Cuarenta y ocho.

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Las mejores vacaciones de mi vida con los dos hombres de mi vida.

-Puerto Vallarta es genial.-Le dije a Sam de verdad muy contenta.

Habíamos viajado a una de las más hermosas y mejores playas del mundo que estaba situada en México; Puerto Vallarta. Era simplemente hermosa y muy tranquila.

Había varias chicas que conocían a Sam aquí en México y nos pedían fotos, saludabamos a todas.

-Estoy tan feliz de tenerlos conmigo aquí a los dos.-Me dijo abrazandome.

Sonreí, era una vista preciosa y el bebé también estaba muy feliz, se podía notar.

Llevábamos una gran semana de vacaciones, sin preocupaciones sobre el acosador, estábamos tranquilos, pero en menos de unos días esa tranquilidad se acabaría.

Volveríamos a California, el acosador volvería y tenía miedo, miedo por la última advertencia que me dio; la vida de mi hijo.

Seguimos paseando por la orilla de la playa, tomados de la mano mientras yo llevaba a Norman en mis brazos.

-Sam...-Tenía algo muy importante que decirle, pero no estaba segura de hacerlo.

-¿Qué pasa?.-Elevó la mirada de la arena a mi rostro.

-He pensado mucho esto, y creo que lo mejor para todos es que tú y yo ya no estemos juntos.-Lo solté todo de la nada, no quería andar con rodeos.

-Camila, no digas tonterías.-Dijo y al final río un poco.

-Estoy hablando muy enserio, Samuel.
Yo hablaba enserio, muy enserio, sí la vida de mi hijo costaba no tener a Sam a mi lado, dejaba a Sam.

-Camila, no te estás escuchando.-Me dijo, él comenzaba a molestarse.

-Sam, quiero a mi hijo conmigo y vivo, tú no me entiendes.-Le dije, también me molestaba su actitud.

-También lo quiero vivo, y conmigo.

Bajo el tono de voz y la mirada, quizás estaba siendo muy dura con Sam, él no merecía esto, pero me preocupaba mi bebé. Yo lo quería sano y a salvo.

-Perdón, mi vida.-Lo abracé, él me correspondió el abrazo y pasé a sus brazos a Norman.

Cuando el sol volvió a ponerse fuimos de nuevo al hotel, Sam se quitó su ropa quedando en boxers y se acostó junto a nosotros, Norman en medio.

-¿Por qué has pensado eso?.-Preguntó de la nada.

-El acosador, o más bien, la acosadora te quiere a ti, dejemosla ser feliz.-Le dije, él río y tomó mi mano.

En la habitación teníamos una tipo cuna que Sam había pedido para el bebé, él se levantó y tomó en brazos a Norman para llevarlo a su camita.

-Y yo quiero que entienda que sólo a tu lado soy feliz.-Me dijo volviendo y subiéndose a la cama sobre mi cuerpo.

-¿Te has dado cuenta de que llevamos toda la semana haciendo esto?.-Le pregunté al sentir sus labios sobre mi cuello.

-Y por eso no quiero que terminen éstas vacaciones.-Bajó sus labios a mi escote y su mano subía lentamente mi vestido de playa.

-¿Por qué?.-Le dije, tomé su rostro y acerqué sus labios a los míos.

-Quizás es hora de que Norman tenga un hermanito.-Sacó totalmente mi vestido dejándome en solo bikiny.

-Estás completamente loco.-Le dije y sentí su mano buscando el nodo de la parte superior de mi bikiny.

-Loco por ti.-Lo desabrochó, me cubrí con las manos mis senos, no se, pero me di algo de pena.

-Vamos amor, no veré nada que no haya visto antes.-Era verdad, él ya me había visto desnuda muchas veces.

Sin dejar de cubrirme con una de mis manos tomé su rostro para besar sus labios. Era lo que necesitaba que él me transmitiera su amor por sus labios.

Y así de fueron dando las cosas hasta que ambos cuerpos quedaron saciados el uno del otro.

••••

Perdón, estuve castigada y hasta ahora mi mamá me levantó el castigo :'(
Mañana me iré de viaje a Ohio, me cambiaré de casa y me iré para allá, estoy muy triste :(

Las amo, cuidense

The Sky isn't the Limit | Sammy Wilk¡Lee esta historia GRATIS!