Capítulo 9

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No soy consciente de las horas que pasaron; lo único que sé, es que poco a poco comienzo a enloquecer...

Una ves que logré recuperarme físicamente (creo yo), tomé suficiente coraje para ponerme de pie y comencé a dar vueltas por toda la habitación de manera intranquila y nerviosa. Si alguien me está observando ahora seguramente debe de estar histérico; pero a mí no me importa. Mientras camino rápidamente, mi mente trabaja a toda velocidad intentando enfocarse en mi objetivo principal en este lugar.

"Ellos no te dominarán. Tú debes dominarlos a ellos" me dije a mí misma más de 1.568 veces. Llevo la cuenta.

El enfocarme en eso no solamente me ayuda a mantener la frente en alto, sino también a no pensar en mi apariencia física o en el vaso de agua junto a ese delicioso Sándwich de queso que los guardias dejaron para mí. A pesar de que mi cabeza está a punto de explotar a causa del hambre que me enloquece, me niego a probar un solo bocado. Dije que no iba a aceptar nada que pudiese venir de ellos, y pienso cumplir mi palabra aún que en el interior desee retorcerme de hambre y dolor.

Puede que se hayan encargado de debilitar mi fuerza desactivando mis poderes, los cuales me permitían tolerar cientos de malestares que normalmente no he de sufrir como un ser existente común y corriente; pero mi voluntad y mi orgullo son mi mayor poder, y ellos nunca lograrán arrebatármelos hagan lo que hagan...

- Sorprendente, Coraline -oí una voz detrás de mí mientras me paseaba por la habitación e inmediatamente me detuve en seco, antes de dirigir mi total atención al ser que se atrevió a irrumpir en mi confinamiento y estropear mi concentración.

Era un hombre mayor, pero no demasiado. Luego de unos segundos me di cuenta de quién estaba frente a mí; es el Príncipe Alberto, el cabeza y miembro principal de El Cuerpo de La Resistencia...

Yo no dije nada, y simplemente lo observé durante un par de segundos.

¿Qué diablos hacía él aquí?.

- Has vuelto. -dijo, y yo me giré para enfrentarlo a la distancia, debido a que temo que esto pueda ser una especie de trampa y desee venir a provocarme con la intención de tener una excusa para convertir este martirio en un infierno ardiente...

- No por voluntad propia. -respondí mediante un leve gruñido.

No puedo evitar sentirme furiosa e intranquila con este hombre frente a mí. No puedo pensar en nada más que matarlo con mis propias manos, pues estar parada frente al maldito bastardo que ordenó mi captura me obliga a olvidar muchas cosas; pero jamás el dolor que me causó...

- Estúpida niña. -rió desagradable con un aire superior a mí. - Si por mí fuera, ya me habría deshecho de ti hace mucho tiempo. No eres más que un maldito problema; eres la principal culpable de que las cosas se hayan visto gravemente afectadas últimamente por culpa de tu insoportable intrepidez y falta de sujeción que nos ha causado tantos problemas desde el primer día que llegaste aquí.

- A mí nadie me domina. -me apresuré a decir.- Tanto usted como el resto de sus colegas han osado atreverse a ocupar puestos de superioridad que no les pertenecen. ¿Cuál es vuestro fin? ¿Acaso poseen un verdadero interés por el resto de nuestra especie?. Yo sé que no es así, y estoy dispuesta a lo que sea para lograr destituirlos a todos ustedes de una ves por todas. Muy pronto El Cuerpo ya no existirá, y yo tomaré el control de todo; y por ello le advierto que tenga más cuidado al dirigirme la palabra.

Él rió descaradamente burlándose de mí frente a mi propio rostro, como si estuviese oyendo a una lunática balbucear incoherencias e imposibilidades; pero anhelo ver su rostro el día que yo logre salir de aquí...

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