Dos.

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Le había pedido de favor a una de mis primas que me consiguiera una prueba de embarazo, confiaba en ella y yo sabía que no le diría nada a nadie.

Entré al baño y primero de leer el modo de uso, suspire mientras me veía al espejo. ¿Qué iba a hacer si en verdad estaba embarazada?. Mamá siempre me ha dicho que un bebé es un regalo, pero no a los dieciocho y menos cuando tu novio es cantante y todas sus fans te odian. Nate me matarías, y a Sam. Mis padres se decepcionarían de mi y eso era lo que menos quería.

Saqué la prueba de su caja y la tomé, hice lo que me indicaba y al terminar abrí la puerta del baño.

Sam estaba sentado en el suelo frente a la puerta, y al verme se levantó rápidamente.

-¿Qué paso?.-Preguntó abrazandome y dándome un beso en la cabeza.

-Aún no lo sé, tengo que esperar un momento.-Le dije, él me abrazó más fuerte.

En verdad tenía miedo.

-Tranquila, mi amor.-Dijo acariciado mi espalda y parte de mi brazo.

-Tengo miedo Sam, no tienes ni la menor idea de como Nate va a reaccionar, y mis padres y todo el mundo, literalmente todo el mundo, Samuel.-Él suspiro, él también tenía miedo y yo lo sabía.

-No recuerdo muchas cosas de ese día, pero yo no olvido los condones, Mila.-¿Enserio Sam? Eso me hacía sentir mucho mejor.

-Todo puede pasar.-El aparatito me indicó que estaba listo y ambos lo vimos.

Estaba en negativo.

-Ha salido negativo.-Dije, me sentí mal por haberme alegrado de que no estuviera un pequeño ser dentro de mi, pero al mismo tiempo feliz.

-Eso me alivia, pero..-Él también se sentía igual que yo, pero ¿qué hubiéramos hecho con un bebé? No nos podemos ni cuidar nosotros mismos, mucho menos a un bebé.

-Lo entiendo.-Tomó con ternura mis mejillas y me dio un corto beso en los labios.

-No hubiera importado que, te amo de todas formas Camila, y estare mintiendo si digo que no quiero un bebé tuyo.-Coloqué mi cabeza en su pecho, abrazándolo y podía escuchar sus latidos.

-Yo también te amo.-Sentí su abrazo más fuerte y caminamos así hasta el sillón.

Ambos nos sentamos y comenzamos a ver la tv, los dos en silencio. Podía jurar que ambos estábamos pensando en lo mismo. Joder, me había asustado demasiado y aún no estaba segura de la prueba.

Nate y Ally llegaron, junto con los Jacks y mientras ellos preparaban algunas cosas yo sentía la necesidad de decirle a Ally. No me lo podría guardar.

Le pedí a Ally varias veces que fuéramos arriba con indirectas, pero ella no las captaba y sólo negaba.

Estaba cansada de que Ally no me hiciera caso y mejor decidí dejarlo así. Quizás yo armaría un escándalo entre Ally y yo, y no estaba embarazada, así que mejor no diría nada.

Seguí con los chicos, estaban contando lo que habían hecho en Toronto y burlándose de mi, pues yo era la única que no había podido ir por tener un examen ese mismo fin de semana.

-¿Una cerveza, Smurfy?.-Me preguntó Johnson, nunca había tomado una cerveza de esas, asentí.

-Claro que no, Mila no toma.-Sam la arrebató de mis manos y todos lo miraron raro.-Digo, no me gusta ver a las mujeres tomar y menos a la mía.

Lo vi tomarle un gran trago a mi cerveza y lo miré ‘ofendida’.

-¿Qué haces?.-Susurré mientras él me abrazaba y aprovechando que los chicos estaban llendo al patio.

-Camila, las pruebas esas no son cien por ciento ciertas, y si llegaras a estar embarazada el alcohol podría matar a la cosa esa.-Se apartó de mi y señaló mi estómago, no pude contener una sonrisa al escucharlo tan serio.

-La cosa esa.-Dije riendo y acaricié mi barriga, él también río.-Pero no hay ninguna cosa esa, es raro cuando fallan, Sam.

-Más vale prevenir que lamentar, Camila.-Dijo serio, él no estaba jugando.

Los chicos comenzaron a asar carne afuera de la casa, Nate me pidió que trajera la carne de la nevera y así lo hice. Saqué la carne y al ver que tenía un pedazo llenó de sangre las náuseas volvieron a aparecer, pero eran náuseas diferentes a un asco normal.

Joder, esto me estaba asustando.

Sentí que todo me dio vueltas y me sostuve sobre un banco, respiré profundo y después tomé un trago de agua.

-Pensé que te habías perdido.-Bromeó Gilinsky, sonreí sin muchas ganas, las náuseas seguían presente.

-¿Te sigues sintiendo mal, Cami?.-Me preguntó Ally, causando que todos los chicos me miraran.

-Sólo un poco.-Susurré, pero negué con la cabeza para que los chicos no se preocuparan.

-Mañana iremos a un doctor, eso no es para nada normal.-Uso un leve tono de desaprobación y yo sólo asentí.

Quizás sí debería de ver a un doctor.

The Sky isn't the Limit | Sammy Wilk¡Lee esta historia GRATIS!