Capítulo 33 (2a Parte)

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A diferencia de los demás, sentí que el viaje fue mucho más largo y pesado está ves, a causa de la desagradable sensación de que jamás podríamos llegar. Tengo sensaciones inquietantes que me advierten que las cosas tarde o temprano tomarán un rumbo desagradable, igual que en las anteriores ocasiones; pero esta ves pienso hacer que todo sea diferente.

No tengo reglas y tampoco pienso imponer mí manera de pensar sobre los demás, porque confío que todos los que me apoyan son completamente conscientes de que no podemos continuar ocultándonos, pero también debemos tener límites.

Al llegar a New York, lo primero que pude ver fue demasiada propaganda anti-terroristas. Por un momento me sorprendió, pero luego me percaté de un catastrófico caos en medio de la ciudad. El Empire State fue reducido a escombros y la gente está terriblemente alterada.

Seamus se despidió de nosotros rápidamente al bajar del avión, y nos deseó toda la suerte del mundo porque no desea a formar parte de esta lucha. Claro que yo no lo culpo por eso, ya que esto es demasiado arriesgado y él podría llegar a perder todo lo que ha logrado durante sus años de vida como "humano común" ante los demás. No todos poseemos los mismos valores, y tampoco le damos importancia a las cosas que realmente lo valen. Pero por lo menos nos ha ayudado a llegar hasta aquí; algo es algo... creo.

Pasar por la revisión de seguridad fue la parte más desagradable. Fuerzas superiores se encuentran con perros rastreadores y chequean las maletas de todos sin excepción alguna, debido al temor que les ha causado los últimos acontecimientos que han estado atacando a las ciudades más reconocidas del mundo. Creen que son a causa de actividad terrorista, porque no son conscientes de la nueva y mayor amenaza: Zack.

- Muy bien, Neels. ¿A dónde diablos se supone que debemos ir? -preguntó Leila, apoyándose en su novio debido a la inquietud que inspiraba el tenso ambiente de la ciudad.

- Hmm... - balbuceó él como sí intentará recordar. Eso no fue del todo agradable de oír, y mucho menos en estos momentos...

- Sabes a donde es que debemos ir. ¿Cierto? -pregunté mirándolo a los ojos severamente, y él asintió.

- Lo sé, creo que lo sé... Sí lo sé, pero por el momento no recuerdo la ubicación exacta. Debemos ir a Manhattan.

- Ese "creo" me inspira tanta confianza como las palabras de Alberto. - dijo Louis, y nosotras dos apoyamos aquella observación completamente.

- Ustedes síganme y llegaremos antes de la medianoche. -comenzó a caminar, y entre los tres nos miramos de reojo con seriedad. Acabamos siguiendo su paso, pero no del todo seguros. No queremos separarnos, y mucho menos aquí.

¿Cómo chicos como nosotros podríamos llegar a sentir temor de un montón de gente común y corriente? Simple: no debemos revelar quienes somos o lo que podemos hacer aún. No hay que llamar la atención porque Zack y sus seguidores están al acecho, lo sé...

- Estos son los momentos en los que realmente me gustaría que Hudson estuviese aquí. - dijo Leila, y yo la miré de reojo por eso.- Necesitamos a un telépata que pueda dominar la mente de un vendedor callejero. Deseo desesperadamente comer un hot-dog, o tal vez unos beagles con café.

- Prefiero un combo grande de McDonald's. -opinó Louis. No pude evitar reír por eso, porque yo esperaba que dijeran que les gustaría tener a Edmund con nosotros para poder rastrear a los demás telepáticamente... Rastrear.

- ¡Ya sé! -chasqueé los dedos al instante que me di cuenta de lo tonta que soy.

- ¿Tú me comprarás un hot-dog? -preguntó Leila otorgándome su total atención.

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