Capítulo 23

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Nuevamente perdí el sueño antes que él; pero esta ves no quise apartarme o salir de la cama, porque me encantaba verlo dormir tan tranquilo y calmado junto a mí. Sus bonitos labios gruesos de color rosado y su hermosa nariz recta son mi mayor debilidad, por lo que pasé un largo rato acariciando levemente sus facciones simplemente para admirarlo. Me siento bastante feliz de saber que muy pronto él y yo finalmente podremos tener una vida tranquila juntos, una vida sin problemas ni preocupaciones... bueno, problemas siempre habrán y preocupaciones también; pero estoy segura de que mientras estemos juntos, todo va a salir bien y podremos salir adelante con prontitud.



Volví a conciliar el sueño unos minutos después, pero Edmund comenzó a moverse de manera extraña, como si estuviese temblando, y despertó tan prontamente que yo también me exalté.



- Edmund... ¿Qué tienes, Hudson? ¿Qué te sucede? - me sentí muy preocupada por él al ver cómo las gotas de sudor se resbalaban por su rostro. Definitivamente no se ve nada bien, pero cuando quise tocarlo él no me permitió hacerlo.- Edd...



- Estoy bien...



Sin decir más, se puso de pie y me abandonó en la cama. Se encerró en el baño durante un largo tiempo, igual que aquella ves cuando... Oh, no. Seguramente ha comenzado a tener pesadillas nuevamente.



Recuerdo perfectamente la primera ves que algo así sucedió, y también la segunda. Creo que está ves no fue tan terrible... Bueno, no lo toqué; pero de todas formas no pienso decir nada al respecto cuando salga. Él es mucho más sensible de lo que parece, y aún peor si se trata de mí. Ignorando lo sucedido se olvidará de esa tonta pesadilla y todo estará bien.



Al volver a la cama, yo simplemente me acomodé sobre su pecho y lo abracé con fuerza para hacerlo sentir que estoy bien, que ambos estamos juntos y nada malo va a suceder.



No tengo idea de qué hora es, y tampoco me importa. Posiblemente ya sean las 7 de la mañana y todos estén en el comedor desayunando, solo que este día creo que, tanto Edmund como yo, nos vamos a tomar la mañana para nosotros dos...



No me gusta simplemente permanecer quieta junto a él, yo quiero obtener algo mejor. Él me hizo una promesa anoche y quiero que la cumpla lo más pronto posible. Yo jamás he sido de ese tipo de chicas que no ven las horas de hacerlo sea con quien sea, y tampoco lo seré jamás. Ya tengo 21 años de era, casi 22, y quiero soldar mi deuda más grande con la única persona en el mundo entero que se ha ganado mí corazón completo.



Comencé a besar su pecho y dejé un pequeño camino de pequeñas mordidas en su piel hasta llegar a su cuello. Podía sentir sus desesperados deseos por gemir, pero se resistía...



- Coraline, quieta. -gruñó sexy y me rodeó con sus brazos, manteniéndome para que dejara de hacerlo.- Eres terrible.



- No estoy haciendo nada. Siento un poco de frío, nada más. -intenté parecer "inocente". Solo que no tuve en cuenta que él me conoce bastante bien como para caer tan fácilmente.



- ¿Frío? - preguntó "curioso".- Muy bien, entonces déjame otorgarle un poco de mi calor...



Edmund es lento y suave, pero perfectamente delicioso. Sus suaves caricias y sus profundos besos ardientes me hacen sentir que no existe nada a nuestro alrededor, y eso que aún no hemos llegado a sobrepasar algunos límites respecto a nuestra intimidad... Pronto será.



Por mí, no importa donde o cómo deba vivir una vez que estemos fuera de aquí. Posiblemente ambos debamos trabajar de algo que posiblemente no sea de nuestro agrado, pero ¿A quién carajos le importa? Nada es simple en esta vida. Aunque, comparando con lo que estaré por obligada a enfrentar prontamente si continuamos en este lugar, prefiero mil veces me digas y vagar perdida en el mundo; de todas formas Edmund y yo estaremos juntos por siempre. Nadie nos separará...

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