Veinte.

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Volví a casa, a nuestra casa en LA. La casa estaba como nueva, no había nada en el piso. Estaba todo limpio y bien arreglado.

-Quiero ir a dormir, mil años.-Dije en cuanto me senté en el sillón.

-Podrás dormir después, ahora mismo tienes que empacar.-Dijo mi mamá, yo sólo rodé los ojos.

-Mamá, no me quiero ir.-Dije, todos nos miraron serios.

-No se discute, Camila.-Dijo y se fue a la cocina. Bufé y rodé los ojos de nuevo.

Miré a Sam por unos segundo, sabía que él no tenía nada que decirme.

-Te ayudare a empacar.-Volví a rodar los ojos por su comentario y solo le extendí mi mano para que me ayudara a levantarme.

Subimos hasta nuestra habitación, me dejó pasar primero y después paso él cerrando la puerta con seguro.

-¿Para qué le pones seguro? No creas que vamos a poder hacer otro bebé, Sam.-Dije seria, él río.

-Quiero un momento a solas contigo, eso es todo.-Se acercó a mi por detrás y comenzó a besar mi cuello.

-¿Si? Pues tengo que empacar.-Le dije aún molesta y dándome la media vuelta.

Me miró por unos segundos y después comenzó a besar mi cuello, yo sólo seguía con mi cara de enfado. Sus manos subieron desde mi espalada baja hasta el broche de mis sostén.

-Eso puede esperar.-Susurró en mi oído.

-No, quitate.-Lo empuje levemente, ya que yo sabía que después caería en sus malditos encantos.

-Ash, Camila. Por favor.-Pidió como niño pequeño, negué.-Le pregunté al doctor y él dijo que se puede seguir teniendo, tú sabes, durante el primer mes.

Reí. Sólo a Sam se le ocurría preguntar eso.

-¿Por qué le preguntaste eso?.-Tenía una sonrisa en mi cara, ante su último comentario.

-Porque quería saber, sólo por eso.-Su pulgar acarició la parte del broche y después lo desabrochó como todo un experto.

-Nuestras familias están abajo.-Le dije, se encogió de hombros.

-Ellos se darán cuenta del porqué no hemos bajado.-Dijo mientras daba pequeño besos en mis labios.

-Me da miedo que le pase algo al gusano.-Confesé.

-Ya te dije que no pasará nada.-Dijo tranquilo, asentí.

-Odio que seas así.-Ambos reímos.

-Si no quieres no.-Elevó las manos en forma de ‘yo no fui’.

-Pues no, no quiero.-Le dije, me hizo el puchero más dramático del mundo.

-Pues yo si.-Dijo y se sacó la camiseta para después volver a juntar sus labios con los míos.

Me fui guiando hacía atrás hasta tocar la cama, después fui descendiendo hasta quedar sentada y él fue el que los hizo hasta atrás para quedar sobre mi.

-Te amo, Sam.-Le dije, él me sonrió por medio del beso.

-Yo los amo a ustedes.-Besó ésta vez mi frente, sonreí.

Acaricié su cuello mientras él buscaba el borde de mi blusa para subirlo y en eso la chapa se movió. Ambos nos paralizamos. Estaba cerrado con seguro, tocaron casi quebrando la puerta; Nate.

Que haya estado cerrada con seguro nos dio tiempo de separarnos. Yo aún estaba completamente vestida y era de lo más normal ver a Sam sin camiseta, así que no había mucha sospecha.

-¿Aún no?.-Preguntó Nate al ver que yo ‘estaba aún indecisa en cual ropa llevar’.

-No, ya casi.-Le dije, Sam sólo río y asintió.

-Te puedo ayudar.-Dijo como todo buen hermano tratando de ayudar.

-No, Nate, para eso estoy yo.-Le dijo Sam, Nate lo miró.

-Si, por eso algo está creciendo dentro de ella.-Nate señaló mi barriga lo que nos hizo soltar una carcajada a Sam y a mi.




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Algo corto, pero es que estoy de verdad muy ocupada :((( Las amo, espero les haya gustado y cuidense mucho.. ♥

The Sky isn't the Limit | Sammy Wilk¡Lee esta historia GRATIS!