Capítulo 9½

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Tuve un sueño hermoso pero perturbador a la vez, casi tan real como un recuerdo...

Siento mi corazón latir acelerado de una manera que nunca antes lo había hecho. No era debido a la adrenalina y mucho menos a mis tontos nervios, sino que era algo mucho más intenso, hermoso y especial. Ni siquiera Zack pudo lograr que mi corazón latiera tan fuerte o que mis piernas se volvieran de gelatina y mucho menos que todos mis malditos sentidos se bloquearan por completo.

Sus nerviosos ojos brillantes se encontraban frente a mí, mientras sus labios expresaban hermosas palabras de manera impulsiva y nerviosa...

- Lo admito, no soy el hombre más simpático del planeta ni tampoco el más abierto o comprensivo pero si tú lo quieres yo estoy dispuesto a cambiar. No encuentro las palabras para expresarte ahora mismo cuanto deseo que sientas por mí mucho más que "aprecio" y me detesto a mí mismo por eso. ¡Estoy desesperado Coraline, no tolero más esta situación! He pasado 2 años completos pensando en ti cada día y noche, y ahora que realmente te tengo frente a mí enloquezco por oír que esas dos simples palabras salgan de tu boca. Oír tus sentimientos no me basta; yo quiero más, necesito más...

Y yo no quería caer; no quería oírlo hablar porqué sabía que todo era vil mentira, una farsa que me condujo a caer en su trampa.

Zack me advirtió de quién es este chico y yo soy consciente de que sus intenciones no son buenas, pues aún tengo un recuerdo que mi verdadero novio logró salvar; un recuerdo que me ayuda a no caer en la tentación.

Pero ese brillo en sus ojos tan dulce... Sus labios suaves y deliciosos sobre los míos...

《¡Despierta, Coraline!. ¡Debes despertar ahora mismo!》. Gritó mi subconsciente justo a tiempo para obligarme a volver a la maldita realidad.

Mis ojos se abrieron instantáneamente justo a tiempo cuando ese maldito pervertido estaba a punto de besarme...

- ¡No, Suéltame!. ¡No!. -exclamé alejándome de él inmediatamente.

Ahora mi corazón sí que está más que acelerado, y no por una razón del todo agradable. Sentía una extraña comezón en mis labios y por un momento pensé "Este no era el primero".

Inmediatamente mi estómago se revolvió.

- Shush tranquila, todo está bien. ¡Hey, Coraline! Todo está bien...

Él maldito pervertido intentaba calmarme poniéndome sus asquerosas manos sobre mí, pero no se lo permití.

¿Acaso está demente? ¿Quién rayo se cree?.

- ¡¿Qué diablos haces, lunático?!. -le grité; y él muy descarado se puso nervioso poniendo cara de "Yo no fui, lo siento", lo cuál lo hacía ver más estúpido de lo que seguramente es.

- Yo... Emmm yo...

- ¿Tú otra ves aquí? ¿Qué te sucede, pervertido? -comencé a alegrarme de más, y eso no era bueno para mí.

Inmediatamente sentí un fuerte tirón en mi cuello que provocaba aquel dolor punzante en mi cabeza que tanto me hacía llorar, así que opté por callarme un poco y mantener la compostura.

- Esos tipos... porqué... yo... -balbuceó.

Demonios. Así nadie puede mantener la jodido calma.

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