Treinta y dos.

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-¡Hoy es el día!.-Entraron gritando a mi habitación.

Me moví un poco pero no abrí los ojos pero ya estaba despierta.

-¡Camila, arriba!.-Esa era la voz de Nate sin duda, arrugue la nariz.

-¿Qué es lo que quieren par de bichos molestos?.-Sabía que la otra persona que había entrado era Stew.

No había abierto los ojos, pero podía identificar el olor de su colonia.

-Hoy es el día, Cami.-Volvió a susurrar mi hermanito, abrí los ojos.

-¿Día de qué?.-Pregunté bostezando y estirando mis brazos al aire.

-Hoy hacen el ultrasonido, nos dijo Sam.-Me informó Stew, lo miré por un momento tratando de procesar la información.

¡Es cierto! Hoy es el ultrasonido, lo había olvidado por completo.

Me volví a acostar y Nate me tronó los dedos para apresurarme.

-¿Qué hora es?.-Pregunté, parecía ser temprano para el ultrasonido.

Y me dolía la cabeza como para tener que levantarme.

-Son las doce de la tarde.-Contestó Nate, bufé. Aún era temprano.

-Y el ultrasonido es a las dos y media de la tarde, pensé que las mujeres no olvidaban esas cosas.-Me dijo Stew.

-Si tan solo Camila fuera una mujer normal quizás no lo olvidará.-Le dijo Nate, abrí los ojos y lo miré indignada.

-Salgan de aquí los dos, me duchare y no quiero que estén aquí.-Quité la cobija de mi cuerpo y ambos salieron.

-Esa camiseta no es mía.-Dijo Nate parado en la puerta antes de salir.

-Es de Sam.-Le dije mientras tomaba mis cosas para después ir a la dicha.

-¿Y por qué usas camisetas de Sam, eh Camila?.-No me digan que los celos idotas de Nate van a volver.

-Por favor, Skate. Tiene un chamaco de Sam y ¿tú te molestas por que está usando su camiseta?.-Nate miró mal a Stew.

Stew tenía mucha razón, y me hizo sentirme como una zorra.

Los chicos salieron y yo fui a tomar una larga y tranquila ducha.

Me puse ropa cómoda, además de que alguna ropa ya no me quedaba. Tenía una camisola de Sam, así que me lo puse.

Me veía al espejo, absolutamente nada me lucía bien. Los pantalones ya no me quedaban y tenía que usar en su mayoría pants.

Fui de nuevo a mi armario, los shorts también me quedaban apretados, mas que los pantalones de hecho y faldas, no, no usaría faldas.

Me quité el pantalón, y la camisola de Sam.

-¡Mamá!.-Grité desde la puerta de mi habitación.-¡Mamá!.-Volví a gritar al no escuchar respuesta.

-¿Qué chingados quieres, Cami?.-Me gritó Nate desde abajo, rodé los ojos.

-Dile a mamá que venga, por favor, Skate.-Respondí y cerré de nuevo la puerta.

Me senté en la cama frente al espejo y después miré mi armario, en eso mi madre tocó.

-¿Qué es que pasa, hija?.-Me preguntó con un tono tierno y sentándose a mi lado.

-Nada en mi armario me queda.-Hice puchero y me recargue en su hombro.

-Eso es natural, Camila.-Sonrió, hice una mueca.-¿Quieres que te preste algo?.-Asentí.

Sonaría raro, pero necesitaba algo de ropa de mi madre.

Ella salió de mi habitación y a los minutos volvió, mientras yo cepillaba mi cabello.

-¿Qué es?.-Pregunté al ver que eso no era un pantalón, ella lo colocó en mi cama y vi un lindo vestido.

-Es un vestido.-Negué, no usaría un vestido.

¡No, no y no!.

-No lo usaré, olvidalo.-Dije negando repartidas veces con mi cabeza y mi mano.

-Vamos, Camila, es sólo un vestido, y se supone que les encanta.-Dijo de lo más normal.

-Si, a las chicas comunes.-Como decía Nate: “yo no era una chica normal”.

-Pruebatelo, te verás preciosa.-Lo dudé por un momento.

-¡Wow!.-Dijeron los cuatro hombres que se encontraban en la sala al verme, sonreí sin muchos ánimos.

-Te ves realmente preciosa.-Me dijo Sam, sonreí.

-Te ves tan rara.-Borré mi sonrisa por una mueca al escuchar el comentario de Stew.

Es que ellos no estaban para nada acostumbrados de verme en vestido..

-Te ves muy linda hija, hace tanto tiempo no te veía usar un vestido.-Me dijo mi papá, sonreí aún más.

-Gracias a todos, es hora de irnos.-Les dije, ellos sonrieron y Nate, Sam y yo caminamos hasta la puerta.

The Sky isn't the Limit | Sammy Wilk¡Lee esta historia GRATIS!