Capítulo 40 (Segunda parte)

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Reptile se encontraba frente a mí, observándome a través del grueso cristal como si fuese un animal enjaulado en un zoológico para la admiración de los demás. Por un momento sentí que mi odio volvía a aparecer, hasta que vi aquel grueso cristal levantarse. ¡Me estaba liberando! ¿Cómo es eso posible.



Como si volviera a la vida, inmediatamente comencé a absorber la energía que se encontraba a mi alrededor y a sentir cada movimiento a mi alrededor, cada elemento, cada alma viviente capaz de moverse por sí sola.



Con su ayuda pude ponerme de pie fácilmente, y aún sin poder creerlo ni saber qué decir, miré esos extraños ojos de serpiente que posee. Ella me obsequió una sonrisa aún más amplia esta vez, dejando a la vista sus filosos colmillos que en este momento no resultan ser intimidantes, sino la característica más simpática que está chica podría tener.



- La única serpiente traicionera que hay en este lugar, es él. Todos te apoyamos a ti, Cora. A pesar de que no estamos dispuestos a estar un paso detrás de los humanos comunes, estamos de tu lado. Tú sí eres nuestra líder. - Me ofreció su mano, y yo la tomé con fuerza.



- Los Portentos debemos estar unidos. Eso es lo único que me importa. - Dije, y observé lo que había a mi alrededor como si lo estuviese viendo por primera vez. En realidad no nos encontrábamos en una habitación cerrada y sin salida, sino que todo había sido una alucinación.- ¿Jamás estuve encerrada junto a mis amigos? - Pregunté sorprendida de ver que nos encontrábamos en una gran habitación gris, fría y con cables de conexión a la vista.



- No, todo era ilusión. Zack quiso que veas eso, porque sabía que de esa forma podría debilitarte. - Dijo, e inmediatamente sentí aquel odio nuevamente.- Pero descuida, sé donde tiene a tus amigos. Debemos ir por ellos antes de que se entere que te estamos ayudando a escapar.



- ¿Estamos? - Pregunté cuando ella me tomó del brazo para arrastrarme fuera de la habitación, y al salir me topé con Terra. No creí que verla podría alegrarme tanto, pero en este momento creo que nada puede hacerme sentir más feliz. Saber que, a pesar de todo, he logrado ganarme la lealtad de muchos y están dispuesto a arriesgar sus vidas con tal de apoyarme, porque saben que es lo correcto.



- Está de más admitir que siempre me caíste mucho mejor como líder que ese maldito bastardo. - Agregó la rueda chica de cabello color arena.- Eres la maldita jefa.



- Gracias. - Sonreí.



- Vamos a tener acción, señores. - Celebró entusiasmada, y acto seguido Reptile volvió a tirar de mí para conducirse rápidamente a través de unos pasillos. Cualquiera que se nos cruzara en frente actuaba como si no nos vieran. Era un poco extraño, pero estoy segura de que nos ven. Seguramente lo hacen para protegerse en caso de que él aparezca, pero no los juzgo por eso. Ya bastante están arriesgando con dejarme ir...



Subimos a un elevador gris, el cual comenzó a subir rápidamente. Terra llevaba en su pantalón un cinto con dos estuches para sus extrañas armas. Sacó una de ellas, y la cargó con algo que en realidad no eran balas, sino una especie de tubos metálicos que contenían un líquido azul muy curioso. Creo que lo reconozco.



- Ten. - Me entregó el arma extraña.- Es un suero especial para desactivar nuestros poderes. En caso de que ese imbécil aparezca, creo que será más conveniente que tú la tengas cargada. Dudo que a nosotras nos permita siquiera reaccionar. - Dijo con su mirada sobre Reptile, quien tragó saliva con nerviosismo.



- Si no tuvo piedad de Dylan, Vixen y otros, con nosotras menos.



- Zack... - No fui capaz de acabar la frase, pues era consciente de cuál había sido el destino de Dylan, y por ende creo que ya me puedo imaginar lo que les hizo a los demás...- ¿Hizo eso porque ellos querían revelarse?

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