triste y...

- No tienes derecho a hablar tan mal de un obra tan profunda como esa, aún que está sea tu creación. Si hay algo en lo que jamás podría equivocarme, es en percibir la verdadera belleza oculta en los elementos que me rodean. -respondió bastante serio al hablar, y luego se alejó de mí para salir de la habitación.

Todos me observaron un tanto sorprendidos por haberlo molestado, incluyendo a su "hermano" Seamus. No sabían por qué, pero sí les llamaba bastante la atención nuestro misterioso trato mutuo.

- ¿Qué? -pregunté al ver que Leila no paraba de observarme de una forma bastante incómoda.

- Nada, simplemente te odio con todo mi corazón. -se encogió de hombros obsequiándome una pequeña sonrisa y yo no pude evitar reír por eso.- Es lindo, incluso molesto...

- Eso creo. - dudé al responder.

- Espero que ninguno de ustedes tenga algún problema en compartir. Seamus, tú ya sabes donde debes ponerte cómodo, así que ve junto con el chico rubio a la segunda habitación de huéspedes e indica a la linda joven Leila y a su novio la primera habitación para visitas. La joven Coraline tendrá mí habitación, y yo pasaré la noche en mí estudio en el ático. - dijo Jacks mientras desabrochaba los botones de las mangas de su camisa.

- Bien. -confirmó Seamus y nos miró a todos como diciendo "Síganme", y nosotros lo seguimos con nuestras cosas en las manos. Saliendo del living comedor nos encontramos con una gran escalera moderna, subimos por ella siguiendo al experto piloto, y al llegar arriba nos topamos con un pasillo que se extendía hacia la derecha e izquierda- Ustedes dos estarán en esa habitación -indicó a Leila y Louis, señalando la primera habitación del pasillo de la izquierda.- Y tú y yo estaremos que la que está en frente. - dijo a Neels, observándolo de arriba hacia abajo. Este tragó duro una gran cantidad de saliva, y yo no pude evitar morderme el labio inferior para no reír a causa del temor que el rubio sentía por tener que pasar la noche compartiendo la habitación con un hombre como Seamus. Si fuese alguien más o cualquiera de nuestros amigos, lo haría; pero Seamus es... diferente.

- Creo que lo mejor será que yo vaya con Neels a esa habitación. - dije.- No me sentiré muy cómoda estando sola en la habitación de tu hermano, y además me agradaría mucho tener que estar con alguien que conozco bastante bien. ¿Puede ser?

- Claro que sí. -aceptó Seamus sin ningún problema, y Neels no pudo evitar hacer evidente el gran alivio que sentía de no tener que correr el gran riesgo.- Luego de que se hayan puesto cómodos, bajen. No querrán irse a dormir sin antes cenar. -dio media vuelta y se dirigió al otro pasillo del lado opuesto, mientras nosotros entrábamos a la habitación que nos había indicado.

En la habitación que Neels y yo compartiríamos había una cama matrimonial, pero también había un gran sofá, por lo que Neels decidió dejarme la cama a mí y él se preparó el sofá. Lo primero que hice después de eso, fue recordarme en la cama y dar un largo suspiro de frustración, porque supuestamente debería sentirme nerviosa o entusiasmada por llegar a New York y volver a ver a los demás, pero en realidad es todo lo contrario. Extraño a Edmund, y me gustaría que fuera él quien estuviese aquí conmigo en la habitación, a mí lado sobre la cama y...

- Fue una buena idea cambiar con ese tal Seamus la habitación. -comentó Neels, por lo que decidí otorgarle mí mirada perdida a él ahora.- No lo digo por mí, sino porque... no creo que debas confiar demasiado en ese tal Jacks. Es un poco extraño contigo ¿No lo crees?

- Sí, eso creo. - respondí un poco vacilante.

- ¿Quieres que te deje descansar o le pida a ese raro presumido algo para ti? No te ves muy bien.

- Estoy bien. -sonreí levemente, sentándome sobre la cama y me recogí el cabello para no tener que lidiar con él también...- Solamente necesito una ducha, creo...

- Ve. Yo les diré a los demás y te guardaré de comer si no bajas a tiempo. - me dijo con una pequeña sonrisa de sincero interés.

- No tardaré. -comencé a separar un conjunto de ropa cómodo para el momento y después de ducharme. La habitación tenía baño propio, así que me sentía con un poco más de confianza en hacerlo; además, estoy compartiendo la habitación con Neels, y no puedo dudar de él.

Al entrar en el cuarto de baño me desvestí rápidamente para entrar en la ducha, porque necesitaba desesperadamente un poco de agua sobre mí. Me ayudaba a relajarme, y también refrescarme porque así podía poner mí mente en blanco y despejarme.

Me pregunto qué estará haciendo Edmund ahora mismo... ¿Estará molesto, desesperado, triste, o histérico por mí? ¿Querrá considerar la idea de venir aquí y acompañarme una ves más? Me siento decepcionada y triste, pero no puedo ni debo demostrarlo frente a los demás...

Al salir de la ducha me arreglé muy bien para poder bajar a comer. Me gustaría directamente dormir, pero tengo demasiado hambre. Cuando estaba en el departamento con Edmund no me molestaba solamente vivir de té y mini sándwiches o galletas y esas cosas sencillas porque era consciente de que por el momento él no gana el dinero suficiente como para algo mejor, pero seguramente Jacks y Seamus van a comprar comida de verdad y muero por probarla. Creo que es pizza...

- Ven, Reina. - me dijo Neels inmediatamente al momento que me vio llegar al comedor, e indicó un lugar disponible para mí entre él y Seamus; Leila y Louis también estaban en la mesa, pero Jacks no.

