Diez.

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Maratón 1/2

Mi teléfono comenzó a sonar, era la maldita alarma del teléfono. Sam y yo seguíamos en la van, dormidos en el último asiento, pero estábamos en el estacionamiento del hotel y en otra posición.

-Sam..-Susurré y comencé a mover su mano lentamente.

-¿Qué? ¿Qué paso? ¿Estás bien?.-Me preguntó levantándose de golpe y yo sólo me reí de él.-¿Qué?.-Dijo aún con su tono de preocupación.

-Tenemos que despertar, estamos en el estacionamiento del hotel y en dos horas tenemos que tomar un vuelo a Omaha.-Eran la cinco de la mañana y teníamos que estar en el aeropuerto a las siete de la mañana para salir de ahí a las ocho.

Hice que los huesos de mi espalda tronaran y después vi a Sam sonreír.

-Te ves muy linda así despeinada.-Me dijo pasando su mano por mi cabello y enredándolo más.

-Lo estropearas más.-Le dije riendo y ‘arreglando’ mi cabello.

Lo miré seria, él también me veía con una sonrisa tierna en su cara. Hice bizcos para escuchar su linda sonrisa.

-Eres tan hermosa, no puedo creer lo suertudo que soy de tenerte.-Puso una mano en mi mejilla para acercarse lentamente a mi, a mis labios.

-Para.-Puse mi mano sobre sus labios y él rodó los ojos.-Ayer me dijiste que lo hacías con Stella en el auto, estoy enojada contigo.-Volvió a rodar los ojos y a bufar.

-Stella es pasado, ahora eres tú y en un futuro ustedes.-Acarició mi estómago.

-Eso no me quita lo enojada.-Le dije mirando a otro lado.

-Pues las cosquillas lo harán.-No tengo ni la menor idea de como hizo para que yo quedara debajo de él.

Me reía y me quejaba de las cosquillas siempre las he odiado. Fue bajando la intensidad de las cosquillas para ir bajando también su rostro al mío.

-Sigo enojada.-Le dije a centímetros de su rostro.

-Pues yo no.-Me dijo y pegó sus labios a los míos, sentí que ambos sonreímos y al terminar el beso, mordi su labio inferior.

-Eso me pone y lo sabes, no lo hagas más.-Dijo pasando sus besos a mi cuello.

-¿Te pone como?.-Me mordi yo el labio inferior sintiendo sus besos por mi cuello y la excitación de que estábamos en el auto, y quizás lo haríamos.

-Tu sabes como.-Succionó una parte de mi cuello y jale su cabello para separarlo de mi.-Te amo.-Dijo y volvió a juntar sus labios con los míos.

-Yo mucho más.-Suspire al separar nuestros labios.-¿Estás listo para dar la noticia ésta noche?.-Él asintió.

-¿Juntaremos a las familias?.-Lo pensé por un momento y después asentí.

No quería dos regaños, era mejor que nos regañaran al mismo tiempo a los dos juntos, ambas familias.

-Si, también estarán los Jacks, Ally y quizás el novio de Emily.-Él asintió.

-Cuando le dije a Emily, casi se suelta llorando.-Río, reí también.

-Haría lo mismo si Stew me dijera que embarazó a una chica.-Él asintió comprendiendo mi punto.

-Pero ella lo hizo de felicidad, Mila.-Y ese no era mi punto, yo no lloraría de felicidad al saber que mi hermanito embarazó a una chica.

Mi hermanito tiene que llegar virgen al altar, ya dije. No dejaré que cometa las mismas idioteces que Nate, Sam e incluso no dejare que arruine la juventud de una chica como yo lo hice.

Salimos del auto y entramos al hotel, aún tenía sueño y mucho. Me recargue sobre el hombro de Sam mientras caminábamos y él me abrazaba con un solo brazo.

Los nervios estaban comenzando y ni siquiera estábamos cerca de casa. De tan solo pensar en lo que mis padres dirían, de lo que los padres de Sam dirían y sobre todo; lo que Nate me diría.

Estaba mucho más nerviosa por lo que Nate me diría. Yo sabía que mis padres me apoyarían en todo, pero no estaba segura de como Nate iba a  reaccionar y menos sabiendo que Sam es el papá.

Entré a mi habitación, Andrea seguía dormida y escuchaba la regadera cosa que significaba que Ally estaba dándose un baño.

Fui hasta donde estaba mi maleta y comencé a guardar las cosas que estaban regadas por la habitación.

Saqué la ropa que me pondría hoy y esperé hasta que Ally saliera del baño.

-¡Tonta! ¡Me asustaste!.-Dijo saliendo del baño y arrogandome una blusa, reí.-¿Dónde dormiste, eh?.

-Como si no supieras, donde nos dejaron, malos.-Dejé a Ally con la palabra en la boca y entré a darme un baño.

Al salir ninguna de mis compañeras estaba, me vestí y salí con dirección a la habitación de Nate. Y ahí estaban todos.

Todos con sus maletas y ya listos, Sam se acercó a mi y me tomó de la mano.

-Ya no hay vuelta atrás.-Dijo mientras salíamos de la habitación en camino al living y después al aeropuerto.

The Sky isn't the Limit | Sammy Wilk¡Lee esta historia GRATIS!