Treinta y cinco.

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-¿¡Qué!?.-Le pregunté a Nate algo, no algo, muy molesta.

-No vas a ir, Camila.-Volvió a repetir con un tono firme, rodé los ojos.

-Nathan, creo que yo ya tengo la suficiente edad como para mandarme sola, ¿no crees?.-Le dije, esto ya me estaba cansando.

-No, no lo creo.-Dijo, me dio la espalda de nuevo, les juro que mi cara estaba roja del coraje.

-Pues soy lo suficientemente madura y responsable como para cuidarme sola Nate.-Le dije elevando la voz, él se giró y me vio desafiante.

-¿Ah si?.-Preguntó.-Por eso estás embarazada, ¿cierto?.-Eso me dolió, maldito idiota.

Les juro que tenía ganas de darle una buena cachetada, pero me contuve.

-El embarazo fue una sorpresa.-Le dije seria y manteniendo mi cabeza en alto.

-Tuvieron sexo sin condón, ¿qué era lo que esperabas, Camila?.-Él tenía  razón yo había sido una irresponsable e inmadura.

-Se que fue un maldito error, pero es el mejor error que he cometido.-Él suspiró, yo sentía un gran nudo en la garganta.

-Lo siento, Cami.-Dijo, tiró los brazos a su lado y con su mano tomó mi brazo para acercarme a él y abrazarme.-Lo siento, perdón, no pensé.

-No tienes porque disculparte.-Le dije abrazandome a él.-Dijiste toda la verdad.

-No, yo sólo dije puras tonterías, y si irás con nosotros, continúa haciendo tu maleta, ¿está bien?.-Asentí.

Nate me dejó sola en mi habitación de nuevo y después recibí un mensaje de Sam.

“Sam♥: ¿Mila, sigue Skate en tu habitación?”

Fui a la ventana y la abrí, Sam estaba justo debajo, le hice una señal de que subiera.

-¿Por qué haces como sí tuviéramos quince años y mis padres no supieran que somos novios?.-Él río y término de entrar por la ventana.

-Lo hace mas romántico.-Se encogió de hombros y me besó la cabeza.

-No vuelvas a hacer eso, terminaras en el hospital un día de estos.-Me senté en la cama y él colocó la silla de mi escritorio frente a mi para tomar asiento.

-¿Qué tienes? ¿Por qué estás así?.-Me preguntó y se levantó para sentarse junto a mi en la cama.

-Me he puesto a pensar en que es lo que pasara después de que nazca el bebé, Sam.-Le dije seria, él me miró con el ceño fruncido.

-¿Y qué es lo que ves? Porque yo veo a una familia feliz.-Negué.

-No estoy muy segura.-Él rodó los ojos y bufo.

-Camila, mejor hablamos luego.-Abrió la puerta de mi habitación y se fue.

La que debería de estar enojada soy yo, no él, ¿o si él?.

Terminé de empacar mis cosas y cerré la maleta, la tomé y al bajarla sentí un fuerte dolor en el vientre.

-¡Mamá!.-Fue en lo primo que pensé en gritar, Sam y Nate entraron muy rápido a mi habitación, parecía que ambos estaban justo detrás de la puerta.

-¿Qué tienes Camila? ¿Qué pasa?.-Mi cara de dolor quizás lo decía todo, al igual que mi pose.

Mi barriga dolía, me dolía horrible en la parte de la matriz, joder, esa no era la barriga. Me fui deslizando hasta quedar en el suelo, Sam tomó mi mano y Nate la otra.

Mi mamá se puso de rodillas frente a mi y la noté, junto con Stew, muy preocupada.

-Hay que llevarla al hospital, está en labor de parto..-Escuché a mi mamá decirle histéricas a Sam y a mis dos hermanos.

Aún me dolía la matriz, los chicos me cargaron hasta el auto y después Sam se subió al asiento del piloto y prendió el auto para salir manejando como un completo loco.

Mamá trataba de calmarme, pero el dolor seguía y cada vez era más fuerte que el anterior.

-Tengo seis putos meses, el jodido gusano aún no debe salir.-Le decía a mi mamá mientras me aferraba a la camiseta de Nate.

-¡Camila! Mis tatuajes no se quitan hermana.-Ni siquiera sentía que rasguñaba a Nate, pero al verle el hombro me di cuenta de que hasta troze su camiseta.

-Amor, resiste, ya casi.-Sentí la mano de Sam sobre mi barriga.

-Tú cállate y conduce.-Quité su mano y él aceleró aún mas.

Llegamos al hospital, Nate de nuevo me cargó y al llegar a la puerta de urgencias estaba un enfermero que Sam había llamado con una camilla.

Entramos a una sala, y después una enfermera comenzó a preguntarme sobre algunos datos.

-¿Seis meses?.-Me preguntó mientras conectaba cables a mi mano y muchas cosas así.

-Si, ésta niña quiere salir, así que la van a sacar.-Le dije removiéndome en la camilla, enserio me dolía como no tienen idea.

-Señora, tiene seis meses, aún no puede entrar en labor de parto.-Me dijo el enfermero, lo miré con odio.

-Mira cuatro ojos, o me sacas a éste jodido chamaco o...¡Ahh!-No terminé la oración, Gemma estaba patentado muy fuerte la verdad.

Pero los enfermeros tenían razón, yo apenas tenía seis meses de embarazo.

Traté de calmarme, los dolores sólo se calmaron un poco, ellos me habían puesto anestesia y me estaban durmiendo completamente.

The Sky isn't the Limit | Sammy Wilk¡Lee esta historia GRATIS!