Quince.

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Sentía mucho frío, los dedos de mis pies y los de mi mano se estaban congelando. Mi nariz estaba congelada y no podía mover ni un músculo.

Me dolía la cabeza, me dolían mucho mis piernas y lo que más me dolía era uno de mis costados, mi costado derecho.

Podía escuchar voces poco audibles, y hacía mi máximo esfuerzo tratando de poder escuchar más, pero me era imposible.

Quería abrir mis ojos, pero no podía. Mis párpados estaban pesados y no tenía muchas fuerzas como para abrirlos.

Sentí unos cálidos dedos en mi mano, y traté de moverlos para que alguien me ayudara. Me estaba desesperando no poder hacer nada, no poder abrir mis ojos y mucho menos hablar.

Conté hasta tres para poder mover el dedo. 1..2..3, misión fallida.

No podía hacerlo, no pude abrir mis ojos y otro intento sería fallido.

Los dedos cálidos seguían sobre mi mano, y seguían subiendo por mi brazo.

No sabía de quien eran, pero supongo que eran de mi madre. Podía sentir un anillo en su dedo medio y podía también sentir sus uñas largas.

Traté de abrir la boca, para poder ver si podía decir algo.

‘Mamá..’

Susurré, no estaba muy segura si se había escuchado, pero por lo menos lo había tratado.

-Camila, mi niña.-Escuché y después sentí ambas manos sobre la mía y su peso a mi lado.

Escuché sus sollozos y unos cuantos sollozos más. Quizás era mi papá o Nate.

Sentía un gran vacío en mi estómago, tenía hambre. Y...¿Y mi gusano?.

¡Camila! ¡Arriba! Tienes que ver que ha pasado con tu gusano.

Vamos, Camila, abre los ojos. Da una señal de vida. Por lo menos pregunta por el bebé.

Volví a contar hasta tres y fue un intento fallido. Tenía que tener la suficiente fuerza para hacerlo, pero no la tenía.

Moví mi dedo índice de mi mano derecha, pude hacerlo. Por lo menos pude mover uno de mis dedos.

Sabia que en cualquier momento podría despetar.

Sammy

Me dolía todo. Me dolía la cabeza, no sentía mi brazo derecho y no sentía a mi amigo.

Me sentía muy cansado, pero tenía que saber como estaba Camila y el bebé.

Fui abriendo los ojos lentamente, hoy se cumplían tres días de que estábamos en el hospital. No sabía mucho de Camila.

Nate sólo me había dicho que ella estaba bien, pero no sabía en como estaba mi gusano.

Mi gusano, sólo pedía a todos en el cielo porque el gusano estará bien, al igual que mi Mila.

Abrí los ojos lentamente. Emily y mi mamá estaban en el sillón que había siempre en los cuartos. Ambas dormidas.

-Mamá.-Susurré, no se movió.-Mamá.

Volví a susurrar y apenas así, Emily se levantó.

-¿Qué pasa, Sam?.-Preguntó bostezando y tallándose los ojos.

-Ve a ver a Camila.-Pedí, ella sólo asintió bostezando otra vez.

-Ya vengo, Sammy.-Me guiñó un ojo y se levantó del sillón.

Volví a recostarme en la cama, mamá aún seguía dormida y mis amigos quizás estaban dormidos en el sala de espera, o en sus casas.

No tenía mucho que hacer aquí en el hospital. Mi teléfono había quedado inservible después del accidente, mi madre estaba dormida y no la despertaría para que me diera la computadora.

La enfermera me trajo el desayuno y unos minutos después mi hermana entro a mi habitación.

-¿Cómo está Camila?.-Le pregunté, ella me miró con tristeza.

-Camila está en estado crítico, Sam, el auto se estalló hacia ella.-Mi mundo se vino abajo.

Mi chica, mi Camila se podía, no quería ni pensarlo, pero ella podía morir. ¿Y mi bebé?.

-¿Y el gusano, como está mi gusano, Ems?.-Ella bajó la mirada.-¡Emily, joder! ¡No entiendo esas miradas!.-Dije desesperado.

-Es que no se como está, no me dicen nada, pero...-Volvió a quedarse callada.

-¿¡Pero qué!? ¿QUÉ?.-Pregunté y me senté en la camilla, mi madre se levantó por

-No están seguros si el gusano pueda resistir.-Metenme, me quiero morir.

Las lágrimas comenzaron a seguir, mi mamá y mi hermana se acercaron a abrazrame.

-Se salvara, amor.-Dijo mi madre sobabdo mi espalda.

-Mamá...-Susurró Emily, mi madre la miró y mi hermana negó.

Eso no se veía nada bien. ¡Joder! ¡NO!.





The Sky isn't the Limit | Sammy Wilk¡Lee esta historia GRATIS!