Todos ellos disfrutaban de una gran cantidad de comida rápida. Ordenaron pescado frito y papas fritas con vinagre y dos pizzas para que cada quien comiera lo que quisiera. Yo probé un poco de todo debido a lo hambrienta que estaba, y no me siento preocupada en lo más mínimo, porque de todas formas la ropa que tengo me queda grande.

- ¿Donde está Jacks? ¿No cenará con nosotros? -preguntó Leila por curiosidad, y Seamus sacudió la cabeza levemente.- Y... ¿Realmente sois hermanos? Por que difícilmente puedo distinguir algún parecido entre los dos. ¿Hermanos de misma madre y padre o... sólo madre o sólo padre?

- Jacks... él y yo no somos hermanos en realidad. Nos conocimos en la central de La Resistencia desde que era pequeño, y nos hicimos amigos cuando me volví adolescente. Jacks jamás le cayó bien a los chicos, y se apartaba de la mayoría a causa de que [por su poder] las chicas lo atosigaban demasiado. Yo, al tener una inclinación sexual diferente al de los demás, no sentía celos de él y me caía bastante bien.

- Cuál es su poder. -quise saber, pero justo cuando Seamus pensaba abrir la boca, nos interrumpió.

- Mi poder es la atracción, pero no de la forma que todos de la imaginan. -explicó el mismo, apareciendo de la nada como sí fuese un fantasma.- La belleza [,por así decirlo], es mi mayor cualidad. Puedo impresionar a mi sexo opuesto sin importar quién sea o cuanto puedan variar sus gustos. Todas se sienten atraídas por mí, y yo puedo cambiar mí fisonomía constantemente si es necesario para lograrlo mejor. También puedo causar sentimientos en los de mi mismo sexo, pero no de la norma forma; todos me detestan y siente naturalmente que soy una amenaza sin razón alguna. Es por eso que les desagrado tanto a vuestros queridos amigos. -comentó respecto a Louis y Neels, quienes le negaron la mirada descaradamente de manera muy descortés.

- Pobre de usted, Señor. -opinó Leila con un tono muy estúpido y soñador en su voz, sin dejar de babear ni apartar la mirada de él.

Puedo observarlo y darme cuenta de que es realmente atractivo a un nivel que extrañamente se podría llamar "normal, pero tampoco me parece ni siento que sea lo suficientemente hermoso como para babear y caer rendida a sus pies. Talvez si pudiese parecerse un poco a Edmund... Hmmm... No, ni aún así. Él es demasiado especial como para poder ser reemplazado...

- Es un poder bastante interesante. -comenté vaga.

- Pero inútil para nosotros. -agregó Neels desagradable, por lo que yo le di una patada bajo la mesa. Jacks simplemente rió ante aquel comentario, pues seguramente ya está acostumbrado a oír ese tipo de cosas [y peores] sobre él.

- Tú eres la única que puede ser completamente inmune a mi atractivo. - dijo ya dirigido a mí.- Aún lo eres.

- Diría que simplemente soy bastante difícil de convencer por tener a alguien más en mente, pero eso haría quedar mal a mí amiga aquí presente. -comenté al verla aún embobada, y Louis se molestaba cada segundo más por eso...

- Lo que yo provoco se podría decir que no es un verdadero "sentimiento", sino más bien... una alteración hormonal. Mi sexo opuesto se siente atraído por mí solamente en mí presencia; pero, una ves que yo ya no esté, puede volver a la normalidad... Claro, a menos que me vean constantemente todos los días. La adicción crece. El que Leila ahora mismo sienta cierta atracción por mí, no significa que su corazón haya olvidado a su dueño; digamos que simplemente sus hormonas están tomando el control ahora mismo y eso le impide razonar con claridad.

- *Cof* Engreído *Cof*. - dijo Neels y yo rodé los ojos.

- ¿Es por eso que renunció? Apenas estuvo con nosotras unos cuantos meses. -pregunto Leila sin darle demasiada importancia a lo que acaba de explicar, y él asintió levemente. Le importa un demonio que acabara de decir que es una loca alterada y hormonal.

- Fue difícil, pero tuve que hacerlo. -admitió pesadamente, y volvió su mirada hacia mí.- Mis alumnas... sus ex compañeras de clase estaban comenzando a tener ciertos comportamientos que ponía realmente en peligro mi reputación profesional. Creo que de todas ellas, usted fue la única que nunca llegó a demostrar algún tipo de interés en mí, señorita Moune. -sonrió levemente con sus ojos aún sobre mí, lo cual me estaba incomodando un poco.- Eso la convirtió en mi alumna favorita más destacada desde el primer día; además de su impresionante pasión al dibujar.

- Se oye como si te hubieses enamorado de una niña de 17 años, Jacks. -bromeó Seamus, pero creo que a ninguno le llegó a causar gracia.- Eres todo un pedófilo, querido amigo. Creo que te has dejado llevar por tu joven apariencia, y ya no tienes  en cuenta tu verdadera edad...

- Buenas noches, y espero que puedan descansar. -Jacks se despidió formalmente para poder retirarse, antes que ninguno pudiese decir nada al respecto. El momento realmente se ha tornado muy incómodo, y creo que lo mejor para todos será definitivamente ir a dormir ahora mismo.

Mañana deberemos emprender un largo viaje. Lo mejor será aprovechar y dormir lo más pronto y la mayor cantidad de tiempo posible, porque presiento que luego no podremos disfrutar verdaderamente de tal lujo...

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