Ocho.

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Al bajar de avión en Chicago nos dimos cuenta de que casi no había fans en el aeropuerto, y así fue más fácil poder conversar con todas.

Llegamos al hotel en una van que el tour nos había mandado. Aunque Sam y yo fuéramos novios, nos daban las habitaciones diferentes.

-No puedes hacer eso.-Dijo Ally muy sorprendida.

Estábamos en la habitación hablando sobre mi gusano precioso que yo no quería.

-No grites, Allyson.-Le dije entre dientes.

-Es que estas realmente loca, Camila Maloley. Ese jodido bebé no tiene la culpa de nada y si lo abortas maldita idiota te voy a recordar por el resto de tu maldita vida que mataste a alguien.-Me señaló culpable.

-Por eso no te quería decir, ¡se supone que deberían de apoyarme!.-Grité y en eso la puerta de la habitación se abrió dejando ver a Nate y a Sam.

-¿Por qué gritas, Cami?.-Preguntó Nate, miré a Ally con temor.-¿Y en qué no te apoyamos?.

-En nada, Sam, ¿vamos a la piscina del hotel?.-Le pregunté a mi novio, él asintió.

Dejé a mi hermano solo con mi amiga y Sam me tomó de la mano mientras caminábamos a la piscina.

-¿Hablaban del gusano?.-Preguntó, yo sólo asentí con la mirada gacha.-El otro día hablé con Emily..

-¿Le dijiste?.-No lo dejé terminar, él asintió con miedo.

-Es mi hermana, le tengo demasiada confianza y se que ella no dirá nada, Mila.-Dijo tranquilo.

También conocía a Emily, y se que ella guardara el secreto sí Sam se lo pide, pero debió de haberme dicho que le iba a decir.

-Debiste de haberme dicho que le dirías, Sam.-Le dije algo molesta.

-Lo que ella me dijo es que debes de tomar algunas pastillas, para que el gusano no nazca con enfermedades y así.-Me explicó, evadiendo mi último comentario.

-Quizás el gusano no nazca.-Le dije seria, él dejó abierta su boca al escuchar lo que le había dicho.

-Ya te lo he dicho, Camila, ese niño va a nacer, el no tiene la culpa de mi idiotez, no lo puedes matar.-Mis remordimientos volvieron a crecer.

-Es que ponte en mi lugar.-Le dije, solté su mano y él se pasó ambas manos por su cabello desesperado.

-Timamá se decepcionaría más de ti sí abortas el bebé, creeme.-Tenía razón.

-Lo tendré, pero me aislare por los nueve meses, no saldré, desaparecere para todos.-Le negó moviendo la cabeza.

-¿Te da vergüenza tener una hijo mío? ¿Te da vergüenza nuestro bebé?.-Me preguntó dolido, negué.-¿Entonces?.

-Tengo miedo, ¿cuántas veces más te lo tendré que repetir?.-Pregunté cansada.

-Hasta que me quede claro, pero Mila, no sabes la ilusión que tengo de ver a esa criatutira nacer. Amaría ver el color de sus ojos, sus manitas, sus pequeños pies, a mi bebé. Nuestro hijo.-Las lágrimas comenzaron a salir sin ser planeadas, lo abracé, lo abracé como jamás lo había hecho.

-Te amo tanto, nunca jamás pienses en dejarme, porque me muero y Sam, yo también quiero ver a nuestro bebé, pero todos me odiaran por eso y yo con el odio no puedo.-Sentí como Sam se iba haciendo hacía abajo y después chocamos con el suelo.

Seguida abrazada a él como un koala y no dejaría de abrazarlo así por mucho tiempo.

-Jamás lo haría, boba.-Movió mi rostro para verme y sonrió para después acercar sus carnosos labios a los míos.

-¿Qué hacen ahí?.-Escuché la voz de Nate, me separé de los labios de Sam y miré a mi hermano.

-Tengo que platicar contigo más tarde, Nathan.-Le dije con una sonrisa, él me miró dudoso y elevó una ceja.

-¿Por qué no ahora?.-Preguntó, miré a Sam.

-Porque no.-Le extendi mi mano a Nate para que me ayudara a levantarme y después seguí con mi camino a la piscina.

Esta decidido, le diría a Nathan hoy, y no importa que, Sam conocerá a su hijo. Así tenga que estar encerrada por todo el odio, Sam conocerá ese bebé.



The Sky isn't the Limit | Sammy Wilk¡Lee esta historia GRATIS!