Cuarenta y cinco.

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-Es tan tierno.-Me dijo Nate mientras cargaba al gusano, sonreí y seguí en mi teléfono.

-¿Con quién hablas?.-Me preguntó Sam, no le hice caso.-Oye.-Metió la mano en mi teléfono y sólo aplastó teclas a lo loco.

-Con Ally.-Le dije algo molesta, odiaba que hiciera eso.

-Mas te vale.-Me dijo y besó mi cabeza, rodé los ojos.

-A pesar de todo el gusano no está tan feo, se parece a mi.-Miré sínica a Nate.

Enserio que Nate decía solamente tonterías.

-¿Te podrías callar?.-Le pregunté, ¿por qué Ally no respondía?.

-Uy, ya casate.-Me dijo, rodé los ojos de nuevo.-Oigan, ¿y se piensan casar?.

Esa pregunta no me la esperaba, y al ver el rostro de Sam era claro que él tampoco se lo esperaba.

-¿Y qué te dijeron ayer Kalin y Myles, Mila?.-Me preguntó mi novio.

-No me cambies el tema, niño bonito, te he preguntado algo.-Se levantó con el niño en brazos, ow, Nate se veía tierno con el bebé en brazos.

-Si, nos pensamos casar.-Le contestó Sam muy seguro, sonreí.

-¿Y qué hay sobre Kalin y Myles?.-Le preguntó de nuevo mi hermano.

-Serán los padrinos del gusano.-Le respondió Sam, Nate me miró.

-¿Qué?.-Preguntó.-Se suponía que Ally y yo seríamos los padrinos.-Dijo, miré a Sam y Sam a Nate.

-Puede tener muchos padrinos.-Le dijo encogiéndose de hombros, Nate negó.

-Pensé que eras mi hermana.-Me dijo, reí.

-Soy tu hermana, por desgracia.-Solo susurré lo último, no necesitaba que se enojara más.

-¿Y por qué serán ellos?.-Me preguntó de nuevo, Nate parecía un bebé, cada cosa preguntaba.

-No lo se, Nathan, ellos me lo pidieron y yo acepté.-Sonó el timbre de la casa y me levanté a abrir.

Abrí la puerta y no había nadie, solo estaba una caja afuera de mi puerta.

Tomé la caja con delicadeza y la metí al departamento, la puse sobre la mesa y ambos chicos se acercaron.

-Camila, no debes de hacer eso, puede tener una jodida bomba.-Siempre Nate alternado las cosas.

-Tiene una nota.-Había un pequeño papelito blanco y lo tomé.

"Felicitaciones. El bebé es muy lindo, pero lástima que no les durará por siempre. Camila, ahora tienes una espalda más que cuidar.."

Eso me dejó helada, miré a Sam. Su rostro era de preocupado y asustado.

Negué con la mano en mi boca y sentí un gran nudo en el estómago. ¿Cómo era capaz ésta persona de pensar en lastimar a un bebé?.

-Me quiero ir de aquí, vamos a vivir a algún otro lugar del mundo.-Le dije a Sam, enserio estaba muy asustada.

-Tranquila, saldré un momento.-Abrí los ojos, ¿me pensaba dejar sola?.-Bro, cuidalos por mi.-Chocó los puños con Nate y se fue.

Abracé a Nate junto con mi hijo, esto ya se estaba saliendo de control.

Sammy

Salí del departamento realmente muy enojado. Me subí al auto y manejé hasta donde Stella se encontraba.

Llegué demasiado rápido, llevaba el acelerador hasta el tope.

-¿Qué te ocurre?.-Me preguntó tratando de sonar inocente y quitando mi mano de su brazo, quizás la estaba lastimando.

-No te hagas la que no sabes.-Le dije, ella parecía asustada.

-Es que enserio no se, Sam.-Bufé y solté su brazo.

-No te metas con mi hijo.-Le dije serio y enojado.

-¿De que hablas? Ya te dije que el trato estaba cerrado.-Desde que el gusano nació Stella me dijo que esto se acababa, no se la razón, pero estoy feliz.

-Llegó una nota, amenazan al bebé, Stella, no creí que estuvieras tan loca.-Ella negó.

-Yo no he mandado nada, y te amo, pero jamás le haría nada al bebé.-Ella sonaba realmente confundida y segura al mencionar que no haría nada.

-Alguien le mandó una amenaza al bebé.-Le dije, ella me miró atenta.

-Te lo juro que yo no fui, y si quieres, puedo ayudar a cuidarlo.-Negué, ella tenía buenas intenciones, pero aún así no estaba seguro si decía la verdad.

-Perdón si te lastimé.-Observé que se sobaba la muñeca.

-Perdón por hacerlos sufrir tanto y enserio, si se algo te lo haré saber.-Me dijo, asentí.

-Gracias, Stella.-Le sonreí, ella también me sonrió y salí de ahí.

Los problemas ganas terminarían.


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¿Se esperaban eso?

The Sky isn't the Limit | Sammy Wilk¡Lee esta historia GRATIS!