Cuarenta y dos.

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Sammy

-Señor Wilkinson, señor. Por favor despierte, señor.-Repetían incontables veces, abrí los ojos lentamente y me quité la chaqueta con la que me tapaba.

-¿Qué sucede?.-Pregunté mientras soltaba un bostezo.

-Venga por aquí, por favor.-Me paré de la silla, y trone mi espalda.

Comencé a seguir a la enfermera por todo el hospital y al subimos al ascensor.

-¿A dónde vamos?.-Le pregunté y volví a bostezar.

-¿Recuerda el desmayo?.-Preguntó, la miré asustada.-No lo recuerda.-Dijo riendo y contestándose.

-¿Yo me desmayé?.-Pregunté también riendo, ella asintió riendo igual.

-No entró a quirófano, se llevará una gran sorpresa.-En eso el ascensor se detuvo y no continuó hablando.

La seguí por el pasillo y después entramos a un cuarto totalmente blanco, todo aquí era blanco.

Me entregó una bata azul, un cubre bocas y un gorro azul también. Abrió una puerta y también la seguí por ahí, otro maldito pasillo.

Paramos frente a una puerta, la abrió y me dejó pasar sólo a mi. Entré y ahí vi la escena más hermosa de todas.

Camila cargando a nuestra hija, ella al verme sonrió y me hizo una seña para acercarme.

No me lo podía creer, enserio tenía un hijo. Un hijo mío, mi hijo. Me coloqué las manos sobre la cabeza, sentía algunas lágrimas caer, ella río en voz baja y me pidió que me acercará de nuevo.

-Amor..-Le dije al ver a nuestro bebé, la abracé y besé su cabeza. Ella seguía sosteniendo al bebé.

-¿Quieres cargarlo?.-Me preguntó, la miré con miedo. ¿Cargar al bebé?.

-Si, por supuesto que quiero.-Ella lo elevó un poco para pasarlo a mis brazos.-No, mejor no, olvidalo.-Me miró confundida.-Es muy frágil.

-No le pasará nada.-Me dijo tranquila y volvió a extender al bebé, lo acepté.

Lo tomé en mis brazos, y lo acerqué a mi pecho. Era la mejor sensación del mundo. Tenía a mi bebé aquí, conmigo.

Miré a Camila, ella sólo sonreía. Jamás había visto esa sonrisa en su rostro, me acerqué a ella y besé sus labios.

Volví la mirada a mi hijo y besé su linda y delicada cabezita. Parecía tan frágil que desde éste mismo momento me prometí que jamás dejaría que algo le pasará.

-¿Por qué su gorro es azul?.-Le pregunté a mi novia. Llevaba ya media hora con ellas, y no soltaba a mi pequeña Gemma.

-¿Aún no te lo dicen?.-Preguntó con una sonrisa de burla, frunci el ceño.

-¿Decirme qué?.-Le pregunté y la bebé comenzó a llorar, creo que tenía hambre.

-Es niño.-Dijo, abrí los ojos.

¿Niño? ¿Pero sí habían dicho que era una niña?.

-¿Niño? ¿Cómo que niño?.-Pregunté, ella río.

-Los del ultrasonido se equivocaron, es un varón.-Dijo, me acerqué a ella con el ceño fruncido aún y ella río.

-¿Un campeón, entonces?.-Pregunté, ella asintió.

-Puedes revisar, si no crees.-Ambos reímos y la enfermera entró a la habitación.

-Disculpen, es hora de que éste lindo bebé vaya a su cuna.-Nos dijo, eso era lo malo de los hospitales.

Con el dolor del alma le entregué a nuestro hijo. Camila me explicó que el bebé había nacido de siete meses y tenía un reflujo, nada grave, pero eso se tenía que atender con especialistas.

Camila y yo nos quedamos solos en la habitación, me acerqué a ella y me senté a su lado. Acerqué su rostro al mío y la besé. Ella correspondió el beso y supe que también me había extrañado al igual que yo a ella, que ella me había perdonado y que ese bebé, que nuestro hijo nos unía cada vez más.

-¿Y cómo le pondrán?.-Preguntó Jack Gilinsky, Camila se encogió de hombros.

-No lo sabemos, yo escogí el nombre por sí era niña, que la mamá escoja ahora que es niño.-Ella elevó una ceja y le guiñe un ojo.

-Deberían de ponerle Cameron, sería igual de guapo que yo.-Dijo nuestro amigo, Camila río.

Cameron, los Jacks, Nate, Ally y John eran la visita del día de hoy.

-Yo soy su tío.-Le dijo Nate.-Su tío de sangre, tú no cuentas, bro.-Reímos.

-¿Cómo le pondrás, Smurfy?.-Le preguntó Johnson, ella lo pensó por un momento, todos la vimos atenta.

-Me gusta Andrew.-Dijo, frunci el ceño de nuevo.-Era una broma.-Río.

-¿Vieron el rostro de Sam? Parecía que explotaría.-Dijo Ally, todos comenzaron a reír y yo sólo los miraba mal, al final reí, quizás me había molestado por nada.

-Prefiero Norman, como Norman Reedus.-Terminó, ese nombre me sonaba.

-Pues llamalo Daryl.-Dijo Gilinsky, ella río.

Camila jamás iba a superar su obsesión por The Walking Dead, pero Norman era un lindo nombre.

The Sky isn't the Limit | Sammy Wilk¡Lee esta historia GRATIS!