Cincuenta cuatro.

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-Lo haré.-Contesté ante la pregunta de el agente de policía.

-¿Estás segura?.-Me preguntó Sam, yo sólo me limité a asentir.

-Quiero a mi hijo Sam, claro que estoy más que segura.-Le dije.

Sam me abrazó y me aferre a él, cada vez estábamos más cerca del lugar a donde nos habían citado y más cerca de saber quien era el acosador.

-No quiero perderte.-Sus lágrimas me partían el alma, pero tenía que hacer lo que el agente me indicaba.

-Sólo será un momento, amor.-Le dije tranquila, tratando de verme fuerte, pero la verdad era que yo estaba igual de mal o peor que él.

Llegamos al lugar, parecía una gran y abandonada bodega de ropa. Me daba miedo, de verdad era aterradora.

-Tendrás que usar esto, Camila.-El agente de policía me entregó una clase de mini micrófono, y me pidió que lo ocultara en mi sostén para que no se viera.

El teléfono de Sam comenzó a sonar, sacó su teléfono y me miró. Era un número desconocido, lo que significaba que era el acosador.

-Estamos a nada de llegar.-Le dijo mi novio tragando en seco.

-Quiero que Camila entre sola.-Dijo y colgó, un escalofrío recorrió todo mi cuerpo.

Llegamos a la entrada del terreno donde se encontraba la bodega, cerré los ojos y suspire. Lo que había dentro me podría destruir.

Todos cambiamos lugares, Sam subió al asiento del piloto, yo del copiloto y en los asiento de atrás de ocultaron los agentes de policía.

-Hasta aquí.-Le dije a Sam, yo estaría sola, tal como me lo habían dicho.

Quizás el raro acosador se enojaba y todo salía peor.

Me bajé del auto, sentía mis piernas flaquear y sentía una grandes ganas de vomitar.

Subí cuatro escalones que había hacía la entrada, toqué la puerta despacio y con miedo, mucho miedo.

Escuché un ligero "adelante" y abrí la puerta, volteé a ver a Sam, podía ver que estaba llorando.

Abrí completamente la puerta y entré a la casa, todo completamente oscuro.

-Por favor, dame a mi hijo.-Dije con la voz entrecortada, me sentía débil.

-Te pude haber dado una vida, pero ¿qué fue lo que hiciste? Me usaste.-Su voz era más clara.

Su voz era totalmente opuesta a la voz del teléfono, ahora podía reconocerlo muy bien..

-¿Andrew?.-Pregunté, sintiéndome traicionada, él era uno de mis mejores amigos.

-Si, Camila.-Una puerta de abrió, iluminando toda la habitación.

Andrew caminaba con mi hijo en sus brazos, Norman parecía dormido.

-Por favor, entregamelo.-Le dije, me dejé caer al suelo, pues mis piernas estaban más débiles.

-A cambio de algo.-Dijo, asentí.

-¿A cambio de qué? ¿Qué es lo que quieres, Andrew?.-Pregunté, no sentía lágrimas, sentía mucho coraje.

-De verlo muerto.-Otra de las puertas de abrió y todas las luces prendieron.

Un hombre, que quizás media dos metros traía a Sam atado de sus manos.

-¡Estás completamente loco!.-Gritó Sam con coraje.

-Veo que quieres ver a tu hijo morir, Samuel.-Él negó.

-Andrew, te prometo algo.-Hablé, me levanté del suelo y me acerqué a él.

-Tú eres una gran mentirosa, lo que prometes jamás lo cumples.-Dijo, sus palabras me hirieron de cierta forma.

-Te prometo irme contigo, crear una familia feliz, pero por favor, deja a Sam libre.-Él negó, al igual que Sam.

-¡Eres una mentirosa!.-Gritó, asustando a Norman y haciendo que el bebé llorara.-Ya campeón, ya.

Lo calmó, Andrew estaba realmente enfermo.

-Te lo prometo, Andrew, pero dame a mi bebé y deja libre a Sam.-Él miró a Norman y después a mi.

Estábamos a pocos centímetros el uno del otro y me entregó a Norman.

Sentí un gran alivio tener a mi bebé en mis brazos, lo abracé fuerte, lo sentía más grande de cuando lo perdí.
Sentía que había perdido mucho tiempo junto a él.

-Sueltalo.-Le dijo al hombre aquel y éste dejó caer a Sam.

Sam no lo pensó dos veces y corrió hasta mi lado, abrazandome, abrazando a su familia.

-Te amo, los amo.-Susurró, besó la cabeza de nuestro hijo y después mis labios.

-Es hora de que te vayas, Wilk.-Dijo Andrew con superioridad.

-Señor Bazzi, queda arrestado por secuestro de un menor.-Entró el comandante.

Me sentí tan aliviada de escuchar eso, más policías llevaban al hombre de gran altura esposado y el agente de encargó de Andrew.

Abracé a Sam, más fuerte. Por fin tenía a mis dos hombres conmigo.

-Es hora de irnos a casa.-Susurró, yo sólo asentí.

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Los siguientes dos capítulos serán los últimos de la novela, espero les haya gustado éste cap

Y perdón por la tardanza, las amo

The Sky isn't the Limit | Sammy Wilk¡Lee esta historia GRATIS!