Cuarenta y nueve.

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Sammy

-No quiero.-Me dijo Camila como una niña pequeña, reí.

-Anda, tampoco quiero pero debemos, y ocupo terminar unos negocios.-Le dije tomando su mano, rodó los ojos y solo me siguió.

Hoy era nuestro último día en las hermosas vacaciones que teníamos, ya habíamos empacado todo y en unos minutos partiríamos al aeropuerto.

Camila tenía al bebé en los brazos y en cuanto subimos al avión, mis dos amores se quedaron dormidos.

-Hola, G.-Saludé a mi amigo en cuanto atendió mi llamada.

-¿Qué pasa, Wilk? ¿Cómo andan?.-Me preguntó, miré a Mila de reojo y sonreí.

-De maravilla, ¿qué tal por allá?.-Le pregunté, quería saber como habían estado y sí habían llegado más cosas sobre el acosador.

-Todo muy bien.-Dijo tranquilo.

-¿Han sabido algo del loco ese?.-Él aclaró la garganta.

-Bro,-Se quedó callado.-¿tienes a alguien en mente?.-Preguntó con un tono triste y desanimado.

Eso era raro en Jack.

-¿Está todo bien?.-Pregunté, él no estaba actuando muy normal.

-Te pregunté algo yo primero.-Dijo, rodé los ojos.

-¿Sabes algo?.-Él estaba actuando algo raro, como, ¿culpable?.

-Sólo era una maldita pregunta, Sam...

Alguien tocó mi hombro, me quité el teléfono de la oreja y vi a la azafata.

-Disculpe, no puede usar su teléfono por unos minutos, hasta nuevo aviso, señor.-Me dijo amablemente, asentí.

-Amigo, hablamos más tarde, debo colgar.-Le dije, él carraspeo.

-Está bien, me hablas cuando lleguen, bro.-Asentí y me colgó.

Jack se estaba comportando algo raro, quizás él sabía algo y no me lo quería decir. Deja de decir tonterías Samuel, Jack es uno de tus mejores amigos, él no haría eso.

Cerré los ojos y en lo que menos pensé me quede dormido.

-Sam, Samuel.-Claramente la voz de Mila me estaba levantando, abrí los ojos y ahí estaba mi linda novia con mi hijo tratando de despertarme, sonreí.

-¿Hemos llegado?.-Pregunté, ella sólo asintió.

Bajamos del avión y llamé a Nate. Mi cuñado me dijo que Nash y Johnson ya estaban aquí por nosotros, así que comenzamos a buscarlos con la mirada.

Cuando llegamos a casa, Camila y Ally se llevaron a Norman al parque, y los chicos y yo comenzamos a buscar más cosas sobre el acosador.

Camila

-¿Así que se ha comportado raro?.-Le pregunté a Ally mientras movía un poco la carreola para poder subirla a la banqueta.

-Es una niña rara, no tengo muy bien entendido el porqué G la quiere.-Me explicó mi amiga.

Las dos semanas pasadas había estado pensando mucho sobre mi acosador y había llegado a la conclusión de algo.

Todo empezó caundo Madison apareció.

-He pensado que es ella.-Le dije a Ally.

-¿Tu crees? Digo, ¿para qué ella ha de querer hacerte sufrir?.-Ally parecía algo nerviosa.

También había pensado en ella, pero ella es mi mejor amiga y eso es más que imposible.

Nos sentamos en una banca del parque mientras veíamos a las mamás con sus niños, ya me imaginaba yo con Norman así algún día, o con otro bebé.

Sam había hablado sobre un hermano para el gusano, pero aún ni siquiera estaba segura de si quería compartir el resto de mi futuro con Sam.

-¿Has pensado en la rubia?.-Allison interrumpió mis pensamientos.

-No, no creo que esa sea capa de eso, la verdad.-Le dije, ella solo asintió.

-¿Y qué ha pasado entre ustedes?.-Me preguntó, sonreí y me encogi de hombros.

-Es algo de lo que prefiero no hablar en estos momentos.-Ella río y entendío que la cosa no iba bien, pero que al mismo tiempo si.-Mira que rico se ve aquello.

A unos pocos metros delante de nosotros estaban vendiendo algo así como raspados y se veían realmente deliciosos.

-¿Quieres uno? Iré a comprar uno.-Me dijo mi amiga, asentí.

Ally se fue y mientras yo veía a las personas del parque correr, caminar, hablar, estar en los juegos.

-Disculpe.-La voz de un pequeño me hizo girarme hacía atrás, parecía un niño perdido.

-¿Qué pasa cariño?.-Le pregunté, él miró hacía abajo.

-He perdido a mi mamá.-Su voz se quebró un poco, y me iba a levantar para caminar junto con él en busca de su madre y en eso escuché un llanto.

-¡Camila!.-La voz de Ally me hizo girarme rápidamente y ver a un hombre corriendo con un bebé llorando en brazos.

Norman.

Mi instinto y el de mi mejor amiga fue salir corriendo tras aquel hombre que llavaba a mi bebé, pero al tratar de cruzar la calle todos los carros comenzaron a caminar y nos era imposible.

Me tiré a la banqueta, había perdido a mi bebé. Escuché a Ally hablando por teléfono, seguramente Sam.

Sentía que me iba a morir, todo pasó tan rápido y al mismo tiempo tan lento.

-Vamos, hay que cruzar.-Me dijo Ally tomado mi mano.

Las lágrimas en mis ojos no dejaban que viera con claridad y mis fuerzas no estaban. Me levanté y seguimos corriendo por donde recordaba se había ido el hombre.





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Chicas perdón, estoy muy ocupada en la escuela y con el nuevo cambio de ciudad :( Las amo, espero les haya gustado el cap




The Sky isn't the Limit | Sammy Wilk¡Lee esta historia GRATIS